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Después de meses de trabajo y de revisión constante a través del blog, cuelgo en esta entrada el resultado de mi proyecto de fin de carrera. Con ello cierro un ejercicio largo, lleno de equivocaciones, satisfacciones y aprendizaje, cuyo desarrollo aquí plasmado espero que pueda servir de referencia a otros estudiantes. He tenido que reducir la calidad para poder subir los paneles sin problemas, pero más adelante incluiré un enlace para descargarlos en PDF con calidad alta.

Gracias a los que me habéis seguido y apoyado con este reto, y nos vemos en el próximo cuaderno.

Blanca.

Blanca Domínguez Cobreros /PFC: SUTURA URBANA_Centro de artesanías y viviendas /Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla. Tribunal D91 
















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A lo largo del desarrollo de este proyecto sobre vivienda colectiva y artesanía, he ido siguiendo varias líneas de trabajo, buscando respuestas a las preguntas que me iban surgiendo.

Una de las preguntas más recurrentes se planteaba en relación a las líneas futuras de la artesanía. ¿Cómo lograr que la artesanía se revitalice y conecte con las generaciones venideras?. Como ya he hablado en otros posts, la artesanía ha de buscar nuevas líneas de investigación y de trabajo para no estancarse y poder evolucionar. Ampliar la visión de qué es la artesanía: incorporar nuevas tendencias y tecnologías, combinar trabajo manual tradicional con la fabricación digital, explorar los límites entre arte y artesanía…

Ya mencioné algunas iniciativas de artesanía contemporánea, que constituyen un ejemplo en este sentido. Ahora quería compartir un par de referencias de los espacios que hacen posible esas creaciones.

Las referencias que muestro a continuación se enmarcan dentro del proyecto barcelonés de “Fábricas de Creación“. Se trata de una iniciativa pública de estimulación de la creación artística en la ciudad de Barcelona, a través de la recuperación de espacios fabriles como lugares de creación. Dos de estos lugares son “Hangar” y “La Escocesa”.

HANGAR_

Hangar es un centro abierto para la investigación y la producción artística que apoya a creadores y artistas.

El centro ofrece un contexto y unos servicios que posibilitan la investigación y el desarrollo de las producciones artísticas de forma parcial o integral, y acompaña sus resultados mediante su inclusión en varias redes y plataformas o la detección de las posibilidades de su anclaje en otros sectores.

Hangar tiene la sede en el complejo de Can Ricart, un entorno industrial en el barrio de Poblenou de Barcelona y en un edificio cedido en su uso por el Ayuntamiento de Barcelona. La arquitectura data de mediados del siglo XIX y fue concebida para la industria textil. Diferentes empresas se sucedieron en el edificio que ocupa Hangar hasta el cierre de las actividades industriales de la nave en 1991.

Actualmente, y después de la ampliación del centro a las naves adyacentes, los edificios destinados a Hangar ocupan una superfície conjunta de 2.600 m2 y se distribuyen en:

.- Un primer edificio, origen de todo el centro, de una superficie total de 1800 m2, distribuidos en dos niveles de una sola planta. El espacio da cabida a 15 talleres individuales para artistas; un espacio de co-working con 9 plazas; dos salas polivalentes y la zona de oficinas del centro.

.- Una segunda nave, la Ricsson, destinada esencialmente a plató polivalente que cuenta con espacio de plató de cerca de 150 m2, camerinos, sala de producción y cabinas de control de escena.

.- Un tercer bloque, conocido como Microfugas, que contiene los laboratorios de vídeo, imagen, software, streaming e interactivos; una sala polivalente y una aula.

.- Una residencia de 4 habitaciones.

Además, Hangar ofrece servicios de alquiler de equipamiento, asistencia técnica, asesoramiento y acompañamiento a la producción. Hangar también desarrolla proyectos de investigación artística y un programa de actividades propio, que incluye, entre otras, presentaciones, talleres y otras actividades formativas para artistas.

LA ESCOCESA_


La Escocesa es un antiguo complejo industrial situado en el barrio del Poblenou de Barcelona. La construcción, dedicada a la elaboración de productos químicos para la industria textil, data de 1852. Desde 1999 se ha convertido en un espacio de creación y un punto de encuentro para artistas de otros espacios desaparecidos en el Poblenou y otras partes de la ciudad. Cientos de artistas y artesanos de diferentes disciplinas han trabajado en sus instalaciones.

En 2006, la empresa inmobiliaria Renta Corporación compró La Escocesa con el fin de construir oficinas y viviendas. Renta Corporación pactó con los artistas el desalojo de la fábrica, que se quedó completamente vacía a finales de 2007. El mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona aprobó el plan para la renovación de la isla La Escocesa, catalogada como Patrimonio Industrial. Se estableció que dos naves del complejo, un total de 2400m2 de la fábrica, se dedicaran a uso público. En el Plan Estratégico de Cultura de Barcelona 2006, dentro del programa “Fábricas para la creación artística”, se incluyó La Escocesa dentro de este proyecto.

A principios de 2008, el Ayuntamiento cedió la gestión provisional del espacio a la Associació d’Idees, un grupo de artistas de diferentes disciplinas con una larga historia de trabajo regular en la fábrica. Estos mismos artistas continúan actualmente con su proyecto de autogestión del espacio, ofreciendo talleres para artistas a un coste bajo y organizando actividades en el barrio. El Ayuntamiento de Barcelona trabaja actualmente en un proyecto arquitectónico para acondicionar el espacio.

Bajo mi punto de vista estos espacios reúnen una serie de características que los hacen idóneos para servir de laboratorios de creación: recuperan edificios degradados para devolvérselos a la ciudad, revitalizan los entornos urbanos, fomentan la cohabitación de disciplinas diversas, y por último, proponen un sistema de alquiler flexible que permite promocionar y hacer visible el trabajo de distintos artistas. Sin duda, una referencia a tener en cuenta.

Fragmentación de la manzana y procesos de sutura

En este post quiero continuar reflexionando en torno a la problemática de los vacíos urbanos, a través de extractos del libro “Sevilla: La fragmentación de la manzana” de Juan Luis Trillo de Leyva.

[…] Otra vía de singular importancia en la evolución de la ciudad premoderna, es el cambio de uso de grandes zonas de la misma. El procedimiento es siempre el mismo, las ocupaciones fabriles, de gran extensión, una vez agotadas todas sus posibilidades de acomodación, se trasladan a zonas periféricas siendo sustituidas por un uso residencial, que tanto si aprovecha la edificación existente, como si la sustituye totalmente por una nueva construcción, produce, inevitablemente, la desintegración del primer gran espacio fabril. Las calles y vacíos de las antiguas fábricas, que debían de responder a la racionalidad del pragmatismo de su uso, contrastan normlamente con el tejido residencial preexistente, más menudo y tortuoso, mientras que el nuevo espacio urbano incorporado a la ciudad obedece a trazados reticulares y calles a cordel, que en cualquier caso rompen en su incorporación la imagen de unidad, de alcázar dentro de la ciudad, que la fábrica tenía.

