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Después de meses de trabajo y de revisión constante a través del blog, cuelgo en esta entrada el resultado de mi proyecto de fin de carrera. Con ello cierro un ejercicio largo, lleno de equivocaciones, satisfacciones y aprendizaje, cuyo desarrollo aquí plasmado espero que pueda servir de referencia a otros estudiantes. He tenido que reducir la calidad para poder subir los paneles sin problemas, pero más adelante incluiré un enlace para descargarlos en PDF con calidad alta.

Gracias a los que me habéis seguido y apoyado con este reto, y nos vemos en el próximo cuaderno.

Blanca.

Blanca Domínguez Cobreros /PFC: SUTURA URBANA_Centro de artesanías y viviendas /Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Tribunal D91 
















La sección constructiva es una representación que me gusta especialmente, por la capacidad que tiene de hacer entender un proyecto. En ella hablamos de la relación entre el interior y el exterior, y expresamos nuestras intenciones respecto a la piel del edificio:  espesor, gestión energética, relación con el entorno, lenguaje (material, color, textura,…).

El tipo de cerramiento con el que he decidido trabajar es la fachada ventilada, por las numerosas ventajas que proporciona:

-Ahorro energético. Tiene un buen comportamiento térmico tanto en verano (disipando el calor con el “efecto chimenea” que se produce en la cámara de aire) como en invierno (gracias a la masa térmica de la hoja de ladrillo y al aislamiento exterior a ésta)

-Buen comportamiento frente a la humedad

-Facilidad de montaje. Aunque resulte algo más laborioso y requiera un estudio del diseño más cuidado por parte del proyectista que otros cerramientos tradicionales, los resultados están mucho más controlados.

-Múltiples posibilidades de acabados

En cuanto a las características del material de acabado (tipo, color y textura) un pequeño análisis de las texturas urbanas del barrio me sirvieron como referencia para el tipo de piel que quería insertar en un entorno con tanto carácter.

Como vemos, los colores ocre, rojo, gris y azul, y el material cerámico, son las texturas predominantes. Basándome en esta observación y en una cuestión de contexto/función (C/Alfarería, cuna de la cerámica de la zona, y escuela de artesanías), parecía evidente optar por un material cerámico como piel del edificio. No obstante, no quería cerrar mis opciones ya que existen alternativas a la pieza cerámica, como son los paneles de hormigón prefabricados, o los de GRC (micro-hormigón reforzado con fibra de vidrio), que funcionan igual de bien y tienen muchas más posibilidades expresivas.

A continuación os dejo algunas referencias de los distintos materiales:

HORMIGÓN/ Las ventajas de las piezas prefabricadas de hormigón son:

-Libertad de diseño.

-Mayores posibilidades expresivas: texturas, colores, formatos.

-Buen comportamiento térmico y frente al agua. Son materiales que no requieren mantenimiento y que mantienen su color y características estables a lo largo del tiempo.

Algunas desventajas:

-Mayor coste. El precio será más rentable cuanto menos tipos de piezas distintas hagamos, y más piezas encarguemos del mismo tipo, ya que lo que cuesta caro es el molde.

EJEMPLO 1_ Edificio de viviendas y locales en Bilbao/ De Lapuerta y Asensio. (Os dejo también un enlace al blog de estos arquitectos, que es muy recomendable)_ +Info

CERÁMICA/ Las posibilidades del material cerámico eran amplias, pero existen ciertas limitaciones:

-Tamaño de las piezas suele ser inferior a 90 cm

-Los formatos estandarizados son algo limitados.

Frente a éstas, encuentro numerosas ventajas:

– Facilidad de montaje

– Material local, que contribuye a reforzar la propia producción y disminuye la necesidad de transporte (principal problema ambiental de la arquitectura global).

– Economía

EJEMPLO 2_ Archivo de Castilla- La Mancha/ Guillermo Vázquez Consuegra_ +Info EJEMPLO 3_ Bodegas Institucionales de Logroño/ Virai Arquitectos_ +Info Se trata de piezas extrusionadas de pasta cerámica, de la casa Faveton, con dimensiones máximas de 100cm. Las ventajas que encuentro en éstas son:

– Su particular diseño “tubular”, que permite que la fachada ventile desde dentro de la misma pieza, mejorando el comportamiento térmico del cerramiento. (Podéis encontrar más información sobre piezas de cerámica autoventiladas aquí)

-La posibilidad de colocación tanto horizontal como vertical (en el caso de colocación horizontal perderíamos la propiedad de ventilación mencionada, aunque podríamos seguir trabajando con una fachada ventilada tradicional: que deja una capa de aire entre la pieza cerámica y el resto de las capas del cerramiento).

-El color, más sobrio que las piezas de cerámica de color rojo. En el “patio de actividades” que yo propongo, las propiedades del color de la fachada deben ser tenidas en cuenta. Resulta interesante una pieza de estas características ya que, aunque absorba más el calor, refleja menos luz y es menos agresivo a la vista que los paramentos claros. En la misma línea, un paramento rugoso, con acanaladuras que proyecten sombras sobre la misma pieza, será más agradable que los paramentos excesivamente lisos, que producen brillos incómodos con la luz del sol.

1. ¿Híbrido o Condensador Social?

Edificio Hibrido de Viviendas y Centro de Salud en Pantin (Francia)/ Hamonic + Masson

Tomo prestada esta pregunta planteada por Aurora Fernández Per en la publicación A+T/ Hybrids para describir mi modelo de proyecto. En el citado artículo se describen sendos tipos, aclarando sus diferencias.

El condensador social es un tipo de edificio que surgió en la Unión Soviética para responder a la acuciante necesidad de vivienda. En él se incluían todos los usos que la comunidad pudiera necesitar, y estos estaban reservados para ella, fomentando un sistema aislado de su entorno.

El híbrido, sin embargo, surge bajo condiciones muy distintas, donde la liberalización del suelo impone desarrollos en altura y obliga a empaquetar multitud de usos para rentabilizar el proyecto. En cambio, se presenta como un tipo abierto a la ciudad, que fomenta la dinamización y la interacción social, mezclando usos públicos y privados.

Las características de ambos las sintetiza su autora en los siguientes puntos:

Edificio HÍBRIDO_

– Diversidad de usos

– Diferentes iniciativas

– Inserción adaptada de la trama urbana

– Utilización pública

CONDENSADOR SOCIAL_

– Edificios residenciales con un programa de servicios asociado a las viviendas

– Iniciativa pública

– Cuentan con una situación aislada en la trama urbana

– Suponen la utilización exclusiva del programa de servicios por parte de los residentes

La introducción de estos dos tipos me sirve para posicionarme en un punto ajeno, aunque tangencial, a ambos. El proyecto que estoy planteando no es un tipo exportable: se trata de una intervención local y específica, que pretende suturar un vacío que desestructura una manzana del Casco Histórico de Triana.

