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Después de meses de trabajo y de revisión constante a través del blog, cuelgo en esta entrada el resultado de mi proyecto de fin de carrera. Con ello cierro un ejercicio largo, lleno de equivocaciones, satisfacciones y aprendizaje, cuyo desarrollo aquí plasmado espero que pueda servir de referencia a otros estudiantes. He tenido que reducir la calidad para poder subir los paneles sin problemas, pero más adelante incluiré un enlace para descargarlos en PDF con calidad alta.

Gracias a los que me habéis seguido y apoyado con este reto, y nos vemos en el próximo cuaderno.

Blanca.

Blanca Domínguez Cobreros /PFC: SUTURA URBANA_Centro de artesanías y viviendas /Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Tribunal D91 
















1. ¿Híbrido o Condensador Social?

Edificio Hibrido de Viviendas y Centro de Salud en Pantin (Francia)/ Hamonic + Masson

Tomo prestada esta pregunta planteada por Aurora Fernández Per en la publicación A+T/ Hybrids para describir mi modelo de proyecto. En el citado artículo se describen sendos tipos, aclarando sus diferencias.

El condensador social es un tipo de edificio que surgió en la Unión Soviética para responder a la acuciante necesidad de vivienda. En él se incluían todos los usos que la comunidad pudiera necesitar, y estos estaban reservados para ella, fomentando un sistema aislado de su entorno.

El híbrido, sin embargo, surge bajo condiciones muy distintas, donde la liberalización del suelo impone desarrollos en altura y obliga a empaquetar multitud de usos para rentabilizar el proyecto. En cambio, se presenta como un tipo abierto a la ciudad, que fomenta la dinamización y la interacción social, mezclando usos públicos y privados.

Las características de ambos las sintetiza su autora en los siguientes puntos:

Edificio HÍBRIDO_

– Diversidad de usos

– Diferentes iniciativas

– Inserción adaptada de la trama urbana

– Utilización pública

CONDENSADOR SOCIAL_

– Edificios residenciales con un programa de servicios asociado a las viviendas

– Iniciativa pública

– Cuentan con una situación aislada en la trama urbana

– Suponen la utilización exclusiva del programa de servicios por parte de los residentes

La introducción de estos dos tipos me sirve para posicionarme en un punto ajeno, aunque tangencial, a ambos. El proyecto que estoy planteando no es un tipo exportable: se trata de una intervención local y específica, que pretende suturar un vacío que desestructura una manzana del Casco Histórico de Triana.

Aúno las dos parcelas que componían el vacío, en una sola intervención que permita permeabilizar y estructurar la manzana. Y planteo una intervención de sutura a través de usos que potencien y vertebren la actividad artesanal de la zona: Escuela de artesanías, Talleres, Alojamientos temporales para artesanos (o para los que no lo son), Espacios de exposición y venta, Salas polivalentes. En definitiva, intento adaptarme al tejido urbano: complejo, múltiple. Y trato de evitar, así, una intervención fuera de escala que resultaría de la aplicación de un uso único (especialmente el de vivienda, habida cuenta de la promoción de 120 viviendas de VPO recientemente construida en la parcela colindante).

2. ¿Por qué una escuela con alojamientos para artesanos?

Porque la degradación de la actividad artesana que está sufriendo el área de Triana precisa de intervenciones urbanas lo suficientemente contundentes como para reactivar el sector. A raíz de las iniciativas públicas de incentivación y la creación de centros como el museo de la cerámica, parece que la ciudad vuelve a demandar espacios que sean detonantes de la actividad y que ayuden a mantenerla en el tiempo. Un centro que combine enseñanza y habitar, contribuiría a generar un nuevo foco de la actividad en la zona.

3. ¿Qué ventajas tiene que los dos usos estén unidos?

Es precisamente la sinergia de los dos usos donde considero que reside el potencial del proyecto como posible detonante de la actividad artesana. La idea del proyecto surge de la inquietud por el devenir de la actividad artesana, tan influyente en  este área de la ciudad, de la necesidad de buscar herramientas para reactivar un oficio legítimo, arraigado y valioso para la cultura local.

Me interesaba también estudiar el fenómeno de la transformación de los centros urbanos, el desplazamiento de los moradores originarios, la capitalización del suelo y la forma en la que se usa la nueva ciudad, principalmente basada en el consumo. La introducción de usos mixtos, que en este caso combinan enseñanza, práctica profesional y habitar, creo que es clave para atraer nuevas formas de uso, y con ello, un potencial generador de conocimiento y no únicamente consumidor de ciudad.

Pensar un edificio de viviendas para artesanos hoy en día resulta poco creíble ya que no existe una demanda tan específica. Sin embargo, al combinarlas con una escuela de artesanía se genera un proceso de retroalimentación: la escuela atraerá a artesanos, principalmente jóvenes, de residencia temporal; y a su vez las personas que desarrollen la actividad artesana por cuenta propia, podrán encontrar en estas viviendas, un entorno estimulante y unas instalaciones apropiadas para su trabajo.

El combinar distintos usos remite a cuestiones como los horarios/ritmos de la ciudad, o la identidad. y permite imaginar nuevas posibilidades para el barrio: un espacio creativo de 24 horas, actividades culturales nocturnas, ferias de artesanía, etc.

4. ¿Qué limitaciones tiene esta combinación de usos?

Si bien es cierto que la mixticidad de funciones puede generar nuevas formas de uso del espacio, es importante a su vez que los usos no se limiten ni condicionen mutuamente, y es la búsqueda de esta flexibilidad la principal dificultad del proyecto.

Tomando como principio dicha flexibilidad de uso, se ha buscado mantener la independencia de las viviendas en cuanto a los recorridos y los accesos. El trasladar la cota residencial a la planta primera permite liberar la cota cero de conflictos de propiedad, y poder abrir el nuevo entorno artesano a la ciudad.

Se busca generar espacios libres diversos: patios, terrazas, galerías, etc., jugando con sus distintas cualidades: escala, usos, grado de intimidad, sombras, materialidad…

Ayer tuve la tercera corrección del proyecto, a la que no pude llevar el básico terminado, aunque sí más o menos planteado. Quiero compartir el material que presenté, así como algunos de los temas que se discutieron, con los que en unos casos estoy plenamente de acuerdo y en otros no tan convencida.

Por un lado, se hizo evidente la necesidad de reducir el número de tipos. Ciertamente al tratar de dar respuestas muy concretas a cada situación dentro de la parcela, he desarrollado 5 tipos (para 41 viviendas) cuando posiblemente consiga resolverlo con 3 (Vivienda-taller, Vivienda compartida, Vivienda individual).

Por otro lado, discutimos sobre un recurso que utilizo en los tipos, que es elevar algunas zonas 80cm, como podéis ver en la imagen inferior. Se trata de una vivienda compartida (para estudiantes o profesionales):

Se cuestionó la necesidad de dicho recurso. Lo juzgaron demasiado complicado estructuralmente, para la función que va a desempeñar. Sin embargo, mi opinión es que ese juego de niveles tiene cierto potencial:

Por una parte como mueble contenedor, que contribuye a entender los dormitorios como unidades habitacionales versátiles, haciendo posible escamotear las camas y transformar los dormitorios en estancias, funcionando casi como  apartamentos mínimos. En el caso de la zona común-cocina (intencionadamente reducida en favor de las mencionadas estancias individuales), podríamos utilizarlo para tener un par de sillones extra para cuando hagamos una fiesta, o incluso una cama de invitados, ¿por qué no?.

De otra parte, lo entiendo como estructurador espacial y elemento de transición que, además, resuelve de forma natural la siempre complicada relación de los dormitorios que dan a la galería.

Por último, al trasladar ese mismo recurso en el tipo de vivienda individual (que veis en la imagen a continuación), consigo sacar más partido a una superficie de 35 m2, al trabajar en las tres dimensiones, permitiéndonos tener una estancia única, con doble orientación, pero con una clara jerarquización de la intimidad.