Me llamó la atención este párrafo por la claridad con la que describe este fenómeno, que se ha producido también en mi solar de proyecto. Ligados en muchos casos a cuestiones políticas, los cambios en las ciudades, aunque inevitables, son en ocasiones traumáticos para éstas. Resulta siempre compleja una intervención de carácter urbano y la mayoría de las veces los cambios no son bien acogidos por los ciudadanos, que con el paso del tiempo acaban acostumbrándose (o resignándose) a ellos. Debe existir un pensamiento crítico con la ciudad, que detecte sus dolencias y trate de sanarlas, en vez de imponer arquitecturas exógenas. En este sentido me parece relevante la labor de muchos arquitectos y otros profesionales preocupados por el devenir de la ciudad, de actuación en el entorno urbano con estrategias de (tomando el concepto de Jaime Lerner) Acupuntura Urbana. Hace un tiempo hice para un trabajo una pequeña recopilación de proyectos que pueden enmarcarse en esta filosofía y creo que pueden resultar muy inspiradores para repensar nuestro rol como agentes activos de transformación urbana. Podéis descargarlo aquí: ACUPUNTURA URBANA. Aunque en su mayoría este tipo de proyectos se enfrentan desde la informalidad (o la alegalidad en algunos casos), la intervención en vacíos urbanos parece comenzar a despertar interés y revela una vía de trabajo con mucho potencial. Os dejo dos enlaces relevantes al respecto:

Vacíos urbanos: problema y oportunidad (Juan Freire) 

¿Vacíos urbanos o vacíos de poder metropolitano? (Adriana Fausto, Jesús Rábago)

[…] Es reciente la utilización con asiduidad de una técnica compositiva en la que en un solo proyecto se identifican tres o cuatro grandes fragmentos, frases completas de arquitecturas que podríamos distinguir como edificios autónomos, reflejándose en estas composiciones los montajes (más naturales) que el paso del tiempo produce en los espacios urbanos, se trata de crear una metáfora de la ciudad tradicional, un proyecto de “ciudad análoga“.

[…] Un ejemplo próximo cronológicamente a la tesis que estamos sosteniendo, es la actuación con viviendas de promoción pública, realizada por el Patronato Municipal de la Vivienda en el sector de San Julián (intramuros) con la intención de servir como programa modelo de actuación en los vacíos existentes en el Casco Antiguo.

Esta audaz reflexión pone de manifiesto la disonancia que hay entre las formas de crecimiento naturales y las imposiciones especulativas, y me ha servido para cuestionarme cómo estaba enfrentándome a esta situación en mi proyecto (que es exactamente un producto del mencionado proceso de los vacíos urbanos). Un trozo de ciudad diseñado por un único arquitecto denota una causa sintomática que sólo puede abordarse tratando de imitar el paso del tiempo a través de una “recreación” de ciudad, porque el error no está en la solución, sino en la causa. En nuestros proyectos solemos hablar de la creación de ciudad, pero al tratar de ponerlo en práctica como fin, me he topado con esa incongruencia de la que habla J.L. Trillo. La ciudad, como amalgama de usos y espacios, la crea el tiempo, y no un arquitecto. Tras barajar opciones mixtas donde combinaba el uso de la escuela con viviendas de diferentes tipologías,  me percaté de lo artificioso de mi intervención en tanto que resultaba, efectivamente, una recreación de ciudad que no se enmarca siquiera en las premisas de un plan urbanístico, sino que se trata de una intervención en un solar privado (por no mencionar el despropósito que supone plantear tal cantidad de viviendas junto a un recién terminado proyecto de Viviendas de Protección Oficial, en su mayoría vacías).

Revisando la naturaleza de mi intervención, y siguiendo la premisa de “suturar” el tejido urbano, tomé la decisión de enfocar la intervención como una cápsula con una función concreta en ese tejido, en lugar de imitarlo. Para ello creí conveniente reforzar el uso de la escuela como motor de reactivación de la artesanía, haciendo de los alojamientos un elemento asociado al uso de la escuela (o de los talleres), y que por tanto adquiere un carácter temporal que responde a las formas de habitación cada vez más frecuentes en jóvenes estudiantes y trabajadores.

Proponer una escuela de artesanía con alojamientos temporales permite albergar tanto a estudiantes de la escuela como a individuos que, por su condición profesional, requieran de viviendas con espacios de trabajo adecuados (artistas, arquitectos, artesanos, diseñadores gráficos, fotógrafos,…). Es en el entrelazamiento de estos usos donde creo que se encuentra el potencial de este centro como detonante de la actividad artesanal.

A continuación expongo un breve análisis de tres escuelas de artesanía con distintos enfoques, que me están sirviendo de referencia:

 

Utilizando estos ejemplos como base, el programa de usos y superficies que he desarrollado quedaría de la siguiente forma:

Apoyándome en los estudios realizados que mostré en la entrada anterior, he adoptado una estrategia de secuencia de espacios y superposición de estratos, tratando de conseguir patios con distinto carácter que generan recorridos a diferentes cotas. Tal y como he venido trabajando hasta ahora, los estratos responden a distintos niveles de privacidad, hallándose en Planta Baja los usos directamente relacionados con la artesanía, y que pueden permitir actividades abiertas al público, y estableciendo en el siguiente estrato (P1) una red de espacios libres y recorridos para los residentes donde hallamos los usos compartidos de los alojamientos;  finalmente en el último estrato se dispone el uso estrictamente privado, con unidades habitacionales individuales.

Ésta es la maqueta con la que he estado trabajando las últimas semanas (e 1.300). Últimamente vengo pensando en las cualidades de la maqueta como herramienta de trabajo: no sólo como elemento de formalización, sino de pensamiento, de sugestión y de crítica. Desde aquí animo a aquellos que no suelan usarla a experimentar con la que creo que es una herramienta de proyecto fundamental que permite materializar pensamientos de proyecto desde los grados más conceptuales hasta la definición más real, e incorporar numerosos parámetros a la vez, con una gran facilidad de adaptación y testeo.


Sobre la colmatación y consolidación de vacíos en Cascos Urbanos

Comenzaré recomendando la lectura de este interesante artículo de Miguel Ángel Troitiño sobre la renovación urbana de los centros históricos.

[…] Las áreas centrales de nuestras ciudades, donde se imbrican en mayor o menor medida la centralidad histórica, la económica, la cultural y la simbólica, constituyen espacios urbanos dinámicos y multifuncionales donde conviven en tensión permanente, la tensión del cambio (Troitiño, 1992), funciones residenciales, comerciales, turístico-recreativas, culturales, administrativas, dotacionales y, en menor medida, artesano- fabriles. 

[…] La primacía que, con excesiva frecuencia, se asigna a la intervención arquitectónica esta volviendo a plantear un falso problema, el del enfrentamiento entre plan y proyecto. El proyecto arquitectónico tiene un lenguaje propio y, ciertamente debe ser coherente con el momento histórico en el que se formula, pero al desarrollarse en un centro histórico tiene que prestar una atención especial al estudio de las interdependencias y a la integración funcional y paisajística en una realidad que también tiene su lenguaje, el lenguaje de un sitio o de un lugar que ha sido modelado por la historia y por la cultura. El olvido del lenguaje de sitio suele acarrear graves problemas y dificultades de integración de las nuevas arquitecturas. 

Aunque ya he hecho algunas aproximaciones al estudio del entorno urbano, tras revisar con los profesores el trabajo realizado, el proyecto parecía adolecer de una falta de sensibilidad respecto al entorno, fruto de haberme centrado excesivamente en el tipo de vivienda. Será, por tanto, necesario dar un paso más para tomar “conciencia urbana” del proyecto; atender, tras la experiencia adquirida con lo ya estudiado, a cuestiones concretas de las que extraer decisiones de proyecto. Para ello estudiaremos la conformación histórica/morfología de la trama urbana, la población, y por último las cuestiones particulares de la parcela (medianería, dimensiones, orientación, etc). Revisemos lo que dice el Plan Especial de Protección de Triana al respecto:

Morfología de la manzana_

[…] El Arrabal de Triana se caracteriza morfológicamente por estar constituido por manzanas cerradas de forma irregular, habiéndose configurado sobre la planta, aún reconocible, de los caminos que comunicaban la ciudad histórica con el territorio circundante.