Aúno las dos parcelas que componían el vacío, en una sola intervención que permita permeabilizar y estructurar la manzana. Y planteo una intervención de sutura a través de usos que potencien y vertebren la actividad artesanal de la zona: Escuela de artesanías, Talleres, Alojamientos temporales para artesanos (o para los que no lo son), Espacios de exposición y venta, Salas polivalentes. En definitiva, intento adaptarme al tejido urbano: complejo, múltiple. Y trato de evitar, así, una intervención fuera de escala que resultaría de la aplicación de un uso único (especialmente el de vivienda, habida cuenta de la promoción de 120 viviendas de VPO recientemente construida en la parcela colindante).

2. ¿Por qué una escuela con alojamientos para artesanos?

Porque la degradación de la actividad artesana que está sufriendo el área de Triana precisa de intervenciones urbanas lo suficientemente contundentes como para reactivar el sector. A raíz de las iniciativas públicas de incentivación y la creación de centros como el museo de la cerámica, parece que la ciudad vuelve a demandar espacios que sean detonantes de la actividad y que ayuden a mantenerla en el tiempo. Un centro que combine enseñanza y habitar, contribuiría a generar un nuevo foco de la actividad en la zona.

3. ¿Qué ventajas tiene que los dos usos estén unidos?

Es precisamente la sinergia de los dos usos donde considero que reside el potencial del proyecto como posible detonante de la actividad artesana. La idea del proyecto surge de la inquietud por el devenir de la actividad artesana, tan influyente en  este área de la ciudad, de la necesidad de buscar herramientas para reactivar un oficio legítimo, arraigado y valioso para la cultura local.

Me interesaba también estudiar el fenómeno de la transformación de los centros urbanos, el desplazamiento de los moradores originarios, la capitalización del suelo y la forma en la que se usa la nueva ciudad, principalmente basada en el consumo. La introducción de usos mixtos, que en este caso combinan enseñanza, práctica profesional y habitar, creo que es clave para atraer nuevas formas de uso, y con ello, un potencial generador de conocimiento y no únicamente consumidor de ciudad.

Pensar un edificio de viviendas para artesanos hoy en día resulta poco creíble ya que no existe una demanda tan específica. Sin embargo, al combinarlas con una escuela de artesanía se genera un proceso de retroalimentación: la escuela atraerá a artesanos, principalmente jóvenes, de residencia temporal; y a su vez las personas que desarrollen la actividad artesana por cuenta propia, podrán encontrar en estas viviendas, un entorno estimulante y unas instalaciones apropiadas para su trabajo.

El combinar distintos usos remite a cuestiones como los horarios/ritmos de la ciudad, o la identidad. y permite imaginar nuevas posibilidades para el barrio: un espacio creativo de 24 horas, actividades culturales nocturnas, ferias de artesanía, etc.

4. ¿Qué limitaciones tiene esta combinación de usos?

Si bien es cierto que la mixticidad de funciones puede generar nuevas formas de uso del espacio, es importante a su vez que los usos no se limiten ni condicionen mutuamente, y es la búsqueda de esta flexibilidad la principal dificultad del proyecto.

Tomando como principio dicha flexibilidad de uso, se ha buscado mantener la independencia de las viviendas en cuanto a los recorridos y los accesos. El trasladar la cota residencial a la planta primera permite liberar la cota cero de conflictos de propiedad, y poder abrir el nuevo entorno artesano a la ciudad.

Se busca generar espacios libres diversos: patios, terrazas, galerías, etc., jugando con sus distintas cualidades: escala, usos, grado de intimidad, sombras, materialidad…

A lo largo del desarrollo de este proyecto sobre vivienda colectiva y artesanía, he ido siguiendo varias líneas de trabajo, buscando respuestas a las preguntas que me iban surgiendo.

Una de las preguntas más recurrentes se planteaba en relación a las líneas futuras de la artesanía. ¿Cómo lograr que la artesanía se revitalice y conecte con las generaciones venideras?. Como ya he hablado en otros posts, la artesanía ha de buscar nuevas líneas de investigación y de trabajo para no estancarse y poder evolucionar. Ampliar la visión de qué es la artesanía: incorporar nuevas tendencias y tecnologías, combinar trabajo manual tradicional con la fabricación digital, explorar los límites entre arte y artesanía…

Ya mencioné algunas iniciativas de artesanía contemporánea, que constituyen un ejemplo en este sentido. Ahora quería compartir un par de referencias de los espacios que hacen posible esas creaciones.

Las referencias que muestro a continuación se enmarcan dentro del proyecto barcelonés de “Fábricas de Creación“. Se trata de una iniciativa pública de estimulación de la creación artística en la ciudad de Barcelona, a través de la recuperación de espacios fabriles como lugares de creación. Dos de estos lugares son “Hangar” y “La Escocesa”.

HANGAR_

Hangar es un centro abierto para la investigación y la producción artística que apoya a creadores y artistas.

El centro ofrece un contexto y unos servicios que posibilitan la investigación y el desarrollo de las producciones artísticas de forma parcial o integral, y acompaña sus resultados mediante su inclusión en varias redes y plataformas o la detección de las posibilidades de su anclaje en otros sectores.

Hangar tiene la sede en el complejo de Can Ricart, un entorno industrial en el barrio de Poblenou de Barcelona y en un edificio cedido en su uso por el Ayuntamiento de Barcelona. La arquitectura data de mediados del siglo XIX y fue concebida para la industria textil. Diferentes empresas se sucedieron en el edificio que ocupa Hangar hasta el cierre de las actividades industriales de la nave en 1991.

Actualmente, y después de la ampliación del centro a las naves adyacentes, los edificios destinados a Hangar ocupan una superfície conjunta de 2.600 m2 y se distribuyen en:

.- Un primer edificio, origen de todo el centro, de una superficie total de 1800 m2, distribuidos en dos niveles de una sola planta. El espacio da cabida a 15 talleres individuales para artistas; un espacio de co-working con 9 plazas; dos salas polivalentes y la zona de oficinas del centro.

.- Una segunda nave, la Ricsson, destinada esencialmente a plató polivalente que cuenta con espacio de plató de cerca de 150 m2, camerinos, sala de producción y cabinas de control de escena.

.- Un tercer bloque, conocido como Microfugas, que contiene los laboratorios de vídeo, imagen, software, streaming e interactivos; una sala polivalente y una aula.

.- Una residencia de 4 habitaciones.

Además, Hangar ofrece servicios de alquiler de equipamiento, asistencia técnica, asesoramiento y acompañamiento a la producción. Hangar también desarrolla proyectos de investigación artística y un programa de actividades propio, que incluye, entre otras, presentaciones, talleres y otras actividades formativas para artistas.

LA ESCOCESA_


La Escocesa es un antiguo complejo industrial situado en el barrio del Poblenou de Barcelona. La construcción, dedicada a la elaboración de productos químicos para la industria textil, data de 1852. Desde 1999 se ha convertido en un espacio de creación y un punto de encuentro para artistas de otros espacios desaparecidos en el Poblenou y otras partes de la ciudad. Cientos de artistas y artesanos de diferentes disciplinas han trabajado en sus instalaciones.