El principal problema reside en tomar la decisión de resolverlo con la propia estructura de hormigón, o utilizar una estructura ligera secundaria. En el primer caso, limitaría la función misma de la pieza, que es servir de “contenedor” para ciertas piezas de mobiliario de la vivienda. Pero la superficie que elevo es demasiado grande como para resolverlo con un entarimado, lo cual hace pensar  en la posibilidad de dar una solución mixta o quizás de no utilizar ese recurso.

El tercer tipo que empleo (obviando los dos restantes) es el de Vivienda-Taller para una familia:

Y, finalmente, las plantas generales con algunas secciones y alzados:

Emplazamiento  e 1.1000

Planta Baja + Sección A  e 1.250

Planta Primera + Sección B + Alzado Plaza e 1.250

Planta Segunda + Alzado C/Alfarería  e 1.1000

El tiempo no ha jugado a mi favor y aún quedan muchas cuestiones que resolver antes de pasar a la ejecución: Estudiar las relaciones con los patios en Planta Baja, así como los volúmenes de la escuela que se elevan por encima de ésta; cubiertas, sótanos, escaleras, recorridos y materialidad. Espero poder resolver todo esto y publicarlo aquí con la mayor brevedad.

Fragmentación de la manzana y procesos de sutura

En este post quiero continuar reflexionando en torno a la problemática de los vacíos urbanos, a través de extractos del libro “Sevilla: La fragmentación de la manzana” de Juan Luis Trillo de Leyva.

[…] Otra vía de singular importancia en la evolución de la ciudad premoderna, es el cambio de uso de grandes zonas de la misma. El procedimiento es siempre el mismo, las ocupaciones fabriles, de gran extensión, una vez agotadas todas sus posibilidades de acomodación, se trasladan a zonas periféricas siendo sustituidas por un uso residencial, que tanto si aprovecha la edificación existente, como si la sustituye totalmente por una nueva construcción, produce, inevitablemente, la desintegración del primer gran espacio fabril. Las calles y vacíos de las antiguas fábricas, que debían de responder a la racionalidad del pragmatismo de su uso, contrastan normlamente con el tejido residencial preexistente, más menudo y tortuoso, mientras que el nuevo espacio urbano incorporado a la ciudad obedece a trazados reticulares y calles a cordel, que en cualquier caso rompen en su incorporación la imagen de unidad, de alcázar dentro de la ciudad, que la fábrica tenía.

Me llamó la atención este párrafo por la claridad con la que describe este fenómeno, que se ha producido también en mi solar de proyecto. Ligados en muchos casos a cuestiones políticas, los cambios en las ciudades, aunque inevitables, son en ocasiones traumáticos para éstas. Resulta siempre compleja una intervención de carácter urbano y la mayoría de las veces los cambios no son bien acogidos por los ciudadanos, que con el paso del tiempo acaban acostumbrándose (o resignándose) a ellos. Debe existir un pensamiento crítico con la ciudad, que detecte sus dolencias y trate de sanarlas, en vez de imponer arquitecturas exógenas. En este sentido me parece relevante la labor de muchos arquitectos y otros profesionales preocupados por el devenir de la ciudad, de actuación en el entorno urbano con estrategias de (tomando el concepto de Jaime Lerner) Acupuntura Urbana. Hace un tiempo hice para un trabajo una pequeña recopilación de proyectos que pueden enmarcarse en esta filosofía y creo que pueden resultar muy inspiradores para repensar nuestro rol como agentes activos de transformación urbana. Podéis descargarlo aquí: ACUPUNTURA URBANA. Aunque en su mayoría este tipo de proyectos se enfrentan desde la informalidad (o la alegalidad en algunos casos), la intervención en vacíos urbanos parece comenzar a despertar interés y revela una vía de trabajo con mucho potencial. Os dejo dos enlaces relevantes al respecto:

Vacíos urbanos: problema y oportunidad (Juan Freire) 

¿Vacíos urbanos o vacíos de poder metropolitano? (Adriana Fausto, Jesús Rábago)

[…] Es reciente la utilización con asiduidad de una técnica compositiva en la que en un solo proyecto se identifican tres o cuatro grandes fragmentos, frases completas de arquitecturas que podríamos distinguir como edificios autónomos, reflejándose en estas composiciones los montajes (más naturales) que el paso del tiempo produce en los espacios urbanos, se trata de crear una metáfora de la ciudad tradicional, un proyecto de “ciudad análoga“.

[…] Un ejemplo próximo cronológicamente a la tesis que estamos sosteniendo, es la actuación con viviendas de promoción pública, realizada por el Patronato Municipal de la Vivienda en el sector de San Julián (intramuros) con la intención de servir como programa modelo de actuación en los vacíos existentes en el Casco Antiguo.

Esta audaz reflexión pone de manifiesto la disonancia que hay entre las formas de crecimiento naturales y las imposiciones especulativas, y me ha servido para cuestionarme cómo estaba enfrentándome a esta situación en mi proyecto (que es exactamente un producto del mencionado proceso de los vacíos urbanos). Un trozo de ciudad diseñado por un único arquitecto denota una causa sintomática que sólo puede abordarse tratando de imitar el paso del tiempo a través de una “recreación” de ciudad, porque el error no está en la solución, sino en la causa. En nuestros proyectos solemos hablar de la creación de ciudad, pero al tratar de ponerlo en práctica como fin, me he topado con esa incongruencia de la que habla J.L. Trillo. La ciudad, como amalgama de usos y espacios, la crea el tiempo, y no un arquitecto. Tras barajar opciones mixtas donde combinaba el uso de la escuela con viviendas de diferentes tipologías,  me percaté de lo artificioso de mi intervención en tanto que resultaba, efectivamente, una recreación de ciudad que no se enmarca siquiera en las premisas de un plan urbanístico, sino que se trata de una intervención en un solar privado (por no mencionar el despropósito que supone plantear tal cantidad de viviendas junto a un recién terminado proyecto de Viviendas de Protección Oficial, en su mayoría vacías).

Revisando la naturaleza de mi intervención, y siguiendo la premisa de “suturar” el tejido urbano, tomé la decisión de enfocar la intervención como una cápsula con una función concreta en ese tejido, en lugar de imitarlo. Para ello creí conveniente reforzar el uso de la escuela como motor de reactivación de la artesanía, haciendo de los alojamientos un elemento asociado al uso de la escuela (o de los talleres), y que por tanto adquiere un carácter temporal que responde a las formas de habitación cada vez más frecuentes en jóvenes estudiantes y trabajadores.

Proponer una escuela de artesanía con alojamientos temporales permite albergar tanto a estudiantes de la escuela como a individuos que, por su condición profesional, requieran de viviendas con espacios de trabajo adecuados (artistas, arquitectos, artesanos, diseñadores gráficos, fotógrafos,…). Es en el entrelazamiento de estos usos donde creo que se encuentra el potencial de este centro como detonante de la actividad artesanal.

A continuación expongo un breve análisis de tres escuelas de artesanía con distintos enfoques, que me están sirviendo de referencia:

 

Utilizando estos ejemplos como base, el programa de usos y superficies que he desarrollado quedaría de la siguiente forma:

Apoyándome en los estudios realizados que mostré en la entrada anterior, he adoptado una estrategia de secuencia de espacios y superposición de estratos, tratando de conseguir patios con distinto carácter que generan recorridos a diferentes cotas. Tal y como he venido trabajando hasta ahora, los estratos responden a distintos niveles de privacidad, hallándose en Planta Baja los usos directamente relacionados con la artesanía, y que pueden permitir actividades abiertas al público, y estableciendo en el siguiente estrato (P1) una red de espacios libres y recorridos para los residentes donde hallamos los usos compartidos de los alojamientos;  finalmente en el último estrato se dispone el uso estrictamente privado, con unidades habitacionales individuales.

Ésta es la maqueta con la que he estado trabajando las últimas semanas (e 1.300). Últimamente vengo pensando en las cualidades de la maqueta como herramienta de trabajo: no sólo como elemento de formalización, sino de pensamiento, de sugestión y de crítica. Desde aquí animo a aquellos que no suelan usarla a experimentar con la que creo que es una herramienta de proyecto fundamental que permite materializar pensamientos de proyecto desde los grados más conceptuales hasta la definición más real, e incorporar numerosos parámetros a la vez, con una gran facilidad de adaptación y testeo.