Así, el Arrabal, desde sus primeros asentamientos urbanos sobre la orilla del río, fue creciendo paralelamente a él formando manzanas estrechas y largas poco permeables transversalmente, constituyéndose un paquete considerablemente compacto entre la calle Pagés del Corro y el cauce del río. Esta estructura lineal acababa en la zona Norte en pequeñas manzanas, en las que se incluiría la antigua Capilla del Patrocinio, punto en el que se producía el tránsito de lo urbano a lo rural, así como la charnela entre los caminos hacia el Alajarafe y La Cartuja.

Parcelario_

[…] El parcelario en el Arrabal de Triana responde fundamentalmente al tamaño de las manzanas; de esta manera a las manzanas más pequeñas les corresponde un parcelario más menudo, y a las pocas manzanas de mayor superficie, unas parcelas más grandes. Aunque en muchas ocasiones las fachadas de estas manzanas estén ocupadas por un parcelario menudo y el interior es el que se ocupa con unas parcelas mayores.

[…] A medida que vamos más hacia el Sur nos encontramos con parcelas de mayor superficie y no porque las manzanas lo sean, sino porque en ellas se han producido durante los últimos años intervenciones de tipo inmobiliario-especulativo en la que se han agregado parcelas y se ha modificado el  parcelario.

[…] La manzana entre Alfarería y Pagés del Corro presenta un parcelario totalmente irregular y poco uniforme en relación a su superficie, propio de una situación de borde y poco evolucionada. Dentro de la misma aparecen pequeños loteos de parcelas dando a Pagés del Corro y a Alfarería, así como grandes parcelas interiores que, o bien presentan poca fachada, o presentan unas dimensiones casi cuadradas.

Consideraciones sobre mi parcela de proyecto_

La parcela de estudio se halla en un punto estratégico de transición: entre escalas, entre un desarrollo urbano histórico y otro más reciente, entre una calle de carácter residencial-artesanal y prácticamente peatonal (C/Alfarería) y otra comercial que es vía principal de tráfico rodado (C/Pagés del Corro). El proyecto ha de asumir, por tanto, una función de cohesión entre estas dos realidades, y dado que se ha agregado la parcela que abre a Pagés del Corro para contribuir a la permeabilización transversal de la manzana, se debe atender con especial sensibilidad al carácter de ese recorrido (que se trata de un tipo sin precedentes en el entorno), que hace las veces de espacio público, sin serlo, y de charnela.

A la vista de lo expuesto, los parámetros con los que estoy trabajando para tratar de responder a la problemática que plantea la intervención en un vacío urbano, son: uso/usuario, escala,  recorrido y forma.

uso/usuario_ Triana goza de una larga tradición artesana (alfarera, concretamente) y aunque con los años esta actividad ha ido decreciendo, en la actualidad está resurgiendo un interés por parte de los organismos públicos por potenciarla. El enfoque del proyecto va ligado a esta tendencia, con una considerable carga de actividad artesana, como talleres ligados a vivienda, o la escuela de artesanía. Como vemos en el plano a continuación la parcela se halla en pleno corazón del entorno alfarero, junto a diversos talleres y puntos de venta de artesanías y el proyecto de Museo de la Cerámica de Triana, en construcción en este momento. Asimismo, considerando la precaria configuración del espacio público de reciente creación en la parcela colindante, se atenderá especialmente a la relación entre éste y el proyecto para procurar una revitalización del mismo a través de la Escuela de Artesanía y conseguir dotar al barrio de un espacio público de mayor calidad. Además del uso residencial y artesanal, se preverán usos adicionales como cafetería, salón de actos, sala polivalente para los vecinos, sala de exposiciones/muestra del trabajo de los artesanos, etc.

[estudio usos I_relación con entorno artesano]

[estudio usos II_relación con espacio público colindante]

La vinculación uso-usuario no siempre es tan clara como en este caso, pero aquí podemos decir que el uso compatible (artesanía) conlleva un perfil de usuario concreto (artesano), lo cual supone cierta limitación para el acceso de otros colectivos en caso de que la demanda de ese perfil tan específico no fuera la esperada. Aunque en un principio se planteó el proyecto únicamente para artesanos independientes (orientado para un perfil de trabajador joven), finalmente, atendiendo a la escala casi urbana del proyecto y a la realidad de la artesanía en la ciudad, he considerado más conveniente mixtificar el tipo de usuario/vivienda, abarcando un rango de posibilidades sociales/familiares mayor. Así, dentro del uso residencial se plantean 3 tipos: viviendas-taller compartidas entre usuarios individuales (el tipo ya estudiado), viviendas-taller familiares, y viviendas independientes. Se pretende con ello no crear un perfil social homogéneo en este “fragmento de ciudad”, sino favorecer la diversidad y la cohesión social -dentro del proyecto, y con el entorno-.

escala_ atendiendo a la trama urbana de Triana y a la escala de las edificaciones, los llenos y los vacíos colindantes, se ha de plantear una solución sensible con ese entorno y que no provoque un extrañamiento respecto a éste a la hora de usar, recorrer y vivir el proyecto. En mi intento por mantener un vacío que consideré como una bocanada de aire dentro de la compacta trama urbana de Triana, las decisiones que fui tomando respecto a la volumetría han sido excesivamente simples, manifestando, como he podido comprobar en los estudios que muestro a continuación, una precaria comprensión de la complejidad del proyecto. A partir de esta conclusión he comenzado a abordar el proyecto como una intervención de sutura dentro del casco antiguo, y respecto al borde de crecimiento posterior.

[estudio escala I_maqueta de vacíos en jabón]
[estudio escala II_transposiciones tipológicas_corrales de vecinos de Triana]

recorrido_ se propondrá un recorrido que cosa el vacío a través de patios enlazados con distintas escalas y usos. Aunque ya se tuvo en cuenta este parámetro de forma teórica, es una cuestión que ha quedado un poco al margen y ahora es el momento de retomarla. Se plantearán 2 tipos de recorrido: uno principal y abierto al público, una extensión de la calle hacia el interior del proyecto, que permita transitar la parcela como si de un espacio público se tratase, volcando a él las funciones ligadas a la artesanía. Y por otro lado, una serie de recorridos secundarios secuenciales, que asuman el salto desde la escala pública de la calle hasta los pequeños patios de vivienda.

[estudio recorridos I_diagrama de patios/recorridos]

forma_ El análisis previo de los vacíos urbanos nos servirá como patrón para modelar las masas y los vacíos en el proyecto. La condición múltiple y fragmentaria de los patios conlleva el planteamiento de una masa edificada también menos monolítica y más menuda.

[estudio morfológico I_medianerías]

[estudio morfológico II_fondo-figura]

[estudio morfológico III_masas-vacíos en jabón]

[estudio morfológico IV_esquema volumétrico en jabón]

Notas sobre la calle y sus límites

«Porosa como esta roca es la arquitectura. Edificio y acción se enredan en sus patios, arcadas y escaleras. En todo se preserva el margen que les permite devenir el teatro de las nuevas constelaciones imprevistas. Se evita lo definitivo, la marca. Ninguna situación aparece prevista para durar para siempre, ninguna figura afirma: ‘así y no de otra manera». Walter Benjamin, descripción de Nápoles.

Semiprivado, semipúblico. Son conceptos que aún hoy en día se siguen cuestionando y repensando. Los límites entre lo privado y público son difusos y sensibles, y constituyen un ámbito verdaderamente interesante en cuanto a los modos de ocupación y uso. Es en esa espontaneidad e imprevisibilidad de la que nos habla W. Benjamin donde residen su valor e interés.

Aunque resulte difícil caracterizar  los espacios privado/semiprivado/semipúblico/público, creo que es importante detectarlos para poder trabajarlos en el proyecto y conseguir estimular su uso. Por ello, dentro del contexto de mi estudio (Sevilla, corrales de vecinos y de artesanos) y en función de los parámetros de accesibilidad/uso, los entiendo como:

Espacio Privado – acceso restringido a único propietario. Vivienda.