En 2006, la empresa inmobiliaria Renta Corporación compró La Escocesa con el fin de construir oficinas y viviendas. Renta Corporación pactó con los artistas el desalojo de la fábrica, que se quedó completamente vacía a finales de 2007. El mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó el plan para la renovación de la isla La Escocesa, catalogada como Patrimonio Industrial. Se estableció que dos naves del complejo, un total de 2400m2 de la fábrica, se dedicaran a uso público. En el Plan Estratégico de Cultura de Barcelona 2006, dentro del programa “Fábricas para la creación artística”, se incluyó La Escocesa dentro de este proyecto.

A principios de 2008, el Ayuntamiento cedió la gestión provisional del espacio a la Associació d’Idees, un grupo de artistas de diferentes disciplinas con una larga historia de trabajo regular en la fábrica. Estos mismos artistas continúan actualmente con su proyecto de autogestión del espacio, ofreciendo talleres para artistas a un coste bajo y organizando actividades en el barrio. El Ayuntamiento de Barcelona trabaja actualmente en un proyecto arquitectónico para acondicionar el espacio.

Bajo mi punto de vista estos espacios reúnen una serie de características que los hacen idóneos para servir de laboratorios de creación: recuperan edificios degradados para devolvérselos a la ciudad, revitalizan los entornos urbanos, fomentan la cohabitación de disciplinas diversas, y por último, proponen un sistema de alquiler flexible que permite promocionar y hacer visible el trabajo de distintos artistas. Sin duda, una referencia a tener en cuenta.

Ayer tuve la tercera corrección del proyecto, a la que no pude llevar el básico terminado, aunque sí más o menos planteado. Quiero compartir el material que presenté, así como algunos de los temas que se discutieron, con los que en unos casos estoy plenamente de acuerdo y en otros no tan convencida.

Por un lado, se hizo evidente la necesidad de reducir el número de tipos. Ciertamente al tratar de dar respuestas muy concretas a cada situación dentro de la parcela, he desarrollado 5 tipos (para 41 viviendas) cuando posiblemente consiga resolverlo con 3 (Vivienda-taller, Vivienda compartida, Vivienda individual).

Por otro lado, discutimos sobre un recurso que utilizo en los tipos, que es elevar algunas zonas 80cm, como podéis ver en la imagen inferior. Se trata de una vivienda compartida (para estudiantes o profesionales):

Se cuestionó la necesidad de dicho recurso. Lo juzgaron demasiado complicado estructuralmente, para la función que va a desempeñar. Sin embargo, mi opinión es que ese juego de niveles tiene cierto potencial:

Por una parte como mueble contenedor, que contribuye a entender los dormitorios como unidades habitacionales versátiles, haciendo posible escamotear las camas y transformar los dormitorios en estancias, funcionando casi como  apartamentos mínimos. En el caso de la zona común-cocina (intencionadamente reducida en favor de las mencionadas estancias individuales), podríamos utilizarlo para tener un par de sillones extra para cuando hagamos una fiesta, o incluso una cama de invitados, ¿por qué no?.

De otra parte, lo entiendo como estructurador espacial y elemento de transición que, además, resuelve de forma natural la siempre complicada relación de los dormitorios que dan a la galería.

Por último, al trasladar ese mismo recurso en el tipo de vivienda individual (que veis en la imagen a continuación), consigo sacar más partido a una superficie de 35 m2, al trabajar en las tres dimensiones, permitiéndonos tener una estancia única, con doble orientación, pero con una clara jerarquización de la intimidad.

El principal problema reside en tomar la decisión de resolverlo con la propia estructura de hormigón, o utilizar una estructura ligera secundaria. En el primer caso, limitaría la función misma de la pieza, que es servir de “contenedor” para ciertas piezas de mobiliario de la vivienda. Pero la superficie que elevo es demasiado grande como para resolverlo con un entarimado, lo cual hace pensar  en la posibilidad de dar una solución mixta o quizás de no utilizar ese recurso.

El tercer tipo que empleo (obviando los dos restantes) es el de Vivienda-Taller para una familia:

Y, finalmente, las plantas generales con algunas secciones y alzados:

Emplazamiento  e 1.1000

Planta Baja + Sección A  e 1.250

Planta Primera + Sección B + Alzado Plaza e 1.250

Planta Segunda + Alzado C/Alfarería  e 1.1000

El tiempo no ha jugado a mi favor y aún quedan muchas cuestiones que resolver antes de pasar a la ejecución: Estudiar las relaciones con los patios en Planta Baja, así como los volúmenes de la escuela que se elevan por encima de ésta; cubiertas, sótanos, escaleras, recorridos y materialidad. Espero poder resolver todo esto y publicarlo aquí con la mayor brevedad.

Fragmentación de la manzana y procesos de sutura

En este post quiero continuar reflexionando en torno a la problemática de los vacíos urbanos, a través de extractos del libro “Sevilla: La fragmentación de la manzana” de Juan Luis Trillo de Leyva.

[…] Otra vía de singular importancia en la evolución de la ciudad premoderna, es el cambio de uso de grandes zonas de la misma. El procedimiento es siempre el mismo, las ocupaciones fabriles, de gran extensión, una vez agotadas todas sus posibilidades de acomodación, se trasladan a zonas periféricas siendo sustituidas por un uso residencial, que tanto si aprovecha la edificación existente, como si la sustituye totalmente por una nueva construcción, produce, inevitablemente, la desintegración del primer gran espacio fabril. Las calles y vacíos de las antiguas fábricas, que debían de responder a la racionalidad del pragmatismo de su uso, contrastan normlamente con el tejido residencial preexistente, más menudo y tortuoso, mientras que el nuevo espacio urbano incorporado a la ciudad obedece a trazados reticulares y calles a cordel, que en cualquier caso rompen en su incorporación la imagen de unidad, de alcázar dentro de la ciudad, que la fábrica tenía.

Me llamó la atención este párrafo por la claridad con la que describe este fenómeno, que se ha producido también en mi solar de proyecto. Ligados en muchos casos a cuestiones políticas, los cambios en las ciudades, aunque inevitables, son en ocasiones traumáticos para éstas. Resulta siempre compleja una intervención de carácter urbano y la mayoría de las veces los cambios no son bien acogidos por los ciudadanos, que con el paso del tiempo acaban acostumbrándose (o resignándose) a ellos. Debe existir un pensamiento crítico con la ciudad, que detecte sus dolencias y trate de sanarlas, en vez de imponer arquitecturas exógenas. En este sentido me parece relevante la labor de muchos arquitectos y otros profesionales preocupados por el devenir de la ciudad, de actuación en el entorno urbano con estrategias de (tomando el concepto de Jaime Lerner) Acupuntura Urbana. Hace un tiempo hice para un trabajo una pequeña recopilación de proyectos que pueden enmarcarse en esta filosofía y creo que pueden resultar muy inspiradores para repensar nuestro rol como agentes activos de transformación urbana. Podéis descargarlo aquí: ACUPUNTURA URBANA. Aunque en su mayoría este tipo de proyectos se enfrentan desde la informalidad (o la alegalidad en algunos casos), la intervención en vacíos urbanos parece comenzar a despertar interés y revela una vía de trabajo con mucho potencial. Os dejo dos enlaces relevantes al respecto:

Vacíos urbanos: problema y oportunidad (Juan Freire) 

¿Vacíos urbanos o vacíos de poder metropolitano? (Adriana Fausto, Jesús Rábago)

[…] Es reciente la utilización con asiduidad de una técnica compositiva en la que en un solo proyecto se identifican tres o cuatro grandes fragmentos, frases completas de arquitecturas que podríamos distinguir como edificios autónomos, reflejándose en estas composiciones los montajes (más naturales) que el paso del tiempo produce en los espacios urbanos, se trata de crear una metáfora de la ciudad tradicional, un proyecto de “ciudad análoga“.