Mixtura y creación de ciudad

Estas dos imágenes corresponden a los garajes domésticos donde nacieron Hewlett Packard y Apple, respectivamente, y me parecen un buen ejemplo para ilustrar el concepto del último tipo de vivienda que quisiera tratar aquí: la vivienda productiva, con la vivienda-taller como ejemplo más relevante para este trabajo.

El término de Vivienda Productiva surge en América Latina, como respuesta a la precariedad económica de grandes sectores urbanos, donde cada familia reservaba una porción de su vivienda para desarrollar un modesto negocio con el que salir adelante.

«En casi todas las épocas, las familias trabajadoras necesitaron de la autoproducción de bienes y servicios para subsistir y maximizar los salarios insuficientes. La huerta en el fondo, el pequeño taller, la confección de ropa familiar, la autoconstrucción de su casa, etc». (La vivienda productiva y el urbanismo productivo. Fermín Estrella)

La vivienda productiva es una tipología genérica, en la que podemos encuadrar distintos oficios. Un ejemplo particular es el de la vivienda-taller para artistas/artesanos. Ya desde la Carta de Atenas se manifestaba una especial preocupación por este oficio:

Carta de Atenas, 1933

[…] sobre el TRABAJO

OBSERVACIONES_

41

Los lugares de trabajo ya no se hallan dispuestos racionalmente en el interior del complejo urbano: industria, artesanía, negocios, administración y comercio.

42

La vinculación entre la habitación y los lugares de trabajo ha dejado de ser normal; impone unos trayectos desmesurados.

44

Debido a la falta de todo programa -crecimiento incontrolado de las ciudades, ausencia de previsiones, especulación del suelo, etcétera-, la industria se instala al azar, sin obedecer a regla alguna.

EXIGENCIAS_

49

La artesanía, íntimamente vinculada a la vida urbana, de la que procede directamente, debe poder ocupar lugares claramente determinados en el interior de la ciudad.

La artesanía, por su naturaleza, difiere de la industria y exige disposiciones apropiadas. Emana directamente del potencial acumulado en los centros urbanos. La artesanía del libro, de la joyería, del vestido o de la moda halla en la concentración intelectual de la ciudad la excitación creadora que necesita. Se trata aquí de actividades esencialmente urbanas, cuyos lugares de trabajo podrán estar situados en los puntos más intensos de la ciudad.

A pesar de ello, la vivienda productiva ha sufrido un varapalo frente a modelos industriales de gran escala; y la casa-taller ha ido desapareciendo en las últimas décadas. De la preocupación por la pervivencia y la evolución de este modelo, nace la idea de mi proyecto de fin de carrera.

El PGOU recoge este tipo específico de vivienda productiva, al que denomina “Corral Industrial”, y lo define de la siguiente forma:

Son Corrales industriales las parcelas calificadas para actividades productivas en el presente Plan General en el ámbito del Conjunto Histórico Declarado, constituido por agrupaciones mixtas de vivienda y pequeños locales artesanales que constan de una casa tapón, que organiza el contacto con la calle y un espacio interior al que se abren los locales artesanales. El espacio interior tiene suficiente magnitud como para poder desarrollar actividades al aire libre conectadas con las actividades artesanales, carga y descarga e, incluso, aparcamiento. (Condiciones Particulares de la Ordenación del Centro Histórico. Artículo 12.2.26. Normativa específica para corrales industriales).

Este apartado pone de manifiesto el valor que aún se le otorga a la actividad artesanal en la ciudad, aunque se trata de una normativa escueta y poco flexible, que tan sólo contempla una actividad artesanal tradicional y no atiende a la evolución del sector y a las potencialidades que tiene en un contexto contemporáneo.

Para un planteamiento actual de proyecto en torno a la vivienda y a la actividad artesanal/artística, me parece conveniente considerar:

1. El valor de la manufactura hoy en día, la regulación del sector, y las iniciativas de promoción que se están llevando a cabo.

2. Artesanía.Arte. Posibilidades del oficio. En este interesante artículo se hace un recorrido histórico por la relación entre estas dos disciplinas de raíces comunes.

4. El perfil del artesano tradicional y el potencial de los jóvenes en el sector. La artesanía, desde los oficios tradicionales a las nuevas corrientes, acoge actividades dispares, que tienen en común el valor que otorgan las manos creadoras: carpintería, herrería, cerámica, restauración, tapicería, escultura, relojería, luthería, alfarería, pintura, grabado, curtido, encuadernación, marquetería, sastrería, fotografía, diseño de muebles, bisutería, cocina,…Este enlace muestra una preciosa selección de artesanía española contemporánea.

5. La influencia del desarrollo tecnológico – nuevos materiales, empresas virtuales, descentralización, cooperación, etc.

Y, por último, es fundamental conocer y estudiar referentes de este modelo de vivienda que aúna el habitar y el trabajar. Echando la vista atrás, podemos encontrar interesantes ejemplos de casas-taller del s.XX. El arquitecto Jorge Tárrago, en su tesis doctoral “Habitar la inspiración/construir el mitoCasas-Taller de artistas en el período de entreguerras”(2005) analiza numerosas muestras de esta tipología, y afirma: “Entre las décadas de los años 20 y 30 del pasado siglo la colaboración entre las vanguardias artísticas y la arquitectura dio lugar a un buen número de ejemplos construidos o sólo proyectos, de viviendas junto a espacios de trabajo para artistas. En París, como centro indiscutible de absorción de las vanguardias artísticas, son muy numerosas particularmente entre 1923 y 1927. En este breve intervalo, Perret, Mallet-Stevens, Lurçat o Le Corbusier cuentan cada uno, al menos, con media docena de casos”.

Algunos ejemplos posteriores a esta etapa serían:

Luis Barragán – Casa propia. Tacubaya (México), 1948

«[…] En los espacios que hemos recorrido, la experiencia cromática también puede ser leída como una secuencia complementaria. De esta manera el amarillo amielado de la portería satura la pupila para recibir al color rosa que es, a su vez, preparación y catálisis, si es que abrimos una puerta más y nos asomamos hacia la ventana del comedor que tiene el fondo verde intenso y sombreado del jardín

[…] Destaca en el taller el techo inclinado de madera. El gran volumen de aire está iluminado por una ventana que mira hacia el oriente y en la que el contacto visual con la calle ha sido substituido por una serie de planos blancos ascendentes que se apropian desde el interior de las copas de los árboles vecinos, los que terminan por pertenecerle más a esta ventana, dejando fuera de la vista a las azoteas y a las antenas vecinas. Este juego volumétrico progresivo dirige la mirada hacia el último plano, el del cielo azul que concluye la composición.». (Fragmentos de la descripción de la vivienda en la página oficial)

 

 

 


Jorge Oteiza y Nestor Basterretxea – Casa-Taller. Irún, 1957

«En cualquier sitio de la casa me encontraré en el centro de ella, en un sitio útil para mi trabajo. En cualquier sitio me caerá la luz de arriba, como si lloviese. Donde piense, aunque sea en la cama, donde necesite anotar algo, poner algo, ensayar algo, lo podré concretar. Aprovecharé en ella mi vida, es la casa funcional para un escultor, y además para un escultor que soy yo, para un escultor que tiene todavía la sensación de haber vivido en un mundo sin luz y sin sitio, un escultor de rabia y de estatua acumulada y que necesita estar en su casa y solo. Que cree haber merecido y ganado la hora y el sitio de estar solo, de recogerse para su trabajo. Toda la vida ha trabajado como un viajero y en malas condiciones, viviendo para la escultura y perdiéndola todos los días». (Carta de Oteiza a L. Vallet.)