Espacio Semiprivado – acceso y uso compartido entre co-propietarios. Extensión de la vivienda. Patio de vecinos.

Espacio Semipúblico – uso público controlado por propietarios. Extensión de la calle que eventualmente puede cerrarse. Patio de Artesanos.

Espacio Público – uso público libre, controlado por administración pública (en ocasiones puede tener horarios limitados, como algunos parques y jardines públicos). Calle, plaza, etc.

En cuanto al ámbito semiprivado, ya se ha mencionado previamente cómo el tratamiento del espacio previo a la vivienda puede cambiar radicalmente la vida de esos lugares comunes. Hertzberger lo demostraba en sus residencias para estudiantes y para ancianos, donde “el pasillo” y “la entrada” consituían nodos de encuentro y sociabilidad. En Triana, los patios de los corrales y casas de vecinos actúan como colchón entre la vivienda y la calle, constituyendo un magnífico ejemplo de espacio semiprivado, con un claro límite físico, pero con contacto visual directo con la calle. En estos casos, el patio era el escenario de los encuentros sociales, y generaba una identidad entre las personas que compartían el corral. Ése sigue siendo el objetivo de la vivienda colectiva actual, aunque cada vez se trabaja menos este factor, y por tanto, funciona peor la colectividad.

En los corrales de artesanos se repite el fenómeno de la “identidad común”, pero en este caso se llega a ella desde el oficio. Pasamos aquí al ámbito semipúblico, donde el uso productivo (combinando en ocasiones trabajo+exposición+venta) atrae y permite el acceso a un público ajeno al enclave. En los ejemplos estudiados en Sevilla, el contacto con el exterior es menos sutil: durante el día la puerta permanece abierta, prolongándose la calle hacia el interior; fuera de las horas de trabajo, ésta se cierra y el espacio interior queda desierto y aislado. En la siguiente imagen vemos tres corrales de artesanos con sus correspondientes accesos.

Precisamente debido a la limitada franja horaria de uso en estos espacios, la vivienda-taller, aparece como una respuesta interesante, generadora de nuevas situaciones, y la estudiaremos más adelante.

En cuanto al Espacio Público en Triana, resulta llamativa la falta de plazas y parques, existiendo en el entorno de nuestro proyecto tan sólo dos paseos peatonales (San Jacinto y el Paseo de Nuestra Señora de la O), y dos plazas. A continuación expongo un estudio de usos a nivel de calle en un radio de 300 m en torno a mi parcela:

Como se puede observar, la oferta comercial es amplia, contando con comercios de todo tipo accesibles a 5 minutos a pie. Menos presentes están las dotaciones y servicios, con una deficiencia de centros de salud y de ocio. Cabe destacar que el espacio libre adyacente a la parcela (clasificado con “?” en el estudio de arriba) está calificado como Espacio Público, y sin embargo la semana pasada fue vallado -según los vecinos, porque se le estaba dando un “mal uso”-, teniendo ahora acceso sólo los residentes del edificio, lo cual lo deja en una situación más que cuestionable.

Ficha del Plan Especial de Protección de Triana para el sector UE-TR-1 (parcela colindante a la nuestra),
donde se especifica que el espacio interior es un "Espacio Libre Público".
Espacio Libre Público vallado y cerrado.

Continuando con el uso de los espacios libres, resulta llamativo el aséptico tratamiento de éstos en algunos casos (especialmente en el Espacio Libre de la imagen superior). Se echan en falta fuentes para beber, asientos, umbráculos, etc.

La famosa cita de Rem Koolhaas «Donde no hay nada, todo es posible. Donde hay arquitectura, nada (más) es posible» serviría como antítesis a la postura de Benjamin, y da pie a cuestionarse qué es lo que hace que las situaciones “sean posibles”. Hertzberger, en el libro ya mencionado con anterioridad “Lessons for Students in Architecture”, ilustra cómo los espacios públicos funcionan mejor y se usan más cuando se le da al ciudadano la oportunidad, a través de un primer paso o una “insinuación”, de desarrollar o construir el espacio con su uso -en vez de ofrecer el plano vacío o un espacio excesivamente concreto-.

Calle en Buenos Aires / Plaza elevada del Metropol Parasol

En la imagen de arriba se enfrentan dos situaciones con las que pretendo poner de manifiesto cuán distinto puede ser el uso de los espacios públicos dependiendo de las oportunidades que se le den al ciudadano. En la imagen de la izquierda, el simple gesto del acerado elevado en una calle cualquiera (normalmente entendido como lugar de tránsito) genera un uso inesperado como asiento o apoyo, invitando a la pausa; frente a esto, un espacio significativo y que debería tener vocación de estancia, como es la “plaza elevada” del Metropol Parasol de Sevilla, está tan absolutamente desnudo que no permite al usuario estar, sino únicamente transitar. Y tengo la convicción de que cuando un espacio público no funciona, no es por falta de iniciativa ciudadana.

Existen muchas formas de incentivar el uso de un espacio público. Algo tan simple como la utilización de bloques huecos de hormigón en vez de un parapeto convencional, da lugar a usos y apoderamientos distintos de ese límite. La teoría que se mantiene en el citado libro es que aquellos a los que les gusten las plantas y las macetas, siempre encontrarán soluciones propias, pero el hecho de que estos bloques parezcan “inacabados” por sí solos, sugieren al usuario intervenir para completar el aspecto final.

Escuela Montessori (Delft)/ Centro para mayores De Drie Hoven (Hertzberger)

Como último ejemplo a tener en cuenta, me gustaría señalar el uso de un mobiliario urbano versátil que hace el mismo arquitecto en la plaza de Vredenburg en Utrecht, donde las jardineras de los árboles se diseñan de forma que sirvan como banco para sentarse, y a su vez están dispuestas en base a la medida de los puestecillos del mercado que tiene lugar allí cada semana, de forma que se organiza el espacio de tránsito y de venta, y además se utilizan estos puntos como espacio auxiliar para la exposición de productos.

Corrales de Vecinos de Triana. Relaciones tipológicas con la vivienda colectiva europea.

Corral C/Alfarería 138

Como ya comentamos en las entradas anteriores, Triana fue el lugar donde se concentró mayor número de corrales de vecinos de la ciudad. En el Catálogo del Plan Especial de Protección de Triana figuran 39 corrales aún vigentes, agrupados como: 4 corrales tipo adarve, 17 corrales históricos, 6 corrales contemporáneos, 12 corrales mixtos.

El grupo ADICI (Aula Digital de la Ciudad) de la Universidad de Sevilla ha realizado un estudio exhaustivo de la mayoría de ellos, de cuyo resultado he extraído parte del material gráfico de esta entrada.

En el siguiente plano se muestra la distribución de estos corrales de vecinos en el arrabal, y el área de intervención de mi proyecto, para tomar conciencia de la escala.

Lo que me interesa de la tipología del corral de vecinos, más que su relevancia en términos de distribución interior de la vivienda, son los modelos de colectividad que generan. Utilizaré esta tipología como hilo conductor para abordar cuestiones fundamentales de la vivienda colectiva, realizando comparaciones con algunos ejemplos coetáneos y otros contemporáneos de distintos lugares del mundo, para comprender los rasgos esenciales a manejar en un proyecto de vivienda colectiva.

Atenderemos a los siguientes parámetros: Interacción Social, Usos Comunes y Circulación/recorridos

En Sevilla el auge de la construcción de corrales de vecinos comenzó en el s.XIX, como una solución para una clase social humilde procedente del campo. Se trataba, por tanto, de “guetos” homogéneos socialmente, frente a otros modelos de la era industrial como el bloque de vivienda neoclásico del París de Haussmann, con una segregación social en altura.