[…] Un ejemplo próximo cronológicamente a la tesis que estamos sosteniendo, es la actuación con viviendas de promoción pública, realizada por el Patronato Municipal de la Vivienda en el sector de San Julián (intramuros) con la intención de servir como programa modelo de actuación en los vacíos existentes en el Casco Antiguo.

Esta audaz reflexión pone de manifiesto la disonancia que hay entre las formas de crecimiento naturales y las imposiciones especulativas, y me ha servido para cuestionarme cómo estaba enfrentándome a esta situación en mi proyecto (que es exactamente un producto del mencionado proceso de los vacíos urbanos). Un trozo de ciudad diseñado por un único arquitecto denota una causa sintomática que sólo puede abordarse tratando de imitar el paso del tiempo a través de una “recreación” de ciudad, porque el error no está en la solución, sino en la causa. En nuestros proyectos solemos hablar de la creación de ciudad, pero al tratar de ponerlo en práctica como fin, me he topado con esa incongruencia de la que habla J.L. Trillo. La ciudad, como amalgama de usos y espacios, la crea el tiempo, y no un arquitecto. Tras barajar opciones mixtas donde combinaba el uso de la escuela con viviendas de diferentes tipologías,  me percaté de lo artificioso de mi intervención en tanto que resultaba, efectivamente, una recreación de ciudad que no se enmarca siquiera en las premisas de un plan urbanístico, sino que se trata de una intervención en un solar privado (por no mencionar el despropósito que supone plantear tal cantidad de viviendas junto a un recién terminado proyecto de Viviendas de Protección Oficial, en su mayoría vacías).

Revisando la naturaleza de mi intervención, y siguiendo la premisa de “suturar” el tejido urbano, tomé la decisión de enfocar la intervención como una cápsula con una función concreta en ese tejido, en lugar de imitarlo. Para ello creí conveniente reforzar el uso de la escuela como motor de reactivación de la artesanía, haciendo de los alojamientos un elemento asociado al uso de la escuela (o de los talleres), y que por tanto adquiere un carácter temporal que responde a las formas de habitación cada vez más frecuentes en jóvenes estudiantes y trabajadores.

Proponer una escuela de artesanía con alojamientos temporales permite albergar tanto a estudiantes de la escuela como a individuos que, por su condición profesional, requieran de viviendas con espacios de trabajo adecuados (artistas, arquitectos, artesanos, diseñadores gráficos, fotógrafos,…). Es en el entrelazamiento de estos usos donde creo que se encuentra el potencial de este centro como detonante de la actividad artesanal.

A continuación expongo un breve análisis de tres escuelas de artesanía con distintos enfoques, que me están sirviendo de referencia:

 

Utilizando estos ejemplos como base, el programa de usos y superficies que he desarrollado quedaría de la siguiente forma:

Apoyándome en los estudios realizados que mostré en la entrada anterior, he adoptado una estrategia de secuencia de espacios y superposición de estratos, tratando de conseguir patios con distinto carácter que generan recorridos a diferentes cotas. Tal y como he venido trabajando hasta ahora, los estratos responden a distintos niveles de privacidad, hallándose en Planta Baja los usos directamente relacionados con la artesanía, y que pueden permitir actividades abiertas al público, y estableciendo en el siguiente estrato (P1) una red de espacios libres y recorridos para los residentes donde hallamos los usos compartidos de los alojamientos;  finalmente en el último estrato se dispone el uso estrictamente privado, con unidades habitacionales individuales.

Ésta es la maqueta con la que he estado trabajando las últimas semanas (e 1.300). Últimamente vengo pensando en las cualidades de la maqueta como herramienta de trabajo: no sólo como elemento de formalización, sino de pensamiento, de sugestión y de crítica. Desde aquí animo a aquellos que no suelan usarla a experimentar con la que creo que es una herramienta de proyecto fundamental que permite materializar pensamientos de proyecto desde los grados más conceptuales hasta la definición más real, e incorporar numerosos parámetros a la vez, con una gran facilidad de adaptación y testeo.


Sobre la colmatación y consolidación de vacíos en Cascos Urbanos

Comenzaré recomendando la lectura de este interesante artículo de Miguel Ángel Troitiño sobre la renovación urbana de los centros históricos.

[…] Las áreas centrales de nuestras ciudades, donde se imbrican en mayor o menor medida la centralidad histórica, la económica, la cultural y la simbólica, constituyen espacios urbanos dinámicos y multifuncionales donde conviven en tensión permanente, la tensión del cambio (Troitiño, 1992), funciones residenciales, comerciales, turístico-recreativas, culturales, administrativas, dotacionales y, en menor medida, artesano- fabriles. 

[…] La primacía que, con excesiva frecuencia, se asigna a la intervención arquitectónica esta volviendo a plantear un falso problema, el del enfrentamiento entre plan y proyecto. El proyecto arquitectónico tiene un lenguaje propio y, ciertamente debe ser coherente con el momento histórico en el que se formula, pero al desarrollarse en un centro histórico tiene que prestar una atención especial al estudio de las interdependencias y a la integración funcional y paisajística en una realidad que también tiene su lenguaje, el lenguaje de un sitio o de un lugar que ha sido modelado por la historia y por la cultura. El olvido del lenguaje de sitio suele acarrear graves problemas y dificultades de integración de las nuevas arquitecturas. 

Aunque ya he hecho algunas aproximaciones al estudio del entorno urbano, tras revisar con los profesores el trabajo realizado, el proyecto parecía adolecer de una falta de sensibilidad respecto al entorno, fruto de haberme centrado excesivamente en el tipo de vivienda. Será, por tanto, necesario dar un paso más para tomar “conciencia urbana” del proyecto; atender, tras la experiencia adquirida con lo ya estudiado, a cuestiones concretas de las que extraer decisiones de proyecto. Para ello estudiaremos la conformación histórica/morfología de la trama urbana, la población, y por último las cuestiones particulares de la parcela (medianería, dimensiones, orientación, etc). Revisemos lo que dice el Plan Especial de Protección de Triana al respecto:

Morfología de la manzana_

[…] El Arrabal de Triana se caracteriza morfológicamente por estar constituido por manzanas cerradas de forma irregular, habiéndose configurado sobre la planta, aún reconocible, de los caminos que comunicaban la ciudad histórica con el territorio circundante.