Antonio Coderch – Casa Tàpies. Barcelona, 1963

«Entra las dos partes aparecen unos patios que recuperan nuevas fuentes de iluminación, pero también posibilitan la creación de zonas verdes; un aspecto de naturaleza artificial que, sin embargo, permite el reconocimiento de imágenes autosuficientes. Y, para este fin, juega mucho el uso de la luz que, en su general autenticidad, y con la ayuda del muro-pared erigido como defensa desde el exterior, puede permitir, si no el olvido, por lo menos la ignorancia del asedio de la ciudad». (Jose Antonio Coderch o las coincidencias imposibles. Antonio Pizza)

Por otra parte, la muestra parece ser más reducida cuando hablamos de proyectos de varias viviendas con taller. Los que vienen a continuación pueden darnos una idea de cómo funcionan estos enclaves artísticos.

Corral de artesanos. Covadonga 9, Triana.

Es el único ejemplo que conozco en Sevilla de viviendas-taller para artesanos, y se halla en Triana, muy cerca de nuestra parcela.

«Como en toda profesión artística y artesana, el entorno es parte de la esencia que nace de cada una de nuestras obras, y es que en el barrio de Triana es difícil no encontrar un patio o corral con ese encanto especial que a todos nos hace mirar hacia dentro, y vemos ese duende merodeando en alguno de sus rincones, enredao en una ventana o jugando con sus plantas… Este patio une a sus compañeros y a los amigos que por allí han pasado alguna vez. La comunicación entre los diferentes talleres hace fácil compartir los pensamientos entre nosotros, y entre torno y lijado, se puede oír: “niñooooo, que te iba a desí…” Desde hace más de 30 años compartimos suspiros,sueños y penas … La pena por aquéllos que no saben ver el valor de lo que tenemos y no sienten la necesidad de cuidar y mimar los regalos del patrimonio, un patio que desde tiempos árabes estuvo destinado a talleres de trabajos artesanos, y hoy, muchos de sus talleres están vacíos y lloran por unas jovenes manos artesanas que lo impregnen de vida, y a su vez tantos jovenes creadores sin lugar donde poder trabajar…» (Reflexiones de un artesano de Covadonga 9)

 

Ateliers para artistas. Buenos Aires (Argentina) 1939. Antonio Bonet

 

Ateliers para artistas. Ciudad de Córdoba (Argentina) 2007. Lucio Morini + GGMPU Arquitectos

Esta selección de obras, escueta pero diversa, ha constituido una base de referencia para los primeros pasos de mi proyecto, que en la próxima entrada comenzaré a publicar.

Notas sobre la calle y sus límites

«Porosa como esta roca es la arquitectura. Edificio y acción se enredan en sus patios, arcadas y escaleras. En todo se preserva el margen que les permite devenir el teatro de las nuevas constelaciones imprevistas. Se evita lo definitivo, la marca. Ninguna situación aparece prevista para durar para siempre, ninguna figura afirma: ‘así y no de otra manera». Walter Benjamin, descripción de Nápoles.

Semiprivado, semipúblico. Son conceptos que aún hoy en día se siguen cuestionando y repensando. Los límites entre lo privado y público son difusos y sensibles, y constituyen un ámbito verdaderamente interesante en cuanto a los modos de ocupación y uso. Es en esa espontaneidad e imprevisibilidad de la que nos habla W. Benjamin donde residen su valor e interés.

Aunque resulte difícil caracterizar  los espacios privado/semiprivado/semipúblico/público, creo que es importante detectarlos para poder trabajarlos en el proyecto y conseguir estimular su uso. Por ello, dentro del contexto de mi estudio (Sevilla, corrales de vecinos y de artesanos) y en función de los parámetros de accesibilidad/uso, los entiendo como:

Espacio Privado – acceso restringido a único propietario. Vivienda.

Espacio Semiprivado – acceso y uso compartido entre co-propietarios. Extensión de la vivienda. Patio de vecinos.

Espacio Semipúblico – uso público controlado por propietarios. Extensión de la calle que eventualmente puede cerrarse. Patio de Artesanos.

Espacio Público – uso público libre, controlado por administración pública (en ocasiones puede tener horarios limitados, como algunos parques y jardines públicos). Calle, plaza, etc.

En cuanto al ámbito semiprivado, ya se ha mencionado previamente cómo el tratamiento del espacio previo a la vivienda puede cambiar radicalmente la vida de esos lugares comunes. Hertzberger lo demostraba en sus residencias para estudiantes y para ancianos, donde “el pasillo” y “la entrada” consituían nodos de encuentro y sociabilidad. En Triana, los patios de los corrales y casas de vecinos actúan como colchón entre la vivienda y la calle, constituyendo un magnífico ejemplo de espacio semiprivado, con un claro límite físico, pero con contacto visual directo con la calle. En estos casos, el patio era el escenario de los encuentros sociales, y generaba una identidad entre las personas que compartían el corral. Ése sigue siendo el objetivo de la vivienda colectiva actual, aunque cada vez se trabaja menos este factor, y por tanto, funciona peor la colectividad.

En los corrales de artesanos se repite el fenómeno de la “identidad común”, pero en este caso se llega a ella desde el oficio. Pasamos aquí al ámbito semipúblico, donde el uso productivo (combinando en ocasiones trabajo+exposición+venta) atrae y permite el acceso a un público ajeno al enclave. En los ejemplos estudiados en Sevilla, el contacto con el exterior es menos sutil: durante el día la puerta permanece abierta, prolongándose la calle hacia el interior; fuera de las horas de trabajo, ésta se cierra y el espacio interior queda desierto y aislado. En la siguiente imagen vemos tres corrales de artesanos con sus correspondientes accesos.

Precisamente debido a la limitada franja horaria de uso en estos espacios, la vivienda-taller, aparece como una respuesta interesante, generadora de nuevas situaciones, y la estudiaremos más adelante.

En cuanto al Espacio Público en Triana, resulta llamativa la falta de plazas y parques, existiendo en el entorno de nuestro proyecto tan sólo dos paseos peatonales (San Jacinto y el Paseo de Nuestra Señora de la O), y dos plazas. A continuación expongo un estudio de usos a nivel de calle en un radio de 300 m en torno a mi parcela:

Como se puede observar, la oferta comercial es amplia, contando con comercios de todo tipo accesibles a 5 minutos a pie. Menos presentes están las dotaciones y servicios, con una deficiencia de centros de salud y de ocio. Cabe destacar que el espacio libre adyacente a la parcela (clasificado con “?” en el estudio de arriba) está calificado como Espacio Público, y sin embargo la semana pasada fue vallado -según los vecinos, porque se le estaba dando un “mal uso”-, teniendo ahora acceso sólo los residentes del edificio, lo cual lo deja en una situación más que cuestionable.

Ficha del Plan Especial de Protección de Triana para el sector UE-TR-1 (parcela colindante a la nuestra),
donde se especifica que el espacio interior es un "Espacio Libre Público".
Espacio Libre Público vallado y cerrado.

Continuando con el uso de los espacios libres, resulta llamativo el aséptico tratamiento de éstos en algunos casos (especialmente en el Espacio Libre de la imagen superior). Se echan en falta fuentes para beber, asientos, umbráculos, etc.

La famosa cita de Rem Koolhaas «Donde no hay nada, todo es posible. Donde hay arquitectura, nada (más) es posible» serviría como antítesis a la postura de Benjamin, y da pie a cuestionarse qué es lo que hace que las situaciones “sean posibles”. Hertzberger, en el libro ya mencionado con anterioridad “Lessons for Students in Architecture”, ilustra cómo los espacios públicos funcionan mejor y se usan más cuando se le da al ciudadano la oportunidad, a través de un primer paso o una “insinuación”, de desarrollar o construir el espacio con su uso -en vez de ofrecer el plano vacío o un espacio excesivamente concreto-.

Calle en Buenos Aires / Plaza elevada del Metropol Parasol

En la imagen de arriba se enfrentan dos situaciones con las que pretendo poner de manifiesto cuán distinto puede ser el uso de los espacios públicos dependiendo de las oportunidades que se le den al ciudadano. En la imagen de la izquierda, el simple gesto del acerado elevado en una calle cualquiera (normalmente entendido como lugar de tránsito) genera un uso inesperado como asiento o apoyo, invitando a la pausa; frente a esto, un espacio significativo y que debería tener vocación de estancia, como es la “plaza elevada” del Metropol Parasol de Sevilla, está tan absolutamente desnudo que no permite al usuario estar, sino únicamente transitar. Y tengo la convicción de que cuando un espacio público no funciona, no es por falta de iniciativa ciudadana.

