A lo largo del desarrollo de este proyecto sobre vivienda colectiva y artesanía, he ido siguiendo varias líneas de trabajo, buscando respuestas a las preguntas que me iban surgiendo.

Una de las preguntas más recurrentes se planteaba en relación a las líneas futuras de la artesanía. ¿Cómo lograr que la artesanía se revitalice y conecte con las generaciones venideras?. Como ya he hablado en otros posts, la artesanía ha de buscar nuevas líneas de investigación y de trabajo para no estancarse y poder evolucionar. Ampliar la visión de qué es la artesanía: incorporar nuevas tendencias y tecnologías, combinar trabajo manual tradicional con la fabricación digital, explorar los límites entre arte y artesanía…

Ya mencioné algunas iniciativas de artesanía contemporánea, que constituyen un ejemplo en este sentido. Ahora quería compartir un par de referencias de los espacios que hacen posible esas creaciones.

Las referencias que muestro a continuación se enmarcan dentro del proyecto barcelonés de “Fábricas de Creación“. Se trata de una iniciativa pública de estimulación de la creación artística en la ciudad de Barcelona, a través de la recuperación de espacios fabriles como lugares de creación. Dos de estos lugares son “Hangar” y “La Escocesa”.

HANGAR_

Hangar es un centro abierto para la investigación y la producción artística que apoya a creadores y artistas.

El centro ofrece un contexto y unos servicios que posibilitan la investigación y el desarrollo de las producciones artísticas de forma parcial o integral, y acompaña sus resultados mediante su inclusión en varias redes y plataformas o la detección de las posibilidades de su anclaje en otros sectores.

Hangar tiene la sede en el complejo de Can Ricart, un entorno industrial en el barrio de Poblenou de Barcelona y en un edificio cedido en su uso por el Ayuntamiento de Barcelona. La arquitectura data de mediados del siglo XIX y fue concebida para la industria textil. Diferentes empresas se sucedieron en el edificio que ocupa Hangar hasta el cierre de las actividades industriales de la nave en 1991.

Actualmente, y después de la ampliación del centro a las naves adyacentes, los edificios destinados a Hangar ocupan una superfície conjunta de 2.600 m2 y se distribuyen en:

.- Un primer edificio, origen de todo el centro, de una superficie total de 1800 m2, distribuidos en dos niveles de una sola planta. El espacio da cabida a 15 talleres individuales para artistas; un espacio de co-working con 9 plazas; dos salas polivalentes y la zona de oficinas del centro.

.- Una segunda nave, la Ricsson, destinada esencialmente a plató polivalente que cuenta con espacio de plató de cerca de 150 m2, camerinos, sala de producción y cabinas de control de escena.

.- Un tercer bloque, conocido como Microfugas, que contiene los laboratorios de vídeo, imagen, software, streaming e interactivos; una sala polivalente y una aula.

.- Una residencia de 4 habitaciones.

Además, Hangar ofrece servicios de alquiler de equipamiento, asistencia técnica, asesoramiento y acompañamiento a la producción. Hangar también desarrolla proyectos de investigación artística y un programa de actividades propio, que incluye, entre otras, presentaciones, talleres y otras actividades formativas para artistas.

LA ESCOCESA_


La Escocesa es un antiguo complejo industrial situado en el barrio del Poblenou de Barcelona. La construcción, dedicada a la elaboración de productos químicos para la industria textil, data de 1852. Desde 1999 se ha convertido en un espacio de creación y un punto de encuentro para artistas de otros espacios desaparecidos en el Poblenou y otras partes de la ciudad. Cientos de artistas y artesanos de diferentes disciplinas han trabajado en sus instalaciones.

En 2006, la empresa inmobiliaria Renta Corporación compró La Escocesa con el fin de construir oficinas y viviendas. Renta Corporación pactó con los artistas el desalojo de la fábrica, que se quedó completamente vacía a finales de 2007. El mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó el plan para la renovación de la isla La Escocesa, catalogada como Patrimonio Industrial. Se estableció que dos naves del complejo, un total de 2400m2 de la fábrica, se dedicaran a uso público. En el Plan Estratégico de Cultura de Barcelona 2006, dentro del programa “Fábricas para la creación artística”, se incluyó La Escocesa dentro de este proyecto.

A principios de 2008, el Ayuntamiento cedió la gestión provisional del espacio a la Associació d’Idees, un grupo de artistas de diferentes disciplinas con una larga historia de trabajo regular en la fábrica. Estos mismos artistas continúan actualmente con su proyecto de autogestión del espacio, ofreciendo talleres para artistas a un coste bajo y organizando actividades en el barrio. El Ayuntamiento de Barcelona trabaja actualmente en un proyecto arquitectónico para acondicionar el espacio.

Bajo mi punto de vista estos espacios reúnen una serie de características que los hacen idóneos para servir de laboratorios de creación: recuperan edificios degradados para devolvérselos a la ciudad, revitalizan los entornos urbanos, fomentan la cohabitación de disciplinas diversas, y por último, proponen un sistema de alquiler flexible que permite promocionar y hacer visible el trabajo de distintos artistas. Sin duda, una referencia a tener en cuenta.

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