Así, el Arrabal, desde sus primeros asentamientos urbanos sobre la orilla del río, fue creciendo paralelamente a él formando manzanas estrechas y largas poco permeables transversalmente, constituyéndose un paquete considerablemente compacto entre la calle Pagés del Corro y el cauce del río. Esta estructura lineal acababa en la zona Norte en pequeñas manzanas, en las que se incluiría la antigua Capilla del Patrocinio, punto en el que se producía el tránsito de lo urbano a lo rural, así como la charnela entre los caminos hacia el Alajarafe y La Cartuja.

Parcelario_

[…] El parcelario en el Arrabal de Triana responde fundamentalmente al tamaño de las manzanas; de esta manera a las manzanas más pequeñas les corresponde un parcelario más menudo, y a las pocas manzanas de mayor superficie, unas parcelas más grandes. Aunque en muchas ocasiones las fachadas de estas manzanas estén ocupadas por un parcelario menudo y el interior es el que se ocupa con unas parcelas mayores.

[…] A medida que vamos más hacia el Sur nos encontramos con parcelas de mayor superficie y no porque las manzanas lo sean, sino porque en ellas se han producido durante los últimos años intervenciones de tipo inmobiliario-especulativo en la que se han agregado parcelas y se ha modificado el  parcelario.

[…] La manzana entre Alfarería y Pagés del Corro presenta un parcelario totalmente irregular y poco uniforme en relación a su superficie, propio de una situación de borde y poco evolucionada. Dentro de la misma aparecen pequeños loteos de parcelas dando a Pagés del Corro y a Alfarería, así como grandes parcelas interiores que, o bien presentan poca fachada, o presentan unas dimensiones casi cuadradas.

Consideraciones sobre mi parcela de proyecto_

La parcela de estudio se halla en un punto estratégico de transición: entre escalas, entre un desarrollo urbano histórico y otro más reciente, entre una calle de carácter residencial-artesanal y prácticamente peatonal (C/Alfarería) y otra comercial que es vía principal de tráfico rodado (C/Pagés del Corro). El proyecto ha de asumir, por tanto, una función de cohesión entre estas dos realidades, y dado que se ha agregado la parcela que abre a Pagés del Corro para contribuir a la permeabilización transversal de la manzana, se debe atender con especial sensibilidad al carácter de ese recorrido (que se trata de un tipo sin precedentes en el entorno), que hace las veces de espacio público, sin serlo, y de charnela.

A la vista de lo expuesto, los parámetros con los que estoy trabajando para tratar de responder a la problemática que plantea la intervención en un vacío urbano, son: uso/usuario, escala,  recorrido y forma.

uso/usuario_ Triana goza de una larga tradición artesana (alfarera, concretamente) y aunque con los años esta actividad ha ido decreciendo, en la actualidad está resurgiendo un interés por parte de los organismos públicos por potenciarla. El enfoque del proyecto va ligado a esta tendencia, con una considerable carga de actividad artesana, como talleres ligados a vivienda, o la escuela de artesanía. Como vemos en el plano a continuación la parcela se halla en pleno corazón del entorno alfarero, junto a diversos talleres y puntos de venta de artesanías y el proyecto de Museo de la Cerámica de Triana, en construcción en este momento. Asimismo, considerando la precaria configuración del espacio público de reciente creación en la parcela colindante, se atenderá especialmente a la relación entre éste y el proyecto para procurar una revitalización del mismo a través de la Escuela de Artesanía y conseguir dotar al barrio de un espacio público de mayor calidad. Además del uso residencial y artesanal, se preverán usos adicionales como cafetería, salón de actos, sala polivalente para los vecinos, sala de exposiciones/muestra del trabajo de los artesanos, etc.

[estudio usos I_relación con entorno artesano]

[estudio usos II_relación con espacio público colindante]

La vinculación uso-usuario no siempre es tan clara como en este caso, pero aquí podemos decir que el uso compatible (artesanía) conlleva un perfil de usuario concreto (artesano), lo cual supone cierta limitación para el acceso de otros colectivos en caso de que la demanda de ese perfil tan específico no fuera la esperada. Aunque en un principio se planteó el proyecto únicamente para artesanos independientes (orientado para un perfil de trabajador joven), finalmente, atendiendo a la escala casi urbana del proyecto y a la realidad de la artesanía en la ciudad, he considerado más conveniente mixtificar el tipo de usuario/vivienda, abarcando un rango de posibilidades sociales/familiares mayor. Así, dentro del uso residencial se plantean 3 tipos: viviendas-taller compartidas entre usuarios individuales (el tipo ya estudiado), viviendas-taller familiares, y viviendas independientes. Se pretende con ello no crear un perfil social homogéneo en este “fragmento de ciudad”, sino favorecer la diversidad y la cohesión social -dentro del proyecto, y con el entorno-.

escala_ atendiendo a la trama urbana de Triana y a la escala de las edificaciones, los llenos y los vacíos colindantes, se ha de plantear una solución sensible con ese entorno y que no provoque un extrañamiento respecto a éste a la hora de usar, recorrer y vivir el proyecto. En mi intento por mantener un vacío que consideré como una bocanada de aire dentro de la compacta trama urbana de Triana, las decisiones que fui tomando respecto a la volumetría han sido excesivamente simples, manifestando, como he podido comprobar en los estudios que muestro a continuación, una precaria comprensión de la complejidad del proyecto. A partir de esta conclusión he comenzado a abordar el proyecto como una intervención de sutura dentro del casco antiguo, y respecto al borde de crecimiento posterior.

[estudio escala I_maqueta de vacíos en jabón]
[estudio escala II_transposiciones tipológicas_corrales de vecinos de Triana]

recorrido_ se propondrá un recorrido que cosa el vacío a través de patios enlazados con distintas escalas y usos. Aunque ya se tuvo en cuenta este parámetro de forma teórica, es una cuestión que ha quedado un poco al margen y ahora es el momento de retomarla. Se plantearán 2 tipos de recorrido: uno principal y abierto al público, una extensión de la calle hacia el interior del proyecto, que permita transitar la parcela como si de un espacio público se tratase, volcando a él las funciones ligadas a la artesanía. Y por otro lado, una serie de recorridos secundarios secuenciales, que asuman el salto desde la escala pública de la calle hasta los pequeños patios de vivienda.

[estudio recorridos I_diagrama de patios/recorridos]

forma_ El análisis previo de los vacíos urbanos nos servirá como patrón para modelar las masas y los vacíos en el proyecto. La condición múltiple y fragmentaria de los patios conlleva el planteamiento de una masa edificada también menos monolítica y más menuda.