Existen muchas formas de incentivar el uso de un espacio público. Algo tan simple como la utilización de bloques huecos de hormigón en vez de un parapeto convencional, da lugar a usos y apoderamientos distintos de ese límite. La teoría que se mantiene en el citado libro es que aquellos a los que les gusten las plantas y las macetas, siempre encontrarán soluciones propias, pero el hecho de que estos bloques parezcan “inacabados” por sí solos, sugieren al usuario intervenir para completar el aspecto final.

Escuela Montessori (Delft)/ Centro para mayores De Drie Hoven (Hertzberger)

Como último ejemplo a tener en cuenta, me gustaría señalar el uso de un mobiliario urbano versátil que hace el mismo arquitecto en la plaza de Vredenburg en Utrecht, donde las jardineras de los árboles se diseñan de forma que sirvan como banco para sentarse, y a su vez están dispuestas en base a la medida de los puestecillos del mercado que tiene lugar allí cada semana, de forma que se organiza el espacio de tránsito y de venta, y además se utilizan estos puntos como espacio auxiliar para la exposición de productos.

Corrales de Vecinos de Triana. Relaciones tipológicas con la vivienda colectiva europea.

Corral C/Alfarería 138

Como ya comentamos en las entradas anteriores, Triana fue el lugar donde se concentró mayor número de corrales de vecinos de la ciudad. En el Catálogo del Plan Especial de Protección de Triana figuran 39 corrales aún vigentes, agrupados como: 4 corrales tipo adarve, 17 corrales históricos, 6 corrales contemporáneos, 12 corrales mixtos.

El grupo ADICI (Aula Digital de la Ciudad) de la Universidad de Sevilla ha realizado un estudio exhaustivo de la mayoría de ellos, de cuyo resultado he extraído parte del material gráfico de esta entrada.

En el siguiente plano se muestra la distribución de estos corrales de vecinos en el arrabal, y el área de intervención de mi proyecto, para tomar conciencia de la escala.

Lo que me interesa de la tipología del corral de vecinos, más que su relevancia en términos de distribución interior de la vivienda, son los modelos de colectividad que generan. Utilizaré esta tipología como hilo conductor para abordar cuestiones fundamentales de la vivienda colectiva, realizando comparaciones con algunos ejemplos coetáneos y otros contemporáneos de distintos lugares del mundo, para comprender los rasgos esenciales a manejar en un proyecto de vivienda colectiva.

Atenderemos a los siguientes parámetros: Interacción Social, Usos Comunes y Circulación/recorridos

En Sevilla el auge de la construcción de corrales de vecinos comenzó en el s.XIX, como una solución para una clase social humilde procedente del campo. Se trataba, por tanto, de “guetos” homogéneos socialmente, frente a otros modelos de la era industrial como el bloque de vivienda neoclásico del París de Haussmann, con una segregación social en altura.

Vivienda París s.XIX

Estas dos circunstancias sugieren modelos de interacción social totalmente opuestos: en Sevilla, con una estructura horizontal, los corrales generan diversos momentos de interacción, mientras que en la estructura vertical de París se elude particularmente esa situación.

Alfarería 32 “La cerca hermosa” (1825) – 15 viviendas en torno a un patio

En este caso, el corral se compone de 15 viviendas independientes agrupadas en torno a un patio. Éste se asemeja a una calle de pueblo, por sus dimensiones y la disposición de las viviendas a lo largo del mismo. Respecto al uso social del patio, leemos en un texto de Rosalía Pérez Arjona:

«Podemos decir entonces que la dimensión del patio es la justa. Quizás si fuera más grande no se disfrutaría igual. Aquí siempre ha cabido toda la gente que ha querido venir, sus fiestas han sido durante años destacadas en el barrio, Navidad, Semana Santa, Feria, Rocío, Cruces de Mayo, Cumpleaños, Bautizos, Comuniones,… todo se ha celebrado con la familia y los vecinos del patio. Antiguamente, las fiestas duraban incluso varios días, como por ejemplo la que se hacía el fin de semana de la Feria de Abril. En dicho fin de semana, ningún vecino iba al Real. Todos se quedaban recreando su propia Feria en una caseta particular, donde cada uno decoraba su fachada, se cocinaba en el centro del patio, se montaban neveras con barras de hielo que se compraban en el barrio, e incluso se conseguía prestado un tirador de cerveza. Los cantes y los bailes duraban hasta la madrugada, lo que no era razón para que por la mañana temprano sonara un silbato, a cuyo sonido todos los vecinos se reunían para desayunar chocolate con churros».

En los corrales de vecinos, al igual que en las casas de pueblo, se extienden los límites de la vivienda, produciéndose una apropiación natural del entorno inmediato por parte de sus moradores. El patio adquiere carácter de salón, relegando la vivienda a la condición de habitación o dependencia más privada.

Cabe destacar el progresivo deterioro de estos modelos de interacción social, relacionados con una generación concreta, que no han sido legados a las siguientes y, por tanto, están en vías de extinción/mutación.

Respecto a los usos comunes, explica la autora que, originariamente, el edificio albergaba unas caballerizas, que «Con el paso de los años se fueron convirtiendo en pequeños negocios con vivienda incluida, generando así las primeras relaciones personales de vecindad. Dichas relaciones eran las habituales en estos tipos de edificaciones, las cuales compartían un único baño, zona de cocina y lavaderos comunes, siendo éstos los últimos testigos visibles de las relaciones humanas acaecidas». Ejemplos de este tipo de usos comunitarios los encontramos por toda Europa hasta bien entrado el s.XX.

Edificios Peabody (PeabodyTrust), Londres, 1900. (Imagen: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

Con el paso de los años las viviendas van incorporando cocinas y baños propios, pero se desarrollan buenos ejemplos de edificios con otro tipo de usos comunes, más relacionados con la pequeña dotación de barrio o programas sociales, que con las funciones básicas de cada vivienda (una excepción podría ser la lavandería comunitaria, que está resurgiendo en la actualidad). Así encontramos copropiedades como el Hotel des Artistes en Nueva York o los edificios exclusivos para mujeres solteras, que ofrecían programas sociales que iban desde los espacios públicos y estancias comunes a comedores o bares como el Café des Artistes, que mantenía una relación directa con la calle.

Existen multitud de ejemplos de conjuntos residenciales con una fuerte presencia de dotaciones comunitarias, como los Condensadores Sociales rusos, la Unité d’Habitation de Le Corbusier, o las Siedlungen alemanas, con el Karl Marx Hof como uno de los máximos exponentes, que acogía numerosos usos comunes y dotaciones: guardería, lavandería, pequeños comercios, etc. Se generaba con ello interacción entre los vecinos y con el entorno, a la vez que se dotaba de identidad al conjunto. La magnitud de estas propuestas sociales permite planificar una nutrida mixticidad de usos, generando pequeñas ciudades. Por su escala, poco tiene que ver esta tipología con la del corral de vecinos en términos de interacción social, sin embargo, podemos hallar en Sevilla ciertos referentes de vivienda obrera de gran escala con dotaciones y usos comunes, como la manzana de El Tardón, en Los Remedios.

El Tardón (Los Remedios, 1952-1957)

En cuanto a la circulación y recorridos, en el caso del Corral de la Cerca Hermosa, horizontalmente sólo se dan a nivel de cota cero, en el patio, desde donde se accede a cada una de las viviendas, que se desarrollan posteriormente en vertical. Esto favorece mayores grados de intimidad e independencia respecto del patio, que se utiliza como lugar de desahogo, pero no resulta invasivo. No sucede lo mismo en las viviendas en galería como las que vemos a continuación.

Alfarería 8-10 “La casa grande”, José Espiau, 1924.

Uno de los mayores corrales de Sevilla, albergó una fábrica de losa y cristal antes de ser convertida en casa de vecinos.