Vivienda París s.XIX

Estas dos circunstancias sugieren modelos de interacción social totalmente opuestos: en Sevilla, con una estructura horizontal, los corrales generan diversos momentos de interacción, mientras que en la estructura vertical de París se elude particularmente esa situación.

Alfarería 32 “La cerca hermosa” (1825) – 15 viviendas en torno a un patio

En este caso, el corral se compone de 15 viviendas independientes agrupadas en torno a un patio. Éste se asemeja a una calle de pueblo, por sus dimensiones y la disposición de las viviendas a lo largo del mismo. Respecto al uso social del patio, leemos en un texto de Rosalía Pérez Arjona:

«Podemos decir entonces que la dimensión del patio es la justa. Quizás si fuera más grande no se disfrutaría igual. Aquí siempre ha cabido toda la gente que ha querido venir, sus fiestas han sido durante años destacadas en el barrio, Navidad, Semana Santa, Feria, Rocío, Cruces de Mayo, Cumpleaños, Bautizos, Comuniones,… todo se ha celebrado con la familia y los vecinos del patio. Antiguamente, las fiestas duraban incluso varios días, como por ejemplo la que se hacía el fin de semana de la Feria de Abril. En dicho fin de semana, ningún vecino iba al Real. Todos se quedaban recreando su propia Feria en una caseta particular, donde cada uno decoraba su fachada, se cocinaba en el centro del patio, se montaban neveras con barras de hielo que se compraban en el barrio, e incluso se conseguía prestado un tirador de cerveza. Los cantes y los bailes duraban hasta la madrugada, lo que no era razón para que por la mañana temprano sonara un silbato, a cuyo sonido todos los vecinos se reunían para desayunar chocolate con churros».

En los corrales de vecinos, al igual que en las casas de pueblo, se extienden los límites de la vivienda, produciéndose una apropiación natural del entorno inmediato por parte de sus moradores. El patio adquiere carácter de salón, relegando la vivienda a la condición de habitación o dependencia más privada.

Cabe destacar el progresivo deterioro de estos modelos de interacción social, relacionados con una generación concreta, que no han sido legados a las siguientes y, por tanto, están en vías de extinción/mutación.

Respecto a los usos comunes, explica la autora que, originariamente, el edificio albergaba unas caballerizas, que «Con el paso de los años se fueron convirtiendo en pequeños negocios con vivienda incluida, generando así las primeras relaciones personales de vecindad. Dichas relaciones eran las habituales en estos tipos de edificaciones, las cuales compartían un único baño, zona de cocina y lavaderos comunes, siendo éstos los últimos testigos visibles de las relaciones humanas acaecidas». Ejemplos de este tipo de usos comunitarios los encontramos por toda Europa hasta bien entrado el s.XX.

Edificios Peabody (PeabodyTrust), Londres, 1900. (Imagen: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

Con el paso de los años las viviendas van incorporando cocinas y baños propios, pero se desarrollan buenos ejemplos de edificios con otro tipo de usos comunes, más relacionados con la pequeña dotación de barrio o programas sociales, que con las funciones básicas de cada vivienda (una excepción podría ser la lavandería comunitaria, que está resurgiendo en la actualidad). Así encontramos copropiedades como el Hotel des Artistes en Nueva York o los edificios exclusivos para mujeres solteras, que ofrecían programas sociales que iban desde los espacios públicos y estancias comunes a comedores o bares como el Café des Artistes, que mantenía una relación directa con la calle.

Existen multitud de ejemplos de conjuntos residenciales con una fuerte presencia de dotaciones comunitarias, como los Condensadores Sociales rusos, la Unité d’Habitation de Le Corbusier, o las Siedlungen alemanas, con el Karl Marx Hof como uno de los máximos exponentes, que acogía numerosos usos comunes y dotaciones: guardería, lavandería, pequeños comercios, etc. Se generaba con ello interacción entre los vecinos y con el entorno, a la vez que se dotaba de identidad al conjunto. La magnitud de estas propuestas sociales permite planificar una nutrida mixticidad de usos, generando pequeñas ciudades. Por su escala, poco tiene que ver esta tipología con la del corral de vecinos en términos de interacción social, sin embargo, podemos hallar en Sevilla ciertos referentes de vivienda obrera de gran escala con dotaciones y usos comunes, como la manzana de El Tardón, en Los Remedios.

El Tardón (Los Remedios, 1952-1957)

En cuanto a la circulación y recorridos, en el caso del Corral de la Cerca Hermosa, horizontalmente sólo se dan a nivel de cota cero, en el patio, desde donde se accede a cada una de las viviendas, que se desarrollan posteriormente en vertical. Esto favorece mayores grados de intimidad e independencia respecto del patio, que se utiliza como lugar de desahogo, pero no resulta invasivo. No sucede lo mismo en las viviendas en galería como las que vemos a continuación.

Alfarería 8-10 “La casa grande”, José Espiau, 1924.

Uno de los mayores corrales de Sevilla, albergó una fábrica de losa y cristal antes de ser convertida en casa de vecinos.

En este corral la comunicación es horizontal en dos niveles, uno a cota de patio, y otro por galería en planta primera, con un solo núcleo de escaleras en el centro del patio. Dos viviendas se desarrollan en vertical con escalera propia. La galería es uno de los elementos característicos de la vivienda colectiva y supone un gran condicionante para la distribución interior de las viviendas, que al tratarse de viviendas de una sola planta ven mermada su intimidad, a cambio de ofrecer un grado mayor de colectividad.

«Un edificio es recorrido en tres dimensiones, a través de lugares compartidos en copropiedad: ni tan público como la calle ni tan privado como el departamento, su origen es la puerta de entrada y su destino, cada departamento.

Hall de acceso, rampas, escaleras, ascensores, corredores y galerías serán los elementos constitutivos del recorrido. En su configuración estos trayectos pueden estimular el anonimato o la participación, el goce contemplativo o la clausura, ya que establecen los modos de relación entre vecinos, hacia el vecindario y la ciudad».  Domicilio Urbano, Rodrigo Pérez de Arce Antoncic.

Resulta interesante observar las variantes distributivas de las viviendas colectivas con galería. Podemos agrupar las soluciones en 4 tipos básicos:

1. Con las estancias expuestas a la galería.

2. En dúplex o con niveles intermedios.

3. Variaciones en el trazado de la galería para minimizar contacto visual.

4. Galería ciega.

1. Con las estancias expuestas a la galería.

Dentro de este grupo incluiríamos el corral de vecinos de Alfarería 8, así como la mayoría de los corrales con galería, como veremos en otros ejemplos más adelante. Es, además, la forma más común en general para la vivienda colectiva. No obstante, existe una diferencia esencial: la inmensa mayoría de vivienda colectiva en galería tiene doble fachada, por lo que “condenar” una de ellas supone un mal menor dado que las estancias principales pueden respirar por la otra fachada; sin embargo, el corral de vecinos suele desarrollarse, como ya hemos visto, entre medianeras, disponiendo de una sola fachada a la calle y transformando la fachada interior del patio en la única y principal. Esto supone la inversión de las estancias que se exponen y las que quedan al fondo, por lo que es frecuente encontrar dormitorios y estancias principales dando a la galería, y baños o cocinas al fondo de la edificación abierta a patinillos de ventilación:

Castilla 143 

Prosiguiendo con la comparativa de vivienda colectiva, encontramos los siguientes exponentes de vivienda en galería de “tipo 1”:

Pedregulho, Alfonso Eduardo Reidy. (Rio de Janeiro, 1950-1952).  (Imágenes: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

Gallaratese, Aldo Rossi (Milán, 1974)

En estos dos conjuntos residenciales de gran longitud, la galería funciona como elemento de paso, con poca relación con las viviendas. Además, su configuración longitudinal enfatiza la cualidad de tránsito, y niega las miradas cruzadas entre vecinos -cualidad principal de los patios con galería en los corrales de vecinos-. Se produce, por tanto, una distanciamiento entre los moradores y a su vez con el espacio común.