[estudio morfológico I_medianerías]

[estudio morfológico II_fondo-figura]

[estudio morfológico III_masas-vacíos en jabón]

[estudio morfológico IV_esquema volumétrico en jabón]

Mixtura y creación de ciudad

Estas dos imágenes corresponden a los garajes domésticos donde nacieron Hewlett Packard y Apple, respectivamente, y me parecen un buen ejemplo para ilustrar el concepto del último tipo de vivienda que quisiera tratar aquí: la vivienda productiva, con la vivienda-taller como ejemplo más relevante para este trabajo.

El término de Vivienda Productiva surge en América Latina, como respuesta a la precariedad económica de grandes sectores urbanos, donde cada familia reservaba una porción de su vivienda para desarrollar un modesto negocio con el que salir adelante.

«En casi todas las épocas, las familias trabajadoras necesitaron de la autoproducción de bienes y servicios para subsistir y maximizar los salarios insuficientes. La huerta en el fondo, el pequeño taller, la confección de ropa familiar, la autoconstrucción de su casa, etc». (La vivienda productiva y el urbanismo productivo. Fermín Estrella)

La vivienda productiva es una tipología genérica, en la que podemos encuadrar distintos oficios. Un ejemplo particular es el de la vivienda-taller para artistas/artesanos. Ya desde la Carta de Atenas se manifestaba una especial preocupación por este oficio:

Carta de Atenas, 1933

[…] sobre el TRABAJO

OBSERVACIONES_

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Los lugares de trabajo ya no se hallan dispuestos racionalmente en el interior del complejo urbano: industria, artesanía, negocios, administración y comercio.

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La vinculación entre la habitación y los lugares de trabajo ha dejado de ser normal; impone unos trayectos desmesurados.

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Debido a la falta de todo programa -crecimiento incontrolado de las ciudades, ausencia de previsiones, especulación del suelo, etcétera-, la industria se instala al azar, sin obedecer a regla alguna.

EXIGENCIAS_

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La artesanía, íntimamente vinculada a la vida urbana, de la que procede directamente, debe poder ocupar lugares claramente determinados en el interior de la ciudad.

La artesanía, por su naturaleza, difiere de la industria y exige disposiciones apropiadas. Emana directamente del potencial acumulado en los centros urbanos. La artesanía del libro, de la joyería, del vestido o de la moda halla en la concentración intelectual de la ciudad la excitación creadora que necesita. Se trata aquí de actividades esencialmente urbanas, cuyos lugares de trabajo podrán estar situados en los puntos más intensos de la ciudad.

A pesar de ello, la vivienda productiva ha sufrido un varapalo frente a modelos industriales de gran escala; y la casa-taller ha ido desapareciendo en las últimas décadas. De la preocupación por la pervivencia y la evolución de este modelo, nace la idea de mi proyecto de fin de carrera.

El PGOU recoge este tipo específico de vivienda productiva, al que denomina “Corral Industrial”, y lo define de la siguiente forma:

Son Corrales industriales las parcelas calificadas para actividades productivas en el presente Plan General en el ámbito del Conjunto Histórico Declarado, constituido por agrupaciones mixtas de vivienda y pequeños locales artesanales que constan de una casa tapón, que organiza el contacto con la calle y un espacio interior al que se abren los locales artesanales. El espacio interior tiene suficiente magnitud como para poder desarrollar actividades al aire libre conectadas con las actividades artesanales, carga y descarga e, incluso, aparcamiento. (Condiciones Particulares de la Ordenación del Centro Histórico. Artículo 12.2.26. Normativa específica para corrales industriales).

Este apartado pone de manifiesto el valor que aún se le otorga a la actividad artesanal en la ciudad, aunque se trata de una normativa escueta y poco flexible, que tan sólo contempla una actividad artesanal tradicional y no atiende a la evolución del sector y a las potencialidades que tiene en un contexto contemporáneo.

Para un planteamiento actual de proyecto en torno a la vivienda y a la actividad artesanal/artística, me parece conveniente considerar:

1. El valor de la manufactura hoy en día, la regulación del sector, y las iniciativas de promoción que se están llevando a cabo.

2. Artesanía.Arte. Posibilidades del oficio. En este interesante artículo se hace un recorrido histórico por la relación entre estas dos disciplinas de raíces comunes.

4. El perfil del artesano tradicional y el potencial de los jóvenes en el sector. La artesanía, desde los oficios tradicionales a las nuevas corrientes, acoge actividades dispares, que tienen en común el valor que otorgan las manos creadoras: carpintería, herrería, cerámica, restauración, tapicería, escultura, relojería, luthería, alfarería, pintura, grabado, curtido, encuadernación, marquetería, sastrería, fotografía, diseño de muebles, bisutería, cocina,…Este enlace muestra una preciosa selección de artesanía española contemporánea.

5. La influencia del desarrollo tecnológico – nuevos materiales, empresas virtuales, descentralización, cooperación, etc.

Y, por último, es fundamental conocer y estudiar referentes de este modelo de vivienda que aúna el habitar y el trabajar. Echando la vista atrás, podemos encontrar interesantes ejemplos de casas-taller del s.XX. El arquitecto Jorge Tárrago, en su tesis doctoral “Habitar la inspiración/construir el mitoCasas-Taller de artistas en el período de entreguerras”(2005) analiza numerosas muestras de esta tipología, y afirma: “Entre las décadas de los años 20 y 30 del pasado siglo la colaboración entre las vanguardias artísticas y la arquitectura dio lugar a un buen número de ejemplos construidos o sólo proyectos, de viviendas junto a espacios de trabajo para artistas. En París, como centro indiscutible de absorción de las vanguardias artísticas, son muy numerosas particularmente entre 1923 y 1927. En este breve intervalo, Perret, Mallet-Stevens, Lurçat o Le Corbusier cuentan cada uno, al menos, con media docena de casos”.

Algunos ejemplos posteriores a esta etapa serían:

Luis Barragán – Casa propia. Tacubaya (México), 1948

«[…] En los espacios que hemos recorrido, la experiencia cromática también puede ser leída como una secuencia complementaria. De esta manera el amarillo amielado de la portería satura la pupila para recibir al color rosa que es, a su vez, preparación y catálisis, si es que abrimos una puerta más y nos asomamos hacia la ventana del comedor que tiene el fondo verde intenso y sombreado del jardín

[…] Destaca en el taller el techo inclinado de madera. El gran volumen de aire está iluminado por una ventana que mira hacia el oriente y en la que el contacto visual con la calle ha sido substituido por una serie de planos blancos ascendentes que se apropian desde el interior de las copas de los árboles vecinos, los que terminan por pertenecerle más a esta ventana, dejando fuera de la vista a las azoteas y a las antenas vecinas. Este juego volumétrico progresivo dirige la mirada hacia el último plano, el del cielo azul que concluye la composición.». (Fragmentos de la descripción de la vivienda en la página oficial)

 

 

 


Jorge Oteiza y Nestor Basterretxea – Casa-Taller. Irún, 1957

«En cualquier sitio de la casa me encontraré en el centro de ella, en un sitio útil para mi trabajo. En cualquier sitio me caerá la luz de arriba, como si lloviese. Donde piense, aunque sea en la cama, donde necesite anotar algo, poner algo, ensayar algo, lo podré concretar. Aprovecharé en ella mi vida, es la casa funcional para un escultor, y además para un escultor que soy yo, para un escultor que tiene todavía la sensación de haber vivido en un mundo sin luz y sin sitio, un escultor de rabia y de estatua acumulada y que necesita estar en su casa y solo. Que cree haber merecido y ganado la hora y el sitio de estar solo, de recogerse para su trabajo. Toda la vida ha trabajado como un viajero y en malas condiciones, viviendo para la escultura y perdiéndola todos los días». (Carta de Oteiza a L. Vallet.)

