Archivos para el mes de: agosto, 2011

Notas sobre la calle y sus límites

«Porosa como esta roca es la arquitectura. Edificio y acción se enredan en sus patios, arcadas y escaleras. En todo se preserva el margen que les permite devenir el teatro de las nuevas constelaciones imprevistas. Se evita lo definitivo, la marca. Ninguna situación aparece prevista para durar para siempre, ninguna figura afirma: ‘así y no de otra manera». Walter Benjamin, descripción de Nápoles.

Semiprivado, semipúblico. Son conceptos que aún hoy en día se siguen cuestionando y repensando. Los límites entre lo privado y público son difusos y sensibles, y constituyen un ámbito verdaderamente interesante en cuanto a los modos de ocupación y uso. Es en esa espontaneidad e imprevisibilidad de la que nos habla W. Benjamin donde residen su valor e interés.

Aunque resulte difícil caracterizar  los espacios privado/semiprivado/semipúblico/público, creo que es importante detectarlos para poder trabajarlos en el proyecto y conseguir estimular su uso. Por ello, dentro del contexto de mi estudio (Sevilla, corrales de vecinos y de artesanos) y en función de los parámetros de accesibilidad/uso, los entiendo como:

Espacio Privado – acceso restringido a único propietario. Vivienda.

Espacio Semiprivado – acceso y uso compartido entre co-propietarios. Extensión de la vivienda. Patio de vecinos.

Espacio Semipúblico – uso público controlado por propietarios. Extensión de la calle que eventualmente puede cerrarse. Patio de Artesanos.

Espacio Público – uso público libre, controlado por administración pública (en ocasiones puede tener horarios limitados, como algunos parques y jardines públicos). Calle, plaza, etc.

En cuanto al ámbito semiprivado, ya se ha mencionado previamente cómo el tratamiento del espacio previo a la vivienda puede cambiar radicalmente la vida de esos lugares comunes. Hertzberger lo demostraba en sus residencias para estudiantes y para ancianos, donde “el pasillo” y “la entrada” consituían nodos de encuentro y sociabilidad. En Triana, los patios de los corrales y casas de vecinos actúan como colchón entre la vivienda y la calle, constituyendo un magnífico ejemplo de espacio semiprivado, con un claro límite físico, pero con contacto visual directo con la calle. En estos casos, el patio era el escenario de los encuentros sociales, y generaba una identidad entre las personas que compartían el corral. Ése sigue siendo el objetivo de la vivienda colectiva actual, aunque cada vez se trabaja menos este factor, y por tanto, funciona peor la colectividad.

En los corrales de artesanos se repite el fenómeno de la “identidad común”, pero en este caso se llega a ella desde el oficio. Pasamos aquí al ámbito semipúblico, donde el uso productivo (combinando en ocasiones trabajo+exposición+venta) atrae y permite el acceso a un público ajeno al enclave. En los ejemplos estudiados en Sevilla, el contacto con el exterior es menos sutil: durante el día la puerta permanece abierta, prolongándose la calle hacia el interior; fuera de las horas de trabajo, ésta se cierra y el espacio interior queda desierto y aislado. En la siguiente imagen vemos tres corrales de artesanos con sus correspondientes accesos.

Precisamente debido a la limitada franja horaria de uso en estos espacios, la vivienda-taller, aparece como una respuesta interesante, generadora de nuevas situaciones, y la estudiaremos más adelante.

En cuanto al Espacio Público en Triana, resulta llamativa la falta de plazas y parques, existiendo en el entorno de nuestro proyecto tan sólo dos paseos peatonales (San Jacinto y el Paseo de Nuestra Señora de la O), y dos plazas. A continuación expongo un estudio de usos a nivel de calle en un radio de 300 m en torno a mi parcela:

Como se puede observar, la oferta comercial es amplia, contando con comercios de todo tipo accesibles a 5 minutos a pie. Menos presentes están las dotaciones y servicios, con una deficiencia de centros de salud y de ocio. Cabe destacar que el espacio libre adyacente a la parcela (clasificado con “?” en el estudio de arriba) está calificado como Espacio Público, y sin embargo la semana pasada fue vallado -según los vecinos, porque se le estaba dando un “mal uso”-, teniendo ahora acceso sólo los residentes del edificio, lo cual lo deja en una situación más que cuestionable.

Ficha del Plan Especial de Protección de Triana para el sector UE-TR-1 (parcela colindante a la nuestra),
donde se especifica que el espacio interior es un "Espacio Libre Público".
Espacio Libre Público vallado y cerrado.

Continuando con el uso de los espacios libres, resulta llamativo el aséptico tratamiento de éstos en algunos casos (especialmente en el Espacio Libre de la imagen superior). Se echan en falta fuentes para beber, asientos, umbráculos, etc.

La famosa cita de Rem Koolhaas «Donde no hay nada, todo es posible. Donde hay arquitectura, nada (más) es posible» serviría como antítesis a la postura de Benjamin, y da pie a cuestionarse qué es lo que hace que las situaciones “sean posibles”. Hertzberger, en el libro ya mencionado con anterioridad “Lessons for Students in Architecture”, ilustra cómo los espacios públicos funcionan mejor y se usan más cuando se le da al ciudadano la oportunidad, a través de un primer paso o una “insinuación”, de desarrollar o construir el espacio con su uso -en vez de ofrecer el plano vacío o un espacio excesivamente concreto-.