En este corral la comunicación es horizontal en dos niveles, uno a cota de patio, y otro por galería en planta primera, con un solo núcleo de escaleras en el centro del patio. Dos viviendas se desarrollan en vertical con escalera propia. La galería es uno de los elementos característicos de la vivienda colectiva y supone un gran condicionante para la distribución interior de las viviendas, que al tratarse de viviendas de una sola planta ven mermada su intimidad, a cambio de ofrecer un grado mayor de colectividad.

«Un edificio es recorrido en tres dimensiones, a través de lugares compartidos en copropiedad: ni tan público como la calle ni tan privado como el departamento, su origen es la puerta de entrada y su destino, cada departamento.

Hall de acceso, rampas, escaleras, ascensores, corredores y galerías serán los elementos constitutivos del recorrido. En su configuración estos trayectos pueden estimular el anonimato o la participación, el goce contemplativo o la clausura, ya que establecen los modos de relación entre vecinos, hacia el vecindario y la ciudad».  Domicilio Urbano, Rodrigo Pérez de Arce Antoncic.

Resulta interesante observar las variantes distributivas de las viviendas colectivas con galería. Podemos agrupar las soluciones en 4 tipos básicos:

1. Con las estancias expuestas a la galería.

2. En dúplex o con niveles intermedios.

3. Variaciones en el trazado de la galería para minimizar contacto visual.

4. Galería ciega.

1. Con las estancias expuestas a la galería.

Dentro de este grupo incluiríamos el corral de vecinos de Alfarería 8, así como la mayoría de los corrales con galería, como veremos en otros ejemplos más adelante. Es, además, la forma más común en general para la vivienda colectiva. No obstante, existe una diferencia esencial: la inmensa mayoría de vivienda colectiva en galería tiene doble fachada, por lo que “condenar” una de ellas supone un mal menor dado que las estancias principales pueden respirar por la otra fachada; sin embargo, el corral de vecinos suele desarrollarse, como ya hemos visto, entre medianeras, disponiendo de una sola fachada a la calle y transformando la fachada interior del patio en la única y principal. Esto supone la inversión de las estancias que se exponen y las que quedan al fondo, por lo que es frecuente encontrar dormitorios y estancias principales dando a la galería, y baños o cocinas al fondo de la edificación abierta a patinillos de ventilación:

Castilla 143 

Prosiguiendo con la comparativa de vivienda colectiva, encontramos los siguientes exponentes de vivienda en galería de “tipo 1”:

Pedregulho, Alfonso Eduardo Reidy. (Rio de Janeiro, 1950-1952).  (Imágenes: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

Gallaratese, Aldo Rossi (Milán, 1974)

En estos dos conjuntos residenciales de gran longitud, la galería funciona como elemento de paso, con poca relación con las viviendas. Además, su configuración longitudinal enfatiza la cualidad de tránsito, y niega las miradas cruzadas entre vecinos -cualidad principal de los patios con galería en los corrales de vecinos-. Se produce, por tanto, una distanciamiento entre los moradores y a su vez con el espacio común.

Existen casos particulares donde se le otorga a la galería la cualidad de calle. «La calle aérea ya fue conceptualizada por los Smithson en su propuesta para concurso para la reconstrucción urbana de Golden Lane (Londres, 1952), cuyos bloques eran concebidos como fragmentos urbanos capaces de reeditar en los planos verticales la animación de la calle de barrio». (Domicilio Urbano, R. P. de Arce Antoncic) . Un ejemplo más actual es el de Nemausus, donde, como vemos en este vídeo donde un chico accede a su vivienda en bicicleta, por su dimensión y tratamiento, se consigue conferir un carácter urbano a este elemento. Se puede entender, por tanto, que la galería es una extensión de la calle o del espacio público.

Nemausus, Jean Nouvel (Nimes, 1985-1988)

Hertzberger, en su libro “Lessons for Students in Architecture” ilustra magníficamente cómo el tratamiento de la galería puede cambiar radicalmente la relación entre los usuarios y el modo en el que ésta se utiliza. Materiales, mobiliario, iluminación y dimensiones son parámetros fundamentales para concretar el carácter de la galería.

Estudiantes comiendo en la galería de la residencia de Weesperstraat, Hertzberger. (Amsterdam, 1959-1966)

Frente a esto encontramos ejemplos con el enfoque inverso, donde la galería es una extensión del espacio interior de la vivienda. De nuevo, Hertzberger nos revela una sensibilidad especial en el tratamiento de los espacios de transición, simplemente con una elección estudiada del mobiliario, como las puertas de hoja partida en esta residencia de ancianos, o una entrada indirecta a la vivienda para crear una pausa o espacio previo.

Casa para ancianos Overloop, Hertzberger. (Almere 1980-1984)

Ésta cualidad de “espacio interior extensivo” se da también en los corrales de vecinos, pero llega a convertirse en Leitmotiv del proyecto en ejemplos como el de esta vivienda colectiva en Barcelona, donde una pequeña repisa metálica conecta la cocina con la galería, dando pie a los vecinos a utilizarla como comedor exterior.

Vivienda Colectiva en Barcelona, Emiliano López y Mónica Rivera, 2009

Como último ejemplo dentro de las galerías con estancias volcadas, o “Tipo 1” , tomamos el excepcional edificio de Kitagata. En este proyecto se toma como célula básica la habitación, y no la vivienda, de forma que cada una de las habitaciones abre directamente a la galería exterior principal. Asimismo una segunda galería, esta vez privada y acristalada, recorre el otro extremo de las estancias, haciendo las veces de pasillo y de galería de ventilación. El resultado es un tipo que da un vuelco a la concepción habitual de la vivienda colectiva; sin embargo, la intimidad se ve condicionada por la necesidad iluminación y ventilación de las habitaciones, lo cual resulta cuestionable en términos de uso.

Kitagata, SANAA (Gifu, 1994-2000)

 Galería de acceso exterior

 Galería de distribución interior

2. Distribución en dúplex o niveles intermedios.

Esta solución da una gran libertad de distribución interior, pero resulta más costosa. En el Corral de la Calle Castilla 58-60 encontramos un ejemplo que combina galería con viviendas de una y dos plantas. Siendo un edificio recientemente remodelado, ha pretendido conservar el aire tradicional del corral, con una fuente en el centro del patio y generosamente condimentado con plantas y flores.

Castilla 58-60, renovada en 2004

Narkomfin, Moisei Ginzburg (Moscú, 1930).  (Imagen: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

En este ejemplo Ginzburg recurre al uso de una planta de acceso intermedia, que soluciona los problemas de invasión visual y enriquece espacialmente las estancias a través del juego de niveles y alturas libres.

Golden Lane, Chamberlin, Powell y Bon (Londres, 1952-1962)

Se trata de un ejemplo de vivienda en galería resuelta con dúplex, aunque en este caso de nuevo se recurre a la disposición de la cocina dando a la galería, para liberar el estar al fondo de la planta baja y colocando un dormitorio en cada fachada en la planta superior.

Robin Hood Gardens, Alison y Peter Smithson (Londres, 1972)

Una muestra interesante (aunque con un devenir algo conflictivo) que, sin negar la transparencia visual desde la galería al fondo de la vivienda, juega con los espacios de transición y establece una entrada lateral a un vestíbulo tras el cual se halla la generosa cocina abierta por completo a la fachada posterior.

3. Variaciones en el trazado de la galería para minimizar contactos visuales

Se trata de operaciones algo menos sutiles, que permiten liberar la distribución interior, pero que no resuelven sino que matizan el contacto visual desde la galería.

Viviendas sociales en Barcelona, Arturo Frediani, 2003-2006


Viviendas sociales den Vila Nova de Gaia (Portugal), VA Studio, 2008-2010

4. Galería ciega.

Este grupo entiende la galería como elemento de conexión y distribución hermético, y no como una ampliación de la calle o de la vivienda. No obstante, su éxito reside en que suele estar complementado por diversas estancias colectivas (terrazas, balcones, etc) y usos comunitarios en otros puntos del edificio.

Niños jugando en la terraza de la Unité d'Habitation.