Existen casos particulares donde se le otorga a la galería la cualidad de calle. «La calle aérea ya fue conceptualizada por los Smithson en su propuesta para concurso para la reconstrucción urbana de Golden Lane (Londres, 1952), cuyos bloques eran concebidos como fragmentos urbanos capaces de reeditar en los planos verticales la animación de la calle de barrio». (Domicilio Urbano, R. P. de Arce Antoncic) . Un ejemplo más actual es el de Nemausus, donde, como vemos en este vídeo donde un chico accede a su vivienda en bicicleta, por su dimensión y tratamiento, se consigue conferir un carácter urbano a este elemento. Se puede entender, por tanto, que la galería es una extensión de la calle o del espacio público.

Nemausus, Jean Nouvel (Nimes, 1985-1988)

Hertzberger, en su libro “Lessons for Students in Architecture” ilustra magníficamente cómo el tratamiento de la galería puede cambiar radicalmente la relación entre los usuarios y el modo en el que ésta se utiliza. Materiales, mobiliario, iluminación y dimensiones son parámetros fundamentales para concretar el carácter de la galería.

Estudiantes comiendo en la galería de la residencia de Weesperstraat, Hertzberger. (Amsterdam, 1959-1966)

Frente a esto encontramos ejemplos con el enfoque inverso, donde la galería es una extensión del espacio interior de la vivienda. De nuevo, Hertzberger nos revela una sensibilidad especial en el tratamiento de los espacios de transición, simplemente con una elección estudiada del mobiliario, como las puertas de hoja partida en esta residencia de ancianos, o una entrada indirecta a la vivienda para crear una pausa o espacio previo.

Casa para ancianos Overloop, Hertzberger. (Almere 1980-1984)

Ésta cualidad de “espacio interior extensivo” se da también en los corrales de vecinos, pero llega a convertirse en Leitmotiv del proyecto en ejemplos como el de esta vivienda colectiva en Barcelona, donde una pequeña repisa metálica conecta la cocina con la galería, dando pie a los vecinos a utilizarla como comedor exterior.

Vivienda Colectiva en Barcelona, Emiliano López y Mónica Rivera, 2009

Como último ejemplo dentro de las galerías con estancias volcadas, o “Tipo 1” , tomamos el excepcional edificio de Kitagata. En este proyecto se toma como célula básica la habitación, y no la vivienda, de forma que cada una de las habitaciones abre directamente a la galería exterior principal. Asimismo una segunda galería, esta vez privada y acristalada, recorre el otro extremo de las estancias, haciendo las veces de pasillo y de galería de ventilación. El resultado es un tipo que da un vuelco a la concepción habitual de la vivienda colectiva; sin embargo, la intimidad se ve condicionada por la necesidad iluminación y ventilación de las habitaciones, lo cual resulta cuestionable en términos de uso.

Kitagata, SANAA (Gifu, 1994-2000)

 Galería de acceso exterior

 Galería de distribución interior

2. Distribución en dúplex o niveles intermedios.

Esta solución da una gran libertad de distribución interior, pero resulta más costosa. En el Corral de la Calle Castilla 58-60 encontramos un ejemplo que combina galería con viviendas de una y dos plantas. Siendo un edificio recientemente remodelado, ha pretendido conservar el aire tradicional del corral, con una fuente en el centro del patio y generosamente condimentado con plantas y flores.

Castilla 58-60, renovada en 2004

Narkomfin, Moisei Ginzburg (Moscú, 1930).  (Imagen: Vivienda Colectiva paradigmática del siglo XX/ Hilary French)

En este ejemplo Ginzburg recurre al uso de una planta de acceso intermedia, que soluciona los problemas de invasión visual y enriquece espacialmente las estancias a través del juego de niveles y alturas libres.

Golden Lane, Chamberlin, Powell y Bon (Londres, 1952-1962)

Se trata de un ejemplo de vivienda en galería resuelta con dúplex, aunque en este caso de nuevo se recurre a la disposición de la cocina dando a la galería, para liberar el estar al fondo de la planta baja y colocando un dormitorio en cada fachada en la planta superior.

Robin Hood Gardens, Alison y Peter Smithson (Londres, 1972)

Una muestra interesante (aunque con un devenir algo conflictivo) que, sin negar la transparencia visual desde la galería al fondo de la vivienda, juega con los espacios de transición y establece una entrada lateral a un vestíbulo tras el cual se halla la generosa cocina abierta por completo a la fachada posterior.

3. Variaciones en el trazado de la galería para minimizar contactos visuales

Se trata de operaciones algo menos sutiles, que permiten liberar la distribución interior, pero que no resuelven sino que matizan el contacto visual desde la galería.

Viviendas sociales en Barcelona, Arturo Frediani, 2003-2006


Viviendas sociales den Vila Nova de Gaia (Portugal), VA Studio, 2008-2010

4. Galería ciega.

Este grupo entiende la galería como elemento de conexión y distribución hermético, y no como una ampliación de la calle o de la vivienda. No obstante, su éxito reside en que suele estar complementado por diversas estancias colectivas (terrazas, balcones, etc) y usos comunitarios en otros puntos del edificio.

Niños jugando en la terraza de la Unité d'Habitation.

Isokon, Wells Coates (Londres, 1934)

Aunque las cocinas abran hacia la galería, incluyo este proyecto en el grupo de galería ciega porque al tratarse de pisos mínimos, para una sola persona en su mayoría, la distribución interior se organiza en un solo espacio abierto a la fachada posterior, y el dormitorio, que está pegado a la galería, se cierra a ella (no como sucede en las viviendas Bergpolder, construidas en la misma fecha en Rotterdam por Willem Van Tijen, donde la cocina y los dormitorios se vuelcan a ella, negando completamente la intimidad).

Unité d’Habitation, Le Corbusier (Marsella, 1952)

En este caso la galería tiene una particular relación con las viviendas, con elementos como un pequeño “tornamesas” que permite la distribución de leche fresca directamente al interior de la vivienda, sin hacer permeable la relación entre el corredor y ésta.

Con mayor o menor acierto, esta selección de proyectos y relaciones con la tipología tradicional del corral, me ha ayudado a caracterizar y cuestionar los modos de tratar los parámetros fundamentales de la vivienda colectiva. El siguiente y último punto a estudiar dentro de la serie de “Tipologías” será el de la vivienda productiva, con la vivienda-taller como referencia fundamental.


Los corrales de artesanos

La artesanía en Sevilla es un oficio vivo. Algunos en desuso, otros en plena ebullición, los corrales artesanos constituyen una valiosa muestra de la integración de la producción artística y artesanal a pequeña escala en el casco antiguo.

El gremio de artesanos demanda espacios de calidad para desarrollar su trabajo, y recientemente se han impulsado proyectos dirigidos a este fin, como el ya mencionado en una entrada previa, Parque Empresarial de Arte Sacro. Este proyecto de gran escala, podrá acoger un gran número de talleres, pero destierra la actividad a la periferia, despojándola de la escala de barrio y de la integración urbana que caracteriza a los corrales. Una propuesta más sensible a estos valores es la de viviendas-taller para artesanos en la Calle San Luis.

Precisamente esta zona concentra casi todos los corrales de artesanos de la ciudad. En la siguiente imagen aparecen señalados, especificando los datos sobre superficie, estado, actividad, etc, de cada uno de ellos.