Calle en Buenos Aires / Plaza elevada del Metropol Parasol

En la imagen de arriba se enfrentan dos situaciones con las que pretendo poner de manifiesto cuán distinto puede ser el uso de los espacios públicos dependiendo de las oportunidades que se le den al ciudadano. En la imagen de la izquierda, el simple gesto del acerado elevado en una calle cualquiera (normalmente entendido como lugar de tránsito) genera un uso inesperado como asiento o apoyo, invitando a la pausa; frente a esto, un espacio significativo y que debería tener vocación de estancia, como es la “plaza elevada” del Metropol Parasol de Sevilla, está tan absolutamente desnudo que no permite al usuario estar, sino únicamente transitar. Y tengo la convicción de que cuando un espacio público no funciona, no es por falta de iniciativa ciudadana.

Existen muchas formas de incentivar el uso de un espacio público. Algo tan simple como la utilización de bloques huecos de hormigón en vez de un parapeto convencional, da lugar a usos y apoderamientos distintos de ese límite. La teoría que se mantiene en el citado libro es que aquellos a los que les gusten las plantas y las macetas, siempre encontrarán soluciones propias, pero el hecho de que estos bloques parezcan “inacabados” por sí solos, sugieren al usuario intervenir para completar el aspecto final.

Escuela Montessori (Delft)/ Centro para mayores De Drie Hoven (Hertzberger)

Como último ejemplo a tener en cuenta, me gustaría señalar el uso de un mobiliario urbano versátil que hace el mismo arquitecto en la plaza de Vredenburg en Utrecht, donde las jardineras de los árboles se diseñan de forma que sirvan como banco para sentarse, y a su vez están dispuestas en base a la medida de los puestecillos del mercado que tiene lugar allí cada semana, de forma que se organiza el espacio de tránsito y de venta, y además se utilizan estos puntos como espacio auxiliar para la exposición de productos.

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Corrales de Vecinos de Triana. Relaciones tipológicas con la vivienda colectiva europea.

Corral C/Alfarería 138

Como ya comentamos en las entradas anteriores, Triana fue el lugar donde se concentró mayor número de corrales de vecinos de la ciudad. En el Catálogo del Plan Especial de Protección de Triana figuran 39 corrales aún vigentes, agrupados como: 4 corrales tipo adarve, 17 corrales históricos, 6 corrales contemporáneos, 12 corrales mixtos.

El grupo ADICI (Aula Digital de la Ciudad) de la Universidad de Sevilla ha realizado un estudio exhaustivo de la mayoría de ellos, de cuyo resultado he extraído parte del material gráfico de esta entrada.

En el siguiente plano se muestra la distribución de estos corrales de vecinos en el arrabal, y el área de intervención de mi proyecto, para tomar conciencia de la escala.

Lo que me interesa de la tipología del corral de vecinos, más que su relevancia en términos de distribución interior de la vivienda, son los modelos de colectividad que generan. Utilizaré esta tipología como hilo conductor para abordar cuestiones fundamentales de la vivienda colectiva, realizando comparaciones con algunos ejemplos coetáneos y otros contemporáneos de distintos lugares del mundo, para comprender los rasgos esenciales a manejar en un proyecto de vivienda colectiva.

Atenderemos a los siguientes parámetros: Interacción Social, Usos Comunes y Circulación/recorridos

En Sevilla el auge de la construcción de corrales de vecinos comenzó en el s.XIX, como una solución para una clase social humilde procedente del campo. Se trataba, por tanto, de “guetos” homogéneos socialmente, frente a otros modelos de la era industrial como el bloque de vivienda neoclásico del París de Haussmann, con una segregación social en altura.

Vivienda París s.XIX

Estas dos circunstancias sugieren modelos de interacción social totalmente opuestos: en Sevilla, con una estructura horizontal, los corrales generan diversos momentos de interacción, mientras que en la estructura vertical de París se elude particularmente esa situación.

Alfarería 32 “La cerca hermosa” (1825) – 15 viviendas en torno a un patio

En este caso, el corral se compone de 15 viviendas independientes agrupadas en torno a un patio. Éste se asemeja a una calle de pueblo, por sus dimensiones y la disposición de las viviendas a lo largo del mismo. Respecto al uso social del patio, leemos en un texto de Rosalía Pérez Arjona:

«Podemos decir entonces que la dimensión del patio es la justa. Quizás si fuera más grande no se disfrutaría igual. Aquí siempre ha cabido toda la gente que ha querido venir, sus fiestas han sido durante años destacadas en el barrio, Navidad, Semana Santa, Feria, Rocío, Cruces de Mayo, Cumpleaños, Bautizos, Comuniones,… todo se ha celebrado con la familia y los vecinos del patio. Antiguamente, las fiestas duraban incluso varios días, como por ejemplo la que se hacía el fin de semana de la Feria de Abril. En dicho fin de semana, ningún vecino iba al Real. Todos se quedaban recreando su propia Feria en una caseta particular, donde cada uno decoraba su fachada, se cocinaba en el centro del patio, se montaban neveras con barras de hielo que se compraban en el barrio, e incluso se conseguía prestado un tirador de cerveza. Los cantes y los bailes duraban hasta la madrugada, lo que no era razón para que por la mañana temprano sonara un silbato, a cuyo sonido todos los vecinos se reunían para desayunar chocolate con churros».