Isokon, Wells Coates (Londres, 1934)

Aunque las cocinas abran hacia la galería, incluyo este proyecto en el grupo de galería ciega porque al tratarse de pisos mínimos, para una sola persona en su mayoría, la distribución interior se organiza en un solo espacio abierto a la fachada posterior, y el dormitorio, que está pegado a la galería, se cierra a ella (no como sucede en las viviendas Bergpolder, construidas en la misma fecha en Rotterdam por Willem Van Tijen, donde la cocina y los dormitorios se vuelcan a ella, negando completamente la intimidad).

Unité d’Habitation, Le Corbusier (Marsella, 1952)

En este caso la galería tiene una particular relación con las viviendas, con elementos como un pequeño “tornamesas” que permite la distribución de leche fresca directamente al interior de la vivienda, sin hacer permeable la relación entre el corredor y ésta.

Con mayor o menor acierto, esta selección de proyectos y relaciones con la tipología tradicional del corral, me ha ayudado a caracterizar y cuestionar los modos de tratar los parámetros fundamentales de la vivienda colectiva. El siguiente y último punto a estudiar dentro de la serie de “Tipologías” será el de la vivienda productiva, con la vivienda-taller como referencia fundamental.


El patio

En su tesis “Sevilla: La ocupación del interior de manzana” Jose María Mauriño Soyo estudia cinco ejemplos de ocupación en forma de corral, alguno de los cuales ya analizaba J.L. Trillo de Leyva en “Sevilla: la fragmentación de la manzana”, y que revelan interpretaciones distintas del patio de vecinos.


Corral de San Roque- Chícaros-Pasaje González Quijano- Valvanera- C. Vírgenes Tromperos

El patio surge por pura necesidad de “respirar” de los edificios construidos entre medianeras, en los interiores de manzana. Encontramos tres tipologías de vacío interior que podemos distinguir como:

1. Patio convencional (los dos primeros ejemplos citados arriba) que en el caso de San Roque funciona como lugar de estancia, de generosas dimensiones; y en el Corral de Chícaros, por su longitudinal y angosto trazado empieza a tomar connotaciones de calle -de paso-. Las comunicaciones se desarrollan en galería, generando centralidad entorno al patio.

2.  El pasaje. Tras la Desamortización de Mendizábal en el s.XIX, se liberaron en la ciudad enormes espacios que habían estado ocupados por las instituciones religiosas, originando grandes manzanas que irán fragmentándose paulatinamente para articular y permeabilizar la ciudad. El Pasaje González Quijano es un ejemplo de este instrumento, en el que se construye una doble crujía a cada lado del pasaje, duplicando la superficie de la vivienda en relación al corral tradicional. La limitación del espacio interior impide el trazado horizontal de comunicaciones, a modo de galería, y se establecen conexiones verticales interiores, cada dos viviendas. Empieza a producirse una distanciamiento con el elemento de centralidad que constituía el patio del corral.

El segundo ejemplo dentro de este tipo, que llama particularmente mi atención, es el de la Valvanera.

Plantas del Corral de Valvanera

En este caso el pasaje se abre paso, con un quiebro de 90º, entre la masa edificada, y los intersticios hasta las medianeras se colmatan con hasta tres tipologías distintas. Combina escaleras en fachada y galerías en forma de retícula, y se complementa con patios interiores.

“Valvanera,…es una casa y una calle, un puente y un camino, el término pasaje “passaggio”, supera la definición topográfica para significar el paso a una nueva arquitectura donde la gente se encuentre y sea libre, donde la realidad sea la base y el objeto de la imaginación. Valvanera podría ser una novela o una película; para mí es uno de los monumento de Sevilla”  Aldo Rossi.

3. Composición collage. En las ruinas de los corrales de Vírgenes y Tromperos (C/Vírgenes) se decide mantener el uso residencial, desarrollando un proyecto de vivienda social. El autor destaca la mixtificación de tipologías, transformando la originaria composición de casa-patio en el perímetro y crujía de vivienda básica hacia el patio central en agrupaciones más complejas, incorporando incluso transferencias de tipologías propias de polígonos residenciales.

Esquemas de llenos/vacíos y comunicaciones

En este caso la masa edificada cubre toda la medianera, regularizando el espacio interior. Se trata de una versión más evolucionada del corral, en el que las aulas indiferenciadas pasan a convertirse en estancias especializadas, y se incluyen como usos privados algunos que antes eran compartidos (cocina, baños, etc). Las circulaciones se complejizan, y se recurre al uso mixto de escaleras privadas, escaleras públicas, pasarelas y galerías.

Plantas del Corral de Vírgenes y Tromperos

El patio vuelve a adquirir un carácter más privado y recogido, apartándose de la concepción de “calle” que se da en los pasajes. Sin embargo existe una diferencia con respecto al patio convencional, ya que en este caso el patio es un elemento trazado, un espacio proyectado y no el negativo de lo construido.

Patio del Corral de Vírgenes y Tromperos

El interior de manzana pierde el carácter romántico y paradójico de huerta en el interior de la ciudad, reducto primitivo que evocaba con nostalgia la historia para convertirse en un espacio “dignificado”que se recupera para la ciudad y en el que sus moradores abandonaban el anonimato del corral para incorporarse en igualdad de condiciones a vida urbana. (Jose María Mauriño Soyo)

En última instancia el patio puede conformar el gesto principal del proyecto, adaptándose la planta de vivienda como negativo de éste.

Viviendas en la calle Doña María Coronel, Sevilla. 1974-1976. Cruz y Ortiz.

Podríamos clasificar, pues, los patios en función de la forma en relación a la morfolofía de la parcela, de la siguiente manera:



a. Contorno condicionado + Patio rígido; el contorno exterior está contenido en una morfología dada (por encontrarse entre medianeras, por ejemplo) y el interior se fija a priori, adaptándose la distribución interior de la vivienda a dichos condicionantes. Ejemplo: Viviendas de la C/María Coronel, Sevilla, Cruz y Ortiz.

b. Contorno condicionado + Patio fluido, que en el interior eclosiona, se vuelve líquido y traduce a la fachada del patio una distribución más libre u orgánica. Ejemplo: Viviendas L’Astrolabe, París. Koz Architectes. O 102 viviendas en Carabanchel, Madrid, dosmasuno Arquitectos.

c. Contorno libre + Patio rígido. Las particularidades de la distribución interior se manifiestan hacia el exterior, mientras que el interior se regulariza a través de una geometría de patio muy definida. Ejemplo: Falken Residential and Commercial Building, Baden (Suiza), Burkard Meyer.

d. Contorno libre + Patio fluido. Las irregularidades de la distribución interior se manifiesta en ambos contornos. . Ejemplo: Habitat 825, Los Ángeles. LOHA.

Corrales de Vecinos

Corral de vecinos en Triana

El corral de vecinos es, junto con la casa patio, el tipo habitacional más representativo de la ciudad de Sevilla. Tiene su origen en los adarves árabes (callejones ciegos con una sola entrada), y particularmente en el curralaz mozárabe (corral hacia el cual las viviendas abrían sus puertas). Hemos de remontarnos al s.XIV para hallar las primeras referencias a esta tipología, aunque es en el s.XVI cuando empieza a desarrollarse de forma prolija en Sevilla -y particularmente en Triana-, en respuesta al crecimiento poblacional que experimenta la ciudad al ser puerto de Indias. Posteriormente, en los siglos XVIII y XIX se producen nuevos picos de crecimiento, en este caso ligados a la inmigración procedente del campo.

Distribución de casas de vecindad. Víctor Fernández Salinas.

«Esta tipología, nada tiene en cuanto a su origen con la alhóndiga, como el Corral del Carbón en Granada, o el “funduq” árabe (génesis del término fonda) también ordenados en torno a un patio. En estos casos el edificio se construye de forma autónoma como lugar para pernoctar e intercambiar productos en las rutas comerciales convirtiéndose en muchas ocasiones en el núcleo sobre el que se desarrollaron muchas ciudades. Tampoco el corral es transformación del cortile renacentista italiano, aunque algunos conventos y casas señoriales se transformaron posteriormente en corrales, sin necesidad de alterar su configuración.