Imagen extraída de PFC de Carlos Crespo Bonilla (2009)

En en el blog Se parte del Arte se presenta el trabajo de los distintos artesanos de algunos de los corrales (Pelícano, Pasaje Mallol, Castellar y San Luis) de Sevilla. Nos da muestra de cómo la artesanía es una disciplina viva, que se extiende mucho más allá de las labores tradicionales, y explora caminos como el diseño de moda, fotografía, pintura, diseño de jardines, escultura, creación de muebles y jueguetes, y un largo etcétera.

Dando un paseo por la zona pude visitar los corrales y charlar con algunos de los artesanos. Básicamente, son los de Mallol-Pelícano y Castellar los que se encuentran en activo en este momento. Estos espacios derrochan un encanto especial, en los que, al cruzar la cancela, uno parece adentrarse en un fragmento de pueblo, con un curioso carácter público del espacio común.

Corral de Pasaje Mallol. Espacio semi-privado.

En el vídeo que coloco a continuación se presenta a algunos de estos artesanos, del Corral Pasaje Mallol-Plaza del Pelícano.

Cabe destacar el fuerte carácter de colectivo de estos corrales, donde muchos de los talleres son compartidos por distintos artesanos. Los talleres son alquilados al propietario del corral, y en ocasiones se presentan como lugares de trabajo algo precarios, con deficiencias y patologías.

Taller de un escultor. Corral del Pasaje Mallol.
Taller de carpintería. Corral del Pelícano.

En este otro vídeo Julián Sobrino, profesor de la ETSAS, nos habla de La Fábrica de Sombreros. Este singular edificio tiene también una web en la que encontramos información acerca del edificio y del colectivo.  http://www.fabricadesombreros.org

En algunos casos no se explotan todas las cualidades que podrían extraerse del enorme vacío interior. En el caso del corral de la Calle Castellar el patio queda relegado a la función de aparcamiento, y existe poca relación entre éste y el interior de los talleres.


Corral de la Calle Castellar

No sucede lo mismo en Pasaje Mallol, donde los espacios comunes están cuidados, con tratamiento de patio de vecinos, muy alejado del carácter industrial que probablemente se le inferirá al desconectar esta actividad del núcleo urbano.

Taller de escultores. Corral del Pasaje Mallol.

En definitiva, estos precedentes de actividad artesanal, tratamiento de espacios comunes, uso compartido de los talleres, etc, constituirán un referente principal a la hora de definir el enfoque de los espacios de trabajo de mi proyecto de viviendas+talleres.

El patio

En su tesis “Sevilla: La ocupación del interior de manzana” Jose María Mauriño Soyo estudia cinco ejemplos de ocupación en forma de corral, alguno de los cuales ya analizaba J.L. Trillo de Leyva en “Sevilla: la fragmentación de la manzana”, y que revelan interpretaciones distintas del patio de vecinos.


Corral de San Roque- Chícaros-Pasaje González Quijano- Valvanera- C. Vírgenes Tromperos

El patio surge por pura necesidad de “respirar” de los edificios construidos entre medianeras, en los interiores de manzana. Encontramos tres tipologías de vacío interior que podemos distinguir como:

1. Patio convencional (los dos primeros ejemplos citados arriba) que en el caso de San Roque funciona como lugar de estancia, de generosas dimensiones; y en el Corral de Chícaros, por su longitudinal y angosto trazado empieza a tomar connotaciones de calle -de paso-. Las comunicaciones se desarrollan en galería, generando centralidad entorno al patio.

2.  El pasaje. Tras la Desamortización de Mendizábal en el s.XIX, se liberaron en la ciudad enormes espacios que habían estado ocupados por las instituciones religiosas, originando grandes manzanas que irán fragmentándose paulatinamente para articular y permeabilizar la ciudad. El Pasaje González Quijano es un ejemplo de este instrumento, en el que se construye una doble crujía a cada lado del pasaje, duplicando la superficie de la vivienda en relación al corral tradicional. La limitación del espacio interior impide el trazado horizontal de comunicaciones, a modo de galería, y se establecen conexiones verticales interiores, cada dos viviendas. Empieza a producirse una distanciamiento con el elemento de centralidad que constituía el patio del corral.

El segundo ejemplo dentro de este tipo, que llama particularmente mi atención, es el de la Valvanera.

Plantas del Corral de Valvanera

En este caso el pasaje se abre paso, con un quiebro de 90º, entre la masa edificada, y los intersticios hasta las medianeras se colmatan con hasta tres tipologías distintas. Combina escaleras en fachada y galerías en forma de retícula, y se complementa con patios interiores.

“Valvanera,…es una casa y una calle, un puente y un camino, el término pasaje “passaggio”, supera la definición topográfica para significar el paso a una nueva arquitectura donde la gente se encuentre y sea libre, donde la realidad sea la base y el objeto de la imaginación. Valvanera podría ser una novela o una película; para mí es uno de los monumento de Sevilla”  Aldo Rossi.

3. Composición collage. En las ruinas de los corrales de Vírgenes y Tromperos (C/Vírgenes) se decide mantener el uso residencial, desarrollando un proyecto de vivienda social. El autor destaca la mixtificación de tipologías, transformando la originaria composición de casa-patio en el perímetro y crujía de vivienda básica hacia el patio central en agrupaciones más complejas, incorporando incluso transferencias de tipologías propias de polígonos residenciales.

Esquemas de llenos/vacíos y comunicaciones

En este caso la masa edificada cubre toda la medianera, regularizando el espacio interior. Se trata de una versión más evolucionada del corral, en el que las aulas indiferenciadas pasan a convertirse en estancias especializadas, y se incluyen como usos privados algunos que antes eran compartidos (cocina, baños, etc). Las circulaciones se complejizan, y se recurre al uso mixto de escaleras privadas, escaleras públicas, pasarelas y galerías.

Plantas del Corral de Vírgenes y Tromperos

El patio vuelve a adquirir un carácter más privado y recogido, apartándose de la concepción de “calle” que se da en los pasajes. Sin embargo existe una diferencia con respecto al patio convencional, ya que en este caso el patio es un elemento trazado, un espacio proyectado y no el negativo de lo construido.

Patio del Corral de Vírgenes y Tromperos

El interior de manzana pierde el carácter romántico y paradójico de huerta en el interior de la ciudad, reducto primitivo que evocaba con nostalgia la historia para convertirse en un espacio “dignificado”que se recupera para la ciudad y en el que sus moradores abandonaban el anonimato del corral para incorporarse en igualdad de condiciones a vida urbana. (Jose María Mauriño Soyo)

En última instancia el patio puede conformar el gesto principal del proyecto, adaptándose la planta de vivienda como negativo de éste.

Viviendas en la calle Doña María Coronel, Sevilla. 1974-1976. Cruz y Ortiz.

Podríamos clasificar, pues, los patios en función de la forma en relación a la morfolofía de la parcela, de la siguiente manera:



a. Contorno condicionado + Patio rígido; el contorno exterior está contenido en una morfología dada (por encontrarse entre medianeras, por ejemplo) y el interior se fija a priori, adaptándose la distribución interior de la vivienda a dichos condicionantes. Ejemplo: Viviendas de la C/María Coronel, Sevilla, Cruz y Ortiz.

b. Contorno condicionado + Patio fluido, que en el interior eclosiona, se vuelve líquido y traduce a la fachada del patio una distribución más libre u orgánica. Ejemplo: Viviendas L’Astrolabe, París. Koz Architectes. O 102 viviendas en Carabanchel, Madrid, dosmasuno Arquitectos.

c. Contorno libre + Patio rígido. Las particularidades de la distribución interior se manifiestan hacia el exterior, mientras que el interior se regulariza a través de una geometría de patio muy definida. Ejemplo: Falken Residential and Commercial Building, Baden (Suiza), Burkard Meyer.

d. Contorno libre + Patio fluido. Las irregularidades de la distribución interior se manifiesta en ambos contornos. . Ejemplo: Habitat 825, Los Ángeles. LOHA.