En los corrales de vecinos, al igual que en las casas de pueblo, se extienden los límites de la vivienda, produciéndose una apropiación natural del entorno inmediato por parte de sus moradores. El patio adquiere carácter de salón, relegando la vivienda a la condición de habitación o dependencia más privada.

Cabe destacar el progresivo deterioro de estos modelos de interacción social, relacionados con una generación concreta, que no han sido legados a las siguientes y, por tanto, están en vías de extinción/mutación.

Respecto a los usos comunes, explica la autora que, originariamente, el edificio albergaba unas caballerizas, que «Con el paso de los años se fueron convirtiendo en pequeños negocios con vivienda incluida, generando así las primeras relaciones personales de vecindad. Dichas relaciones eran las habituales en estos tipos de edificaciones, las cuales compartían un único baño, zona de cocina y lavaderos comunes, siendo éstos los últimos testigos visibles de las relaciones humanas acaecidas». Ejemplos de este tipo de usos comunitarios los encontramos por toda Europa hasta bien entrado el s.XX.

Edificios Peabody (PeabodyTrust), Londres, 1900. (Imagen: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

Con el paso de los años las viviendas van incorporando cocinas y baños propios, pero se desarrollan buenos ejemplos de edificios con otro tipo de usos comunes, más relacionados con la pequeña dotación de barrio o programas sociales, que con las funciones básicas de cada vivienda (una excepción podría ser la lavandería comunitaria, que está resurgiendo en la actualidad). Así encontramos copropiedades como el Hotel des Artistes en Nueva York o los edificios exclusivos para mujeres solteras, que ofrecían programas sociales que iban desde los espacios públicos y estancias comunes a comedores o bares como el Café des Artistes, que mantenía una relación directa con la calle.

Existen multitud de ejemplos de conjuntos residenciales con una fuerte presencia de dotaciones comunitarias, como los Condensadores Sociales rusos, la Unité d’Habitation de Le Corbusier, o las Siedlungen alemanas, con el Karl Marx Hof como uno de los máximos exponentes, que acogía numerosos usos comunes y dotaciones: guardería, lavandería, pequeños comercios, etc. Se generaba con ello interacción entre los vecinos y con el entorno, a la vez que se dotaba de identidad al conjunto. La magnitud de estas propuestas sociales permite planificar una nutrida mixticidad de usos, generando pequeñas ciudades. Por su escala, poco tiene que ver esta tipología con la del corral de vecinos en términos de interacción social, sin embargo, podemos hallar en Sevilla ciertos referentes de vivienda obrera de gran escala con dotaciones y usos comunes, como la manzana de El Tardón, en Los Remedios.

El Tardón (Los Remedios, 1952-1957)

En cuanto a la circulación y recorridos, en el caso del Corral de la Cerca Hermosa, horizontalmente sólo se dan a nivel de cota cero, en el patio, desde donde se accede a cada una de las viviendas, que se desarrollan posteriormente en vertical. Esto favorece mayores grados de intimidad e independencia respecto del patio, que se utiliza como lugar de desahogo, pero no resulta invasivo. No sucede lo mismo en las viviendas en galería como las que vemos a continuación.

Alfarería 8-10 “La casa grande”, José Espiau, 1924.

Uno de los mayores corrales de Sevilla, albergó una fábrica de losa y cristal antes de ser convertida en casa de vecinos.

En este corral la comunicación es horizontal en dos niveles, uno a cota de patio, y otro por galería en planta primera, con un solo núcleo de escaleras en el centro del patio. Dos viviendas se desarrollan en vertical con escalera propia. La galería es uno de los elementos característicos de la vivienda colectiva y supone un gran condicionante para la distribución interior de las viviendas, que al tratarse de viviendas de una sola planta ven mermada su intimidad, a cambio de ofrecer un grado mayor de colectividad.

«Un edificio es recorrido en tres dimensiones, a través de lugares compartidos en copropiedad: ni tan público como la calle ni tan privado como el departamento, su origen es la puerta de entrada y su destino, cada departamento.

Hall de acceso, rampas, escaleras, ascensores, corredores y galerías serán los elementos constitutivos del recorrido. En su configuración estos trayectos pueden estimular el anonimato o la participación, el goce contemplativo o la clausura, ya que establecen los modos de relación entre vecinos, hacia el vecindario y la ciudad».  Domicilio Urbano, Rodrigo Pérez de Arce Antoncic.