Hablamos pues de una invención tipológica autónoma que tiene su origen en una arquitectura lógica con una sintaxis constructiva propia como respuesta a un proceso especulativo determinados en un tejido singular. Muestra de ellos son los más de 190 corrales datados en la ciudad». (Sevilla: La ocupación del interior de manzana. Jose María Mauriño Soyo)

Corral de los Chícaros. Axonometría y planta.

«La propuesta reconoce la forma tradicional de ocupación de la manzana, con su perímetro ocupado por la tipología de casa-patio y el interior por vivienda colectiva para familias de bajo nivel económico, viviendas burguesas y trabajadoras reunidas en una misma manzana por lo que análogamente al corral, se establece un microequilibrio social en la manzana. Se reconoce esta dualidad, invariante en la ciudad y en cierta forma se racionaliza, la tradición se academiza». (Jose María Mauriño Soyo)

Por aquella época Triana albergaba el mayor número de corrales de la ciudad, lo cual puede relacionarse con unas condiciones de vida particulares que se daban en el arrabal. Triana era entonces uno de los barrios de mayor población, y contaba con una gran proporción de jornaleros y empleados en la industria (fundamentalmente alfarera). Los grupos sociales más modestos, por tanto, se hacinaba en estos numerosos corrales de vecinos, de los cuales hoy en día aún sobrevive un puñado, aunque con un carácter bien distinto.

Retomamos el concepto de Gentrificación para entender el desplazamiento de los habitantes tradicionales, así como el deterioro o desaparición de la mayoría de las muestras de esta tipología. La lógica del mercado inmobiliario, así como políticas urbanas higienistas, han resultado en la degradación de esta forma de vida tradicional. En palabras de Víctor Fernández Salinas:

[…] La apropiación de la centralidad, pero también de los símbolos y de los espacios de representación urbanos, está dando un vuelco a la composición social de muchos centros históricos.  En Sevilla, ciudad en la que los corrales y otros inmuebles de vivienda modesta en torno a patio han supuesto durante buena parte de la etapa contemporánea el lugar en el que vivían las clases proletarias, observa un proceso de desplazamiento de estas clases que ya se encuentra en los últimos estados y que no es mitigado por los documentos de protección patrimonial.

[…] El nomadismo urbano, el desplazamiento, la creación de guetos y la disolución de formas de vida tradicionales, especialmente las de convivencia, son resultados que no pueden valorarse al margen del contexto que impone la conformación de la ciudad difusa.

  El corral de vecinos sevillano fue descrito por Luis Montoto y Rautenstrauch en 1882 como un «patio, más o menos amplio, en cuyo centro se alza una fuente o se hunde un pozo: fuente o pozo que están al servicio de los vecinos, los cuales utilizan sus aguas para todos los usos de la vida, siempre y cuando lo permiten las cañerías y las lluvias; cuatro corredores que circunscriben el cuadrado del patio, y en ellos tantas puertas como habitaciones –“salas”– componen la planta baja, amén de un pequeño rincón destinado a depósito de inmundicias y de un patio mucho más pequeño –patinillo– dedicado a lavaderos, cuando estos no están en el mismo patio. La parte alta del edificio corresponde exactamente a la baja. Cada vecino, o lo que es lo mismo, cada familia, habita una sala. Sala hay que está dividida en dos compartimentos, sin perder por esto su denominación».

Corral de los Chícaros. 1978

Dentro de la tipología de corral hay una gran diversidad de formalizaciones, ya que se trata de un tipo con una gran capacidad para adaptarse a las situaciones urbanas y formas de parcela sin perder su esencia. Podemos decir que el corral se desarrolla dentro de la trama urbana de forma orgánica, traduciendo hacia el interior de manzana las irregularidades del perímetro. En el archivo “Corrales de vecinos en Triana”, elaborado por el grupo ADICI de la Universidad de Sevilla, se recogen tres tipos distintos, atendiendo a sus elementos característicos:

1. Corral adarve, en el que el patio tiene carácter de calle acotada, como el esquema más sencillo o primitivo del corral.

2. Corral con galería de distribución en planta alta, que representa una concepción más unitaria y articulada del edificio, así como una configuración característica del patio, con la presencia de elementos ligeros y permeables asociados a la galería.

3. Corral moderno, en el que la tendencia a una mayor independencia, mejores condiciones higiénicas, y a la densificación, tienen como consecuencia la aparición del tipo de doble crujía con patinillos interiores o el de vivienda en corredor.

Existe asimismo un común denominador, que es la casa tapón, antiguo adarve o pasaje desde el que se controlaba la apertura y cierre, así como alquileres y, en general, los intereses de los propietarios. Era un elemento independiente estructural y funcionalmente del conjunto habitacional. 

«El acceso se producía a veces en recodo, dotando al corral de más privacidad. Pero lo normal es que el corral mostrase hacia la calle un paisaje ambiguo, más propio de un núcleo agrícola que del corazón de la próspera ciudad, y su privacidad únicamente quedaba preservada por la puerta que limita el paso.

[…] El ancho de la crujía quedaba definido por la luz máxima de la viguería de madera, no más de 4 metros y las celdas con una proporción sensiblemente rectangular, no alcanzaba más de 16 metros cuadrados. De una planta de altura en un principio, a medida que el tipo se iba consolidando, pasó a tener dos o a lo sumo tres, a las que se accedía por una galería de madera que apoyaba en el patio sobre pies derechos.

[…] En la galería junto a la escalera o en algún edificio anexo en planta baja, se ubicaba la cocina y las cámaras higiénicas de uso común, que junto con el patio, compensaban el limitado espacio privativo, convirtiéndose en lugar de socialización de estas comunidades». (Sevilla: La ocupación del interior de manzana. Jose María Mauriño Soyo)

En cuanto a la relación del corral con la trama urbana encontramos las siguientes situaciones:

1. Elemento de colmatación de las grandes parcelas de forma alargada del parcelario del arrabal, o de los interiores de manzana que a veces se producen.

2. Implantanción autónoma respecto a la trama. Edificios localizados en la periferia del arrabal donde no existe una trama urbana consolidada, cuya planta se caracteriza por su gran tamaño y por la regularidad de su forma.

3. Posición de extremo de manzana, con predominio de la fachada en su perímetro.

Residencia de Estudiantes Tietgen, Copenhague, Lundgaard & Tranberg

¿Vivienda Colectiva/Vivienda Compartida?

Esta diferencia es la base del concepto del proyecto. En España se han desarrollado innumerables ejemplos de Vivienda Colectiva, de los que, en la mayoría de los casos, cabe cuestionar dónde está la colectividad. El difuso límite de la colectividad es una inquietud que me ha ido acompañando en diversos proyectos a lo largo de la carrera, y quisiera aprovechar este último ejercicio para sacar algunas conclusiones en claro.

En una época en la que la movilidad internacional es cada vez más frecuente para cualquier estudiante universitario o joven trabajador, la búsqueda de pisos compartidos se convierte en una necesidad. Esta opción suele tener lugar en pisos convencionales cuyo propietario decide alquilar a varios inquilinos que se acomodan improvisadamente en los distintos dormitorios, o incluso en el salón, adaptando una distribución jerarquizada a una ocupación horizontal. Una alternativa suele ser la residencia de estudiantes, tipología que funciona bien para ese colectivo en concreto, pero que puede resultar algo incómoda para un joven trabajador. Creo que en la actualidad se está generando una demanda de un nuevo modelo, que se adapte a la necesidad de un usuario con las características de: trabajador, joven, independiente y con residencia temporal. Este extraño ámbito entre la residencia universitaria y la vivienda colectiva, al que denominaremos “Vivienda Compartida”, es precisamente el que quiero estudiar.

Como ya dije en la entrada anterior, las viviendas del proyecto estarán enfocadas a un colectivo de trabajadores del ámbito de las Artes Plásticas, con lo que se diseñarán talleres asociados a las mismas así como otros relacionados con un centro de formación de Artesanías, pudiéndose estudiar asimismo opciones como el alquiler de algunos de ellos. Se pretende con esto generar un núcleo vivo de creación artesanal, vinculando temporalmente al barrio a personas relacionadas con estos oficios, así como abriendo el centro a artistas de fuera.