Antonio Coderch – Casa Tàpies. Barcelona, 1963

«Entra las dos partes aparecen unos patios que recuperan nuevas fuentes de iluminación, pero también posibilitan la creación de zonas verdes; un aspecto de naturaleza artificial que, sin embargo, permite el reconocimiento de imágenes autosuficientes. Y, para este fin, juega mucho el uso de la luz que, en su general autenticidad, y con la ayuda del muro-pared erigido como defensa desde el exterior, puede permitir, si no el olvido, por lo menos la ignorancia del asedio de la ciudad». (Jose Antonio Coderch o las coincidencias imposibles. Antonio Pizza)

Por otra parte, la muestra parece ser más reducida cuando hablamos de proyectos de varias viviendas con taller. Los que vienen a continuación pueden darnos una idea de cómo funcionan estos enclaves artísticos.

Corral de artesanos. Covadonga 9, Triana.

Es el único ejemplo que conozco en Sevilla de viviendas-taller para artesanos, y se halla en Triana, muy cerca de nuestra parcela.

«Como en toda profesión artística y artesana, el entorno es parte de la esencia que nace de cada una de nuestras obras, y es que en el barrio de Triana es difícil no encontrar un patio o corral con ese encanto especial que a todos nos hace mirar hacia dentro, y vemos ese duende merodeando en alguno de sus rincones, enredao en una ventana o jugando con sus plantas… Este patio une a sus compañeros y a los amigos que por allí han pasado alguna vez. La comunicación entre los diferentes talleres hace fácil compartir los pensamientos entre nosotros, y entre torno y lijado, se puede oír: “niñooooo, que te iba a desí…” Desde hace más de 30 años compartimos suspiros,sueños y penas … La pena por aquéllos que no saben ver el valor de lo que tenemos y no sienten la necesidad de cuidar y mimar los regalos del patrimonio, un patio que desde tiempos árabes estuvo destinado a talleres de trabajos artesanos, y hoy, muchos de sus talleres están vacíos y lloran por unas jovenes manos artesanas que lo impregnen de vida, y a su vez tantos jovenes creadores sin lugar donde poder trabajar…» (Reflexiones de un artesano de Covadonga 9)

 

Ateliers para artistas. Buenos Aires (Argentina) 1939. Antonio Bonet

 

Ateliers para artistas. Ciudad de Córdoba (Argentina) 2007. Lucio Morini + GGMPU Arquitectos

Esta selección de obras, escueta pero diversa, ha constituido una base de referencia para los primeros pasos de mi proyecto, que en la próxima entrada comenzaré a publicar.

Notas sobre la calle y sus límites

«Porosa como esta roca es la arquitectura. Edificio y acción se enredan en sus patios, arcadas y escaleras. En todo se preserva el margen que les permite devenir el teatro de las nuevas constelaciones imprevistas. Se evita lo definitivo, la marca. Ninguna situación aparece prevista para durar para siempre, ninguna figura afirma: ‘así y no de otra manera». Walter Benjamin, descripción de Nápoles.

Semiprivado, semipúblico. Son conceptos que aún hoy en día se siguen cuestionando y repensando. Los límites entre lo privado y público son difusos y sensibles, y constituyen un ámbito verdaderamente interesante en cuanto a los modos de ocupación y uso. Es en esa espontaneidad e imprevisibilidad de la que nos habla W. Benjamin donde residen su valor e interés.

Aunque resulte difícil caracterizar  los espacios privado/semiprivado/semipúblico/público, creo que es importante detectarlos para poder trabajarlos en el proyecto y conseguir estimular su uso. Por ello, dentro del contexto de mi estudio (Sevilla, corrales de vecinos y de artesanos) y en función de los parámetros de accesibilidad/uso, los entiendo como:

Espacio Privado – acceso restringido a único propietario. Vivienda.

Espacio Semiprivado – acceso y uso compartido entre co-propietarios. Extensión de la vivienda. Patio de vecinos.

Espacio Semipúblico – uso público controlado por propietarios. Extensión de la calle que eventualmente puede cerrarse. Patio de Artesanos.

Espacio Público – uso público libre, controlado por administración pública (en ocasiones puede tener horarios limitados, como algunos parques y jardines públicos). Calle, plaza, etc.

En cuanto al ámbito semiprivado, ya se ha mencionado previamente cómo el tratamiento del espacio previo a la vivienda puede cambiar radicalmente la vida de esos lugares comunes. Hertzberger lo demostraba en sus residencias para estudiantes y para ancianos, donde “el pasillo” y “la entrada” consituían nodos de encuentro y sociabilidad. En Triana, los patios de los corrales y casas de vecinos actúan como colchón entre la vivienda y la calle, constituyendo un magnífico ejemplo de espacio semiprivado, con un claro límite físico, pero con contacto visual directo con la calle. En estos casos, el patio era el escenario de los encuentros sociales, y generaba una identidad entre las personas que compartían el corral. Ése sigue siendo el objetivo de la vivienda colectiva actual, aunque cada vez se trabaja menos este factor, y por tanto, funciona peor la colectividad.

En los corrales de artesanos se repite el fenómeno de la “identidad común”, pero en este caso se llega a ella desde el oficio. Pasamos aquí al ámbito semipúblico, donde el uso productivo (combinando en ocasiones trabajo+exposición+venta) atrae y permite el acceso a un público ajeno al enclave. En los ejemplos estudiados en Sevilla, el contacto con el exterior es menos sutil: durante el día la puerta permanece abierta, prolongándose la calle hacia el interior; fuera de las horas de trabajo, ésta se cierra y el espacio interior queda desierto y aislado. En la siguiente imagen vemos tres corrales de artesanos con sus correspondientes accesos.

Precisamente debido a la limitada franja horaria de uso en estos espacios, la vivienda-taller, aparece como una respuesta interesante, generadora de nuevas situaciones, y la estudiaremos más adelante.