Corrales de Vecinos

Corral de vecinos en Triana

El corral de vecinos es, junto con la casa patio, el tipo habitacional más representativo de la ciudad de Sevilla. Tiene su origen en los adarves árabes (callejones ciegos con una sola entrada), y particularmente en el curralaz mozárabe (corral hacia el cual las viviendas abrían sus puertas). Hemos de remontarnos al s.XIV para hallar las primeras referencias a esta tipología, aunque es en el s.XVI cuando empieza a desarrollarse de forma prolija en Sevilla -y particularmente en Triana-, en respuesta al crecimiento poblacional que experimenta la ciudad al ser puerto de Indias. Posteriormente, en los siglos XVIII y XIX se producen nuevos picos de crecimiento, en este caso ligados a la inmigración procedente del campo.

Distribución de casas de vecindad. Víctor Fernández Salinas.

«Esta tipología, nada tiene en cuanto a su origen con la alhóndiga, como el Corral del Carbón en Granada, o el “funduq” árabe (génesis del término fonda) también ordenados en torno a un patio. En estos casos el edificio se construye de forma autónoma como lugar para pernoctar e intercambiar productos en las rutas comerciales convirtiéndose en muchas ocasiones en el núcleo sobre el que se desarrollaron muchas ciudades. Tampoco el corral es transformación del cortile renacentista italiano, aunque algunos conventos y casas señoriales se transformaron posteriormente en corrales, sin necesidad de alterar su configuración.

Hablamos pues de una invención tipológica autónoma que tiene su origen en una arquitectura lógica con una sintaxis constructiva propia como respuesta a un proceso especulativo determinados en un tejido singular. Muestra de ellos son los más de 190 corrales datados en la ciudad». (Sevilla: La ocupación del interior de manzana. Jose María Mauriño Soyo)

Corral de los Chícaros. Axonometría y planta.

«La propuesta reconoce la forma tradicional de ocupación de la manzana, con su perímetro ocupado por la tipología de casa-patio y el interior por vivienda colectiva para familias de bajo nivel económico, viviendas burguesas y trabajadoras reunidas en una misma manzana por lo que análogamente al corral, se establece un microequilibrio social en la manzana. Se reconoce esta dualidad, invariante en la ciudad y en cierta forma se racionaliza, la tradición se academiza». (Jose María Mauriño Soyo)

Por aquella época Triana albergaba el mayor número de corrales de la ciudad, lo cual puede relacionarse con unas condiciones de vida particulares que se daban en el arrabal. Triana era entonces uno de los barrios de mayor población, y contaba con una gran proporción de jornaleros y empleados en la industria (fundamentalmente alfarera). Los grupos sociales más modestos, por tanto, se hacinaba en estos numerosos corrales de vecinos, de los cuales hoy en día aún sobrevive un puñado, aunque con un carácter bien distinto.

Retomamos el concepto de Gentrificación para entender el desplazamiento de los habitantes tradicionales, así como el deterioro o desaparición de la mayoría de las muestras de esta tipología. La lógica del mercado inmobiliario, así como políticas urbanas higienistas, han resultado en la degradación de esta forma de vida tradicional. En palabras de Víctor Fernández Salinas:

[…] La apropiación de la centralidad, pero también de los símbolos y de los espacios de representación urbanos, está dando un vuelco a la composición social de muchos centros históricos.  En Sevilla, ciudad en la que los corrales y otros inmuebles de vivienda modesta en torno a patio han supuesto durante buena parte de la etapa contemporánea el lugar en el que vivían las clases proletarias, observa un proceso de desplazamiento de estas clases que ya se encuentra en los últimos estados y que no es mitigado por los documentos de protección patrimonial.

[…] El nomadismo urbano, el desplazamiento, la creación de guetos y la disolución de formas de vida tradicionales, especialmente las de convivencia, son resultados que no pueden valorarse al margen del contexto que impone la conformación de la ciudad difusa.

  El corral de vecinos sevillano fue descrito por Luis Montoto y Rautenstrauch en 1882 como un «patio, más o menos amplio, en cuyo centro se alza una fuente o se hunde un pozo: fuente o pozo que están al servicio de los vecinos, los cuales utilizan sus aguas para todos los usos de la vida, siempre y cuando lo permiten las cañerías y las lluvias; cuatro corredores que circunscriben el cuadrado del patio, y en ellos tantas puertas como habitaciones –“salas”– componen la planta baja, amén de un pequeño rincón destinado a depósito de inmundicias y de un patio mucho más pequeño –patinillo– dedicado a lavaderos, cuando estos no están en el mismo patio. La parte alta del edificio corresponde exactamente a la baja. Cada vecino, o lo que es lo mismo, cada familia, habita una sala. Sala hay que está dividida en dos compartimentos, sin perder por esto su denominación».

Corral de los Chícaros. 1978

Dentro de la tipología de corral hay una gran diversidad de formalizaciones, ya que se trata de un tipo con una gran capacidad para adaptarse a las situaciones urbanas y formas de parcela sin perder su esencia. Podemos decir que el corral se desarrolla dentro de la trama urbana de forma orgánica, traduciendo hacia el interior de manzana las irregularidades del perímetro. En el archivo “Corrales de vecinos en Triana”, elaborado por el grupo ADICI de la Universidad de Sevilla, se recogen tres tipos distintos, atendiendo a sus elementos característicos:

1. Corral adarve, en el que el patio tiene carácter de calle acotada, como el esquema más sencillo o primitivo del corral.

2. Corral con galería de distribución en planta alta, que representa una concepción más unitaria y articulada del edificio, así como una configuración característica del patio, con la presencia de elementos ligeros y permeables asociados a la galería.

3. Corral moderno, en el que la tendencia a una mayor independencia, mejores condiciones higiénicas, y a la densificación, tienen como consecuencia la aparición del tipo de doble crujía con patinillos interiores o el de vivienda en corredor.

Existe asimismo un común denominador, que es la casa tapón, antiguo adarve o pasaje desde el que se controlaba la apertura y cierre, así como alquileres y, en general, los intereses de los propietarios. Era un elemento independiente estructural y funcionalmente del conjunto habitacional. 

«El acceso se producía a veces en recodo, dotando al corral de más privacidad. Pero lo normal es que el corral mostrase hacia la calle un paisaje ambiguo, más propio de un núcleo agrícola que del corazón de la próspera ciudad, y su privacidad únicamente quedaba preservada por la puerta que limita el paso.

[…] El ancho de la crujía quedaba definido por la luz máxima de la viguería de madera, no más de 4 metros y las celdas con una proporción sensiblemente rectangular, no alcanzaba más de 16 metros cuadrados. De una planta de altura en un principio, a medida que el tipo se iba consolidando, pasó a tener dos o a lo sumo tres, a las que se accedía por una galería de madera que apoyaba en el patio sobre pies derechos.

[…] En la galería junto a la escalera o en algún edificio anexo en planta baja, se ubicaba la cocina y las cámaras higiénicas de uso común, que junto con el patio, compensaban el limitado espacio privativo, convirtiéndose en lugar de socialización de estas comunidades». (Sevilla: La ocupación del interior de manzana. Jose María Mauriño Soyo)

En cuanto a la relación del corral con la trama urbana encontramos las siguientes situaciones:

1. Elemento de colmatación de las grandes parcelas de forma alargada del parcelario del arrabal, o de los interiores de manzana que a veces se producen.

2. Implantanción autónoma respecto a la trama. Edificios localizados en la periferia del arrabal donde no existe una trama urbana consolidada, cuya planta se caracteriza por su gran tamaño y por la regularidad de su forma.

3. Posición de extremo de manzana, con predominio de la fachada en su perímetro.