Resulta interesante observar las variantes distributivas de las viviendas colectivas con galería. Podemos agrupar las soluciones en 4 tipos básicos:

1. Con las estancias expuestas a la galería.

2. En dúplex o con niveles intermedios.

3. Variaciones en el trazado de la galería para minimizar contacto visual.

4. Galería ciega.

1. Con las estancias expuestas a la galería.

Dentro de este grupo incluiríamos el corral de vecinos de Alfarería 8, así como la mayoría de los corrales con galería, como veremos en otros ejemplos más adelante. Es, además, la forma más común en general para la vivienda colectiva. No obstante, existe una diferencia esencial: la inmensa mayoría de vivienda colectiva en galería tiene doble fachada, por lo que “condenar” una de ellas supone un mal menor dado que las estancias principales pueden respirar por la otra fachada; sin embargo, el corral de vecinos suele desarrollarse, como ya hemos visto, entre medianeras, disponiendo de una sola fachada a la calle y transformando la fachada interior del patio en la única y principal. Esto supone la inversión de las estancias que se exponen y las que quedan al fondo, por lo que es frecuente encontrar dormitorios y estancias principales dando a la galería, y baños o cocinas al fondo de la edificación abierta a patinillos de ventilación:

Castilla 143 

Prosiguiendo con la comparativa de vivienda colectiva, encontramos los siguientes exponentes de vivienda en galería de “tipo 1”:

Pedregulho, Alfonso Eduardo Reidy. (Rio de Janeiro, 1950-1952).  (Imágenes: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

Gallaratese, Aldo Rossi (Milán, 1974)

En estos dos conjuntos residenciales de gran longitud, la galería funciona como elemento de paso, con poca relación con las viviendas. Además, su configuración longitudinal enfatiza la cualidad de tránsito, y niega las miradas cruzadas entre vecinos -cualidad principal de los patios con galería en los corrales de vecinos-. Se produce, por tanto, una distanciamiento entre los moradores y a su vez con el espacio común.

Existen casos particulares donde se le otorga a la galería la cualidad de calle. «La calle aérea ya fue conceptualizada por los Smithson en su propuesta para concurso para la reconstrucción urbana de Golden Lane (Londres, 1952), cuyos bloques eran concebidos como fragmentos urbanos capaces de reeditar en los planos verticales la animación de la calle de barrio». (Domicilio Urbano, R. P. de Arce Antoncic) . Un ejemplo más actual es el de Nemausus, donde, como vemos en este vídeo donde un chico accede a su vivienda en bicicleta, por su dimensión y tratamiento, se consigue conferir un carácter urbano a este elemento. Se puede entender, por tanto, que la galería es una extensión de la calle o del espacio público.

Nemausus, Jean Nouvel (Nimes, 1985-1988)

Hertzberger, en su libro “Lessons for Students in Architecture” ilustra magníficamente cómo el tratamiento de la galería puede cambiar radicalmente la relación entre los usuarios y el modo en el que ésta se utiliza. Materiales, mobiliario, iluminación y dimensiones son parámetros fundamentales para concretar el carácter de la galería.

Estudiantes comiendo en la galería de la residencia de Weesperstraat, Hertzberger. (Amsterdam, 1959-1966)

Frente a esto encontramos ejemplos con el enfoque inverso, donde la galería es una extensión del espacio interior de la vivienda. De nuevo, Hertzberger nos revela una sensibilidad especial en el tratamiento de los espacios de transición, simplemente con una elección estudiada del mobiliario, como las puertas de hoja partida en esta residencia de ancianos, o una entrada indirecta a la vivienda para crear una pausa o espacio previo.

Casa para ancianos Overloop, Hertzberger. (Almere 1980-1984)

Ésta cualidad de “espacio interior extensivo” se da también en los corrales de vecinos, pero llega a convertirse en Leitmotiv del proyecto en ejemplos como el de esta vivienda colectiva en Barcelona, donde una pequeña repisa metálica conecta la cocina con la galería, dando pie a los vecinos a utilizarla como comedor exterior.

Vivienda Colectiva en Barcelona, Emiliano López y Mónica Rivera, 2009

Como último ejemplo dentro de las galerías con estancias volcadas, o “Tipo 1” , tomamos el excepcional edificio de Kitagata. En este proyecto se toma como célula básica la habitación, y no la vivienda, de forma que cada una de las habitaciones abre directamente a la galería exterior principal. Asimismo una segunda galería, esta vez privada y acristalada, recorre el otro extremo de las estancias, haciendo las veces de pasillo y de galería de ventilación. El resultado es un tipo que da un vuelco a la concepción habitual de la vivienda colectiva; sin embargo, la intimidad se ve condicionada por la necesidad iluminación y ventilación de las habitaciones, lo cual resulta cuestionable en términos de uso.

Kitagata, SANAA (Gifu, 1994-2000)

 Galería de acceso exterior

 Galería de distribución interior

2. Distribución en dúplex o niveles intermedios.

Esta solución da una gran libertad de distribución interior, pero resulta más costosa. En el Corral de la Calle Castilla 58-60 encontramos un ejemplo que combina galería con viviendas de una y dos plantas. Siendo un edificio recientemente remodelado, ha pretendido conservar el aire tradicional del corral, con una fuente en el centro del patio y generosamente condimentado con plantas y flores.

Castilla 58-60, renovada en 2004

Narkomfin, Moisei Ginzburg (Moscú, 1930).  (Imagen: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

En este ejemplo Ginzburg recurre al uso de una planta de acceso intermedia, que soluciona los problemas de invasión visual y enriquece espacialmente las estancias a través del juego de niveles y alturas libres.

Golden Lane, Chamberlin, Powell y Bon (Londres, 1952-1962)

Se trata de un ejemplo de vivienda en galería resuelta con dúplex, aunque en este caso de nuevo se recurre a la disposición de la cocina dando a la galería, para liberar el estar al fondo de la planta baja y colocando un dormitorio en cada fachada en la planta superior.

Robin Hood Gardens, Alison y Peter Smithson (Londres, 1972)

Una muestra interesante (aunque con un devenir algo conflictivo) que, sin negar la transparencia visual desde la galería al fondo de la vivienda, juega con los espacios de transición y establece una entrada lateral a un vestíbulo tras el cual se halla la generosa cocina abierta por completo a la fachada posterior.

3. Variaciones en el trazado de la galería para minimizar contactos visuales

Se trata de operaciones algo menos sutiles, que permiten liberar la distribución interior, pero que no resuelven sino que matizan el contacto visual desde la galería.

Viviendas sociales en Barcelona, Arturo Frediani, 2003-2006


Viviendas sociales den Vila Nova de Gaia (Portugal), VA Studio, 2008-2010

4. Galería ciega.

Este grupo entiende la galería como elemento de conexión y distribución hermético, y no como una ampliación de la calle o de la vivienda. No obstante, su éxito reside en que suele estar complementado por diversas estancias colectivas (terrazas, balcones, etc) y usos comunitarios en otros puntos del edificio.

Niños jugando en la terraza de la Unité d'Habitation.

Isokon, Wells Coates (Londres, 1934)

Aunque las cocinas abran hacia la galería, incluyo este proyecto en el grupo de galería ciega porque al tratarse de pisos mínimos, para una sola persona en su mayoría, la distribución interior se organiza en un solo espacio abierto a la fachada posterior, y el dormitorio, que está pegado a la galería, se cierra a ella (no como sucede en las viviendas Bergpolder, construidas en la misma fecha en Rotterdam por Willem Van Tijen, donde la cocina y los dormitorios se vuelcan a ella, negando completamente la intimidad).

Unité d’Habitation, Le Corbusier (Marsella, 1952)

En este caso la galería tiene una particular relación con las viviendas, con elementos como un pequeño “tornamesas” que permite la distribución de leche fresca directamente al interior de la vivienda, sin hacer permeable la relación entre el corredor y ésta.

Con mayor o menor acierto, esta selección de proyectos y relaciones con la tipología tradicional del corral, me ha ayudado a caracterizar y cuestionar los modos de tratar los parámetros fundamentales de la vivienda colectiva. El siguiente y último punto a estudiar dentro de la serie de “Tipologías” será el de la vivienda productiva, con la vivienda-taller como referencia fundamental.


Los corrales de artesanos

La artesanía en Sevilla es un oficio vivo. Algunos en desuso, otros en plena ebullición, los corrales artesanos constituyen una valiosa muestra de la integración de la producción artística y artesanal a pequeña escala en el casco antiguo.

El gremio de artesanos demanda espacios de calidad para desarrollar su trabajo, y recientemente se han impulsado proyectos dirigidos a este fin, como el ya mencionado en una entrada previa, Parque Empresarial de Arte Sacro. Este proyecto de gran escala, podrá acoger un gran número de talleres, pero destierra la actividad a la periferia, despojándola de la escala de barrio y de la integración urbana que caracteriza a los corrales. Una propuesta más sensible a estos valores es la de viviendas-taller para artesanos en la Calle San Luis.

Precisamente esta zona concentra casi todos los corrales de artesanos de la ciudad. En la siguiente imagen aparecen señalados, especificando los datos sobre superficie, estado, actividad, etc, de cada uno de ellos.

Imagen extraída de PFC de Carlos Crespo Bonilla (2009)

En en el blog Se parte del Arte se presenta el trabajo de los distintos artesanos de algunos de los corrales (Pelícano, Pasaje Mallol, Castellar y San Luis) de Sevilla. Nos da muestra de cómo la artesanía es una disciplina viva, que se extiende mucho más allá de las labores tradicionales, y explora caminos como el diseño de moda, fotografía, pintura, diseño de jardines, escultura, creación de muebles y jueguetes, y un largo etcétera.

Dando un paseo por la zona pude visitar los corrales y charlar con algunos de los artesanos. Básicamente, son los de Mallol-Pelícano y Castellar los que se encuentran en activo en este momento. Estos espacios derrochan un encanto especial, en los que, al cruzar la cancela, uno parece adentrarse en un fragmento de pueblo, con un curioso carácter público del espacio común.

Corral de Pasaje Mallol. Espacio semi-privado.

En el vídeo que coloco a continuación se presenta a algunos de estos artesanos, del Corral Pasaje Mallol-Plaza del Pelícano.

Cabe destacar el fuerte carácter de colectivo de estos corrales, donde muchos de los talleres son compartidos por distintos artesanos. Los talleres son alquilados al propietario del corral, y en ocasiones se presentan como lugares de trabajo algo precarios, con deficiencias y patologías.

Taller de un escultor. Corral del Pasaje Mallol.
Taller de carpintería. Corral del Pelícano.

En este otro vídeo Julián Sobrino, profesor de la ETSAS, nos habla de La Fábrica de Sombreros. Este singular edificio tiene también una web en la que encontramos información acerca del edificio y del colectivo.  http://www.fabricadesombreros.org

En algunos casos no se explotan todas las cualidades que podrían extraerse del enorme vacío interior. En el caso del corral de la Calle Castellar el patio queda relegado a la función de aparcamiento, y existe poca relación entre éste y el interior de los talleres.


Corral de la Calle Castellar

No sucede lo mismo en Pasaje Mallol, donde los espacios comunes están cuidados, con tratamiento de patio de vecinos, muy alejado del carácter industrial que probablemente se le inferirá al desconectar esta actividad del núcleo urbano.

Taller de escultores. Corral del Pasaje Mallol.

En definitiva, estos precedentes de actividad artesanal, tratamiento de espacios comunes, uso compartido de los talleres, etc, constituirán un referente principal a la hora de definir el enfoque de los espacios de trabajo de mi proyecto de viviendas+talleres.

El patio

En su tesis “Sevilla: La ocupación del interior de manzana” Jose María Mauriño Soyo estudia cinco ejemplos de ocupación en forma de corral, alguno de los cuales ya analizaba J.L. Trillo de Leyva en “Sevilla: la fragmentación de la manzana”, y que revelan interpretaciones distintas del patio de vecinos.


Corral de San Roque- Chícaros-Pasaje González Quijano- Valvanera- C. Vírgenes Tromperos

El patio surge por pura necesidad de “respirar” de los edificios construidos entre medianeras, en los interiores de manzana. Encontramos tres tipologías de vacío interior que podemos distinguir como:

1. Patio convencional (los dos primeros ejemplos citados arriba) que en el caso de San Roque funciona como lugar de estancia, de generosas dimensiones; y en el Corral de Chícaros, por su longitudinal y angosto trazado empieza a tomar connotaciones de calle -de paso-. Las comunicaciones se desarrollan en galería, generando centralidad entorno al patio.

2.  El pasaje. Tras la Desamortización de Mendizábal en el s.XIX, se liberaron en la ciudad enormes espacios que habían estado ocupados por las instituciones religiosas, originando grandes manzanas que irán fragmentándose paulatinamente para articular y permeabilizar la ciudad. El Pasaje González Quijano es un ejemplo de este instrumento, en el que se construye una doble crujía a cada lado del pasaje, duplicando la superficie de la vivienda en relación al corral tradicional. La limitación del espacio interior impide el trazado horizontal de comunicaciones, a modo de galería, y se establecen conexiones verticales interiores, cada dos viviendas. Empieza a producirse una distanciamiento con el elemento de centralidad que constituía el patio del corral.

El segundo ejemplo dentro de este tipo, que llama particularmente mi atención, es el de la Valvanera.

Plantas del Corral de Valvanera

En este caso el pasaje se abre paso, con un quiebro de 90º, entre la masa edificada, y los intersticios hasta las medianeras se colmatan con hasta tres tipologías distintas. Combina escaleras en fachada y galerías en forma de retícula, y se complementa con patios interiores.

“Valvanera,…es una casa y una calle, un puente y un camino, el término pasaje “passaggio”, supera la definición topográfica para significar el paso a una nueva arquitectura donde la gente se encuentre y sea libre, donde la realidad sea la base y el objeto de la imaginación. Valvanera podría ser una novela o una película; para mí es uno de los monumento de Sevilla”  Aldo Rossi.

3. Composición collage. En las ruinas de los corrales de Vírgenes y Tromperos (C/Vírgenes) se decide mantener el uso residencial, desarrollando un proyecto de vivienda social. El autor destaca la mixtificación de tipologías, transformando la originaria composición de casa-patio en el perímetro y crujía de vivienda básica hacia el patio central en agrupaciones más complejas, incorporando incluso transferencias de tipologías propias de polígonos residenciales.

Esquemas de llenos/vacíos y comunicaciones

En este caso la masa edificada cubre toda la medianera, regularizando el espacio interior. Se trata de una versión más evolucionada del corral, en el que las aulas indiferenciadas pasan a convertirse en estancias especializadas, y se incluyen como usos privados algunos que antes eran compartidos (cocina, baños, etc). Las circulaciones se complejizan, y se recurre al uso mixto de escaleras privadas, escaleras públicas, pasarelas y galerías.

Plantas del Corral de Vírgenes y Tromperos

El patio vuelve a adquirir un carácter más privado y recogido, apartándose de la concepción de “calle” que se da en los pasajes. Sin embargo existe una diferencia con respecto al patio convencional, ya que en este caso el patio es un elemento trazado, un espacio proyectado y no el negativo de lo construido.

Patio del Corral de Vírgenes y Tromperos

El interior de manzana pierde el carácter romántico y paradójico de huerta en el interior de la ciudad, reducto primitivo que evocaba con nostalgia la historia para convertirse en un espacio “dignificado”que se recupera para la ciudad y en el que sus moradores abandonaban el anonimato del corral para incorporarse en igualdad de condiciones a vida urbana. (Jose María Mauriño Soyo)

En última instancia el patio puede conformar el gesto principal del proyecto, adaptándose la planta de vivienda como negativo de éste.

Viviendas en la calle Doña María Coronel, Sevilla. 1974-1976. Cruz y Ortiz.

Podríamos clasificar, pues, los patios en función de la forma en relación a la morfolofía de la parcela, de la siguiente manera:



a. Contorno condicionado + Patio rígido; el contorno exterior está contenido en una morfología dada (por encontrarse entre medianeras, por ejemplo) y el interior se fija a priori, adaptándose la distribución interior de la vivienda a dichos condicionantes. Ejemplo: Viviendas de la C/María Coronel, Sevilla, Cruz y Ortiz.

b. Contorno condicionado + Patio fluido, que en el interior eclosiona, se vuelve líquido y traduce a la fachada del patio una distribución más libre u orgánica. Ejemplo: Viviendas L’Astrolabe, París. Koz Architectes. O 102 viviendas en Carabanchel, Madrid, dosmasuno Arquitectos.

c. Contorno libre + Patio rígido. Las particularidades de la distribución interior se manifiestan hacia el exterior, mientras que el interior se regulariza a través de una geometría de patio muy definida. Ejemplo: Falken Residential and Commercial Building, Baden (Suiza), Burkard Meyer.

d. Contorno libre + Patio fluido. Las irregularidades de la distribución interior se manifiesta en ambos contornos. . Ejemplo: Habitat 825, Los Ángeles. LOHA.

Corrales de Vecinos

Corral de vecinos en Triana

El corral de vecinos es, junto con la casa patio, el tipo habitacional más representativo de la ciudad de Sevilla. Tiene su origen en los adarves árabes (callejones ciegos con una sola entrada), y particularmente en el curralaz mozárabe (corral hacia el cual las viviendas abrían sus puertas). Hemos de remontarnos al s.XIV para hallar las primeras referencias a esta tipología, aunque es en el s.XVI cuando empieza a desarrollarse de forma prolija en Sevilla -y particularmente en Triana-, en respuesta al crecimiento poblacional que experimenta la ciudad al ser puerto de Indias. Posteriormente, en los siglos XVIII y XIX se producen nuevos picos de crecimiento, en este caso ligados a la inmigración procedente del campo.

Distribución de casas de vecindad. Víctor Fernández Salinas.

«Esta tipología, nada tiene en cuanto a su origen con la alhóndiga, como el Corral del Carbón en Granada, o el “funduq” árabe (génesis del término fonda) también ordenados en torno a un patio. En estos casos el edificio se construye de forma autónoma como lugar para pernoctar e intercambiar productos en las rutas comerciales convirtiéndose en muchas ocasiones en el núcleo sobre el que se desarrollaron muchas ciudades. Tampoco el corral es transformación del cortile renacentista italiano, aunque algunos conventos y casas señoriales se transformaron posteriormente en corrales, sin necesidad de alterar su configuración.

Hablamos pues de una invención tipológica autónoma que tiene su origen en una arquitectura lógica con una sintaxis constructiva propia como respuesta a un proceso especulativo determinados en un tejido singular. Muestra de ellos son los más de 190 corrales datados en la ciudad». (Sevilla: La ocupación del interior de manzana. Jose María Mauriño Soyo)

Corral de los Chícaros. Axonometría y planta.

«La propuesta reconoce la forma tradicional de ocupación de la manzana, con su perímetro ocupado por la tipología de casa-patio y el interior por vivienda colectiva para familias de bajo nivel económico, viviendas burguesas y trabajadoras reunidas en una misma manzana por lo que análogamente al corral, se establece un microequilibrio social en la manzana. Se reconoce esta dualidad, invariante en la ciudad y en cierta forma se racionaliza, la tradición se academiza». (Jose María Mauriño Soyo)

Por aquella época Triana albergaba el mayor número de corrales de la ciudad, lo cual puede relacionarse con unas condiciones de vida particulares que se daban en el arrabal. Triana era entonces uno de los barrios de mayor población, y contaba con una gran proporción de jornaleros y empleados en la industria (fundamentalmente alfarera). Los grupos sociales más modestos, por tanto, se hacinaba en estos numerosos corrales de vecinos, de los cuales hoy en día aún sobrevive un puñado, aunque con un carácter bien distinto.

Retomamos el concepto de Gentrificación para entender el desplazamiento de los habitantes tradicionales, así como el deterioro o desaparición de la mayoría de las muestras de esta tipología. La lógica del mercado inmobiliario, así como políticas urbanas higienistas, han resultado en la degradación de esta forma de vida tradicional. En palabras de Víctor Fernández Salinas:

[…] La apropiación de la centralidad, pero también de los símbolos y de los espacios de representación urbanos, está dando un vuelco a la composición social de muchos centros históricos.  En Sevilla, ciudad en la que los corrales y otros inmuebles de vivienda modesta en torno a patio han supuesto durante buena parte de la etapa contemporánea el lugar en el que vivían las clases proletarias, observa un proceso de desplazamiento de estas clases que ya se encuentra en los últimos estados y que no es mitigado por los documentos de protección patrimonial.

[…] El nomadismo urbano, el desplazamiento, la creación de guetos y la disolución de formas de vida tradicionales, especialmente las de convivencia, son resultados que no pueden valorarse al margen del contexto que impone la conformación de la ciudad difusa.

  El corral de vecinos sevillano fue descrito por Luis Montoto y Rautenstrauch en 1882 como un «patio, más o menos amplio, en cuyo centro se alza una fuente o se hunde un pozo: fuente o pozo que están al servicio de los vecinos, los cuales utilizan sus aguas para todos los usos de la vida, siempre y cuando lo permiten las cañerías y las lluvias; cuatro corredores que circunscriben el cuadrado del patio, y en ellos tantas puertas como habitaciones –“salas”– componen la planta baja, amén de un pequeño rincón destinado a depósito de inmundicias y de un patio mucho más pequeño –patinillo– dedicado a lavaderos, cuando estos no están en el mismo patio. La parte alta del edificio corresponde exactamente a la baja. Cada vecino, o lo que es lo mismo, cada familia, habita una sala. Sala hay que está dividida en dos compartimentos, sin perder por esto su denominación».

Corral de los Chícaros. 1978

Dentro de la tipología de corral hay una gran diversidad de formalizaciones, ya que se trata de un tipo con una gran capacidad para adaptarse a las situaciones urbanas y formas de parcela sin perder su esencia. Podemos decir que el corral se desarrolla dentro de la trama urbana de forma orgánica, traduciendo hacia el interior de manzana las irregularidades del perímetro. En el archivo “Corrales de vecinos en Triana”, elaborado por el grupo ADICI de la Universidad de Sevilla, se recogen tres tipos distintos, atendiendo a sus elementos característicos:

1. Corral adarve, en el que el patio tiene carácter de calle acotada, como el esquema más sencillo o primitivo del corral.

2. Corral con galería de distribución en planta alta, que representa una concepción más unitaria y articulada del edificio, así como una configuración característica del patio, con la presencia de elementos ligeros y permeables asociados a la galería.

3. Corral moderno, en el que la tendencia a una mayor independencia, mejores condiciones higiénicas, y a la densificación, tienen como consecuencia la aparición del tipo de doble crujía con patinillos interiores o el de vivienda en corredor.

Existe asimismo un común denominador, que es la casa tapón, antiguo adarve o pasaje desde el que se controlaba la apertura y cierre, así como alquileres y, en general, los intereses de los propietarios. Era un elemento independiente estructural y funcionalmente del conjunto habitacional. 

«El acceso se producía a veces en recodo, dotando al corral de más privacidad. Pero lo normal es que el corral mostrase hacia la calle un paisaje ambiguo, más propio de un núcleo agrícola que del corazón de la próspera ciudad, y su privacidad únicamente quedaba preservada por la puerta que limita el paso.

[…] El ancho de la crujía quedaba definido por la luz máxima de la viguería de madera, no más de 4 metros y las celdas con una proporción sensiblemente rectangular, no alcanzaba más de 16 metros cuadrados. De una planta de altura en un principio, a medida que el tipo se iba consolidando, pasó a tener dos o a lo sumo tres, a las que se accedía por una galería de madera que apoyaba en el patio sobre pies derechos.

[…] En la galería junto a la escalera o en algún edificio anexo en planta baja, se ubicaba la cocina y las cámaras higiénicas de uso común, que junto con el patio, compensaban el limitado espacio privativo, convirtiéndose en lugar de socialización de estas comunidades». (Sevilla: La ocupación del interior de manzana. Jose María Mauriño Soyo)

En cuanto a la relación del corral con la trama urbana encontramos las siguientes situaciones:

1. Elemento de colmatación de las grandes parcelas de forma alargada del parcelario del arrabal, o de los interiores de manzana que a veces se producen.

2. Implantanción autónoma respecto a la trama. Edificios localizados en la periferia del arrabal donde no existe una trama urbana consolidada, cuya planta se caracteriza por su gran tamaño y por la regularidad de su forma.

3. Posición de extremo de manzana, con predominio de la fachada en su perímetro.

Condicionantes: parcela y usos

Hace unos días detectamos algunos errores (unos de parcelario y otros de concepto) en cuanto al área de intervención. Así, parece que existe una porción de parcela trasera que corresponde a la nuestra original; además agregaremos la parcela n.40 (que da a C/Pagés del Corro) y por último, tenemos el condicionante añadido de que el espacio libre de la nueva edificación aledaña resulta no ser un espacio comunitario de las viviendas, sino una plaza pública trazada dentro del PERI-TR-3. Gráficamente el resultado sería como sigue:

Respecto a edificación y usos tenemos:

  • 3 Plantas (B+2) de altura.
  • Solar entre medianeras; Fachadas a C/Alfarería, C/Pagés del Corro y Espacio Público colindante
  • Uso Pormenorizado: Vivienda Plurifamiliar.
  • Usos Compatibles: (Normas Urbanísticas Particulares. Título XII. Capítulo II. Art. 12.2.25 Condiciones Particulares de Uso)

1.a. Talleres Artesanales

3. Servicios Terciarios: a. Comercio (en PB), d. Recreativo y Espectáculos Públicos (en PB y P1)

4. Equipamientos y Servicios Públicos. Todas las clases y tipos, salvo las tipologías de instalaciones deportivas singulares y grandes centros hospitalarios. /Centro de Artesanías