En cuanto al Espacio Público en Triana, resulta llamativa la falta de plazas y parques, existiendo en el entorno de nuestro proyecto tan sólo dos paseos peatonales (San Jacinto y el Paseo de Nuestra Señora de la O), y dos plazas. A continuación expongo un estudio de usos a nivel de calle en un radio de 300 m en torno a mi parcela:

Como se puede observar, la oferta comercial es amplia, contando con comercios de todo tipo accesibles a 5 minutos a pie. Menos presentes están las dotaciones y servicios, con una deficiencia de centros de salud y de ocio. Cabe destacar que el espacio libre adyacente a la parcela (clasificado con “?” en el estudio de arriba) está calificado como Espacio Público, y sin embargo la semana pasada fue vallado -según los vecinos, porque se le estaba dando un “mal uso”-, teniendo ahora acceso sólo los residentes del edificio, lo cual lo deja en una situación más que cuestionable.

Ficha del Plan Especial de Protección de Triana para el sector UE-TR-1 (parcela colindante a la nuestra),
donde se especifica que el espacio interior es un "Espacio Libre Público".
Espacio Libre Público vallado y cerrado.

Continuando con el uso de los espacios libres, resulta llamativo el aséptico tratamiento de éstos en algunos casos (especialmente en el Espacio Libre de la imagen superior). Se echan en falta fuentes para beber, asientos, umbráculos, etc.

La famosa cita de Rem Koolhaas «Donde no hay nada, todo es posible. Donde hay arquitectura, nada (más) es posible» serviría como antítesis a la postura de Benjamin, y da pie a cuestionarse qué es lo que hace que las situaciones “sean posibles”. Hertzberger, en el libro ya mencionado con anterioridad “Lessons for Students in Architecture”, ilustra cómo los espacios públicos funcionan mejor y se usan más cuando se le da al ciudadano la oportunidad, a través de un primer paso o una “insinuación”, de desarrollar o construir el espacio con su uso -en vez de ofrecer el plano vacío o un espacio excesivamente concreto-.

Calle en Buenos Aires / Plaza elevada del Metropol Parasol

En la imagen de arriba se enfrentan dos situaciones con las que pretendo poner de manifiesto cuán distinto puede ser el uso de los espacios públicos dependiendo de las oportunidades que se le den al ciudadano. En la imagen de la izquierda, el simple gesto del acerado elevado en una calle cualquiera (normalmente entendido como lugar de tránsito) genera un uso inesperado como asiento o apoyo, invitando a la pausa; frente a esto, un espacio significativo y que debería tener vocación de estancia, como es la “plaza elevada” del Metropol Parasol de Sevilla, está tan absolutamente desnudo que no permite al usuario estar, sino únicamente transitar. Y tengo la convicción de que cuando un espacio público no funciona, no es por falta de iniciativa ciudadana.

Existen muchas formas de incentivar el uso de un espacio público. Algo tan simple como la utilización de bloques huecos de hormigón en vez de un parapeto convencional, da lugar a usos y apoderamientos distintos de ese límite. La teoría que se mantiene en el citado libro es que aquellos a los que les gusten las plantas y las macetas, siempre encontrarán soluciones propias, pero el hecho de que estos bloques parezcan “inacabados” por sí solos, sugieren al usuario intervenir para completar el aspecto final.

Escuela Montessori (Delft)/ Centro para mayores De Drie Hoven (Hertzberger)

Como último ejemplo a tener en cuenta, me gustaría señalar el uso de un mobiliario urbano versátil que hace el mismo arquitecto en la plaza de Vredenburg en Utrecht, donde las jardineras de los árboles se diseñan de forma que sirvan como banco para sentarse, y a su vez están dispuestas en base a la medida de los puestecillos del mercado que tiene lugar allí cada semana, de forma que se organiza el espacio de tránsito y de venta, y además se utilizan estos puntos como espacio auxiliar para la exposición de productos.

Los corrales de artesanos

La artesanía en Sevilla es un oficio vivo. Algunos en desuso, otros en plena ebullición, los corrales artesanos constituyen una valiosa muestra de la integración de la producción artística y artesanal a pequeña escala en el casco antiguo.

El gremio de artesanos demanda espacios de calidad para desarrollar su trabajo, y recientemente se han impulsado proyectos dirigidos a este fin, como el ya mencionado en una entrada previa, Parque Empresarial de Arte Sacro. Este proyecto de gran escala, podrá acoger un gran número de talleres, pero destierra la actividad a la periferia, despojándola de la escala de barrio y de la integración urbana que caracteriza a los corrales. Una propuesta más sensible a estos valores es la de viviendas-taller para artesanos en la Calle San Luis.

Precisamente esta zona concentra casi todos los corrales de artesanos de la ciudad. En la siguiente imagen aparecen señalados, especificando los datos sobre superficie, estado, actividad, etc, de cada uno de ellos.

Imagen extraída de PFC de Carlos Crespo Bonilla (2009)

En en el blog Se parte del Arte se presenta el trabajo de los distintos artesanos de algunos de los corrales (Pelícano, Pasaje Mallol, Castellar y San Luis) de Sevilla. Nos da muestra de cómo la artesanía es una disciplina viva, que se extiende mucho más allá de las labores tradicionales, y explora caminos como el diseño de moda, fotografía, pintura, diseño de jardines, escultura, creación de muebles y jueguetes, y un largo etcétera.

Dando un paseo por la zona pude visitar los corrales y charlar con algunos de los artesanos. Básicamente, son los de Mallol-Pelícano y Castellar los que se encuentran en activo en este momento. Estos espacios derrochan un encanto especial, en los que, al cruzar la cancela, uno parece adentrarse en un fragmento de pueblo, con un curioso carácter público del espacio común.

Corral de Pasaje Mallol. Espacio semi-privado.

En el vídeo que coloco a continuación se presenta a algunos de estos artesanos, del Corral Pasaje Mallol-Plaza del Pelícano.

Cabe destacar el fuerte carácter de colectivo de estos corrales, donde muchos de los talleres son compartidos por distintos artesanos. Los talleres son alquilados al propietario del corral, y en ocasiones se presentan como lugares de trabajo algo precarios, con deficiencias y patologías.

Taller de un escultor. Corral del Pasaje Mallol.
Taller de carpintería. Corral del Pelícano.

En este otro vídeo Julián Sobrino, profesor de la ETSAS, nos habla de La Fábrica de Sombreros. Este singular edificio tiene también una web en la que encontramos información acerca del edificio y del colectivo.  http://www.fabricadesombreros.org

En algunos casos no se explotan todas las cualidades que podrían extraerse del enorme vacío interior. En el caso del corral de la Calle Castellar el patio queda relegado a la función de aparcamiento, y existe poca relación entre éste y el interior de los talleres.


Corral de la Calle Castellar

No sucede lo mismo en Pasaje Mallol, donde los espacios comunes están cuidados, con tratamiento de patio de vecinos, muy alejado del carácter industrial que probablemente se le inferirá al desconectar esta actividad del núcleo urbano.

Taller de escultores. Corral del Pasaje Mallol.

En definitiva, estos precedentes de actividad artesanal, tratamiento de espacios comunes, uso compartido de los talleres, etc, constituirán un referente principal a la hora de definir el enfoque de los espacios de trabajo de mi proyecto de viviendas+